¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

lunes, 28 de agosto de 2006

MARCUSE, EL SIONISMO Y LOS JUDIOS.

Para Marcuse, La defensa del Estado de Israel era una condición básica para cualquier solución pacífica del conflicto israelo-palestino, pero el advertia que “solo un mundo árabe libre puede coexistir con un Israel libre”.
La relación de Herbert Marcuse con Israel siempre estuvo condicionada por una fuerte componente “emocional” y “personal”. Marxista alemán de origen judio, obligado por el regimen nazi a dejar Alemania y a exiliarse en los Estados Unidos, siempre considero la defensa del Estado de Israel como una condición para cualquier solución pacífica del conflicto israelo-palestino, la única verdadera garantía contra la repetición del genocidio y de las diferentes formas de persecución sufridas por los judios durante siglos. “La fundación de Israel como Estado independente” – explicaba el, por ejemplo, al movimento estudantil alemán, tras la Guerra de los Seis Días – “puede ser considerada ilegítima á medida que ocurrio gracias a un acuerdo internacional, en territorio estranjero y sin tener en cuenta a la población local y su destino. Pero esa injusticia no puede ser reparada por otra injusticia. El Estado de Israel existe y es preciso encontrar un punto de encuentro y de comprensión con el mundo hostil que lo asedia.
Judaísmo político
Contrario a las posiciónes sionistas ortodoxas, cuyos riesgos de “racismo” implícitos el apunta desde que se reivindica D-s a su lado, el judaísmo de Marcuse, sin embargo, es libre de cualquier supuesto doctrinario y religioso: al contrario de eso, se basa en una “sensibilidad” absolutamente política en relación á la opresión que el sufrio bajo el regimen nazi, cuando “ser judio” significaba objectivamente “ser de izquierda” - ser una metáfora viva de todas las formas históricas de opresión sufridas por la humanidad . Por esa razón, el no puede sino experimentar un cierto malestar ante las formas concretas bajo cuales el Estado de Israel se constituyo y continua defendiendo sú propia existencia: “La difusión de la libertad es lo contrario del imperialismo. No és la expansión de una nación y de un interes nacional, pero la liberación gracias a todos los esfuerzos de todas las personas dominadas por un regimen opresivo [...]. Sólo un mundo árabe libre puede coexistir con un Israel libre3.”
Federación socialista
En una situación de “lucha por la supervivencia” y bajo la amenaza permanente de “conflicto armado”, ese “sueño” de paz debe tambien concretarse en un programa político: “La creación de un Estado nacional palestino junto a Israel”, primer paso para la “coexistencia de israelies y palestinos, de judios y árabes, como miembros iguales de una federación socialista de los Estados del Oriente Médio”. De hecho, la coexistencia de las dos poblaciones no podrá suceder si una de esas dos “naciónes” fuera suprimida por la otra. À medida que la “fuerza” política y militar de Israel és claramente superior, és preciso que sea Israel quien facilite ese proceso.
Evidentemente, es triste constatar que, treinta años despues, la solución del problema que Marcuse presentaba como temporal aun no fue implantado: continua como una esperanza heterea frente a una nueva escalada de violencia y de represión. Las reflexsiones del filósofo continuan siendo, en consecuencia, una llamada muy actual a todos los que quieren ver transformada en realidad el sueño de paz en Palestina, con el fin de que ellos “inyecten en la lucha por la seguridad de la nación la lucha por la libertad de todos4.
1 - Herbert Marcuse, Das Ende der Utopie (1967), Frankfurt a. M., Neue Kritik, 1980 2 - An Interview with Herbert Marcuse, in L’Chayim, vol. IV, n° 2, 1977, p. 11-12. 3 - Herbert Marcuse, “Only a Free Arab World Can Co-exist with a Free Israel”, introdução à edição hebraica de “L’Homme Unidimensionnelle” e de “Vers la libération”; depois, in Israel Horizon, junho-julho de 1970, p. 17. 4 - Ibid.
nota : tomado del blog galiza-israel y traducido del gallego al castellano por neshamito.

1 comentario:

Antonio dijo...

Hola:

Planteamos la necesidad de construir una sociedad diferente a la sociedad capitalista , y para ello es necesario criticar el carácter alienante que posee, y señalar que en este tipo de sociedad las personas quedamos reducidas a un dimensión única: la del simple confort material y el interés económico, lo que permite ejercer sobre nosotros un poder que suprime cualquier posibilidad de libertad y contribuye a formar una gran masa de personas falsamente ‘satisfechas’, sin desarrollar un pensamiento propio, estando sujetos al control de la economía sin alcanzar un protagonismo político.

En esta sociedad capitalista en la que vivimos, todo se desencadena a través del principio de placer – motor de la existencia -, transformándose en el instinto de muerte ‘Thanatos’, que se canaliza hacia el dominio de la naturaleza y hacia el dominio de los otros seres humanos. En nuestro tiempo se da un tipo de sociedad alienada que centra su actividad en el dominio tecnológico.

La sociedad tecnológica es la sociedad de la abundancia, que anula al individuo, es una sociedad represiva, que se limita a ‘dominar’ a la naturaleza y a otros hombres, con un carácter práctico, sin juzgar las situaciones humanas.

Vivimos en una sociedad uniforme, radicalmente insatisfecha, dominada por la euforia consumista y el bienestar. La propia estructura represiva de la sociedad, lleva a la deshumanización hasta el extremo de que las personas somos inconscientes sobre este estado de alienación y falta de libertad. Se hace necesario emplear la razón para rechazar la sociedad actual, que sólo puede desembocar en la Catástrofe, y que tiene inscritos los rasgos de su propia destrucción.

saludos