¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

sábado, 16 de diciembre de 2006

EL ANTIJUDAÍSMO EURO-ÁRABE por BAT-YEOR.

"El mayor grupo de autores de actividades antijudías parece ser el de europeos jóvenes blancos y marginados", rezaba un resumen del Centro de Monitorización del Racismo y la Xenofobia que la Unión Europea publicó el 31 de marzo de 2004.

Esta negación evidente del fundamentalismo islámico (islamofascismo) local y de la autoría musulmana como fuente primaria de acciones antijudías en la Europa occidental contemporánea era predecible. La violencia antijudía abierta manifiestada en Europa durante los tres últimos años resulta a partir de varias décadas de inoculación. La denuncia pública por parte de cristianos y judíos de este antijudaísmo venenoso forzó a las reticentes autoridades europeas, en especial a las de Francia, a reconocer su existencia. Europa, tan impaciente por predicar moralidad a Israel y a Estados Unidos, de pronto se siente acusada de tolerar, y hasta de promover sin descanso, el antijudaísmo violento.

Aunque la gran mayoría de europeos hoy no son antijudíos ni antiisraelíes, se encuentran inmersos en una cultura de demonización de Israel, fomentada por una entidad política europea en la que casi todo lo que se escribe y dice acerca de Oriente Medio está de acuerdo con esta mentalidad antiisraelí. Podemos reconocer en este fenómeno contemporáneo algunos aspectos del sistema de condicionamiento político, cultural y moral que condujo a la Shoá. Reactivado a lo largo de las últimas cuatro décadas, este condicionamiento judeófobo, indirecta y casi subliminalmente, está siendo implementado por la voluntad de los hijos de los genocidas. Transmiten y extienden este antijudaísmo en una nueva construcción política e ideológica, diferente del nazismo: la cruzada euroárabe de deslegitimación y destrucción de Israel.


A continuación, haré un breve boceto de la política antiisraelí euroárabe: el proyecto, su estructura institucional, su modo de operar, y sus temas.


Las formas de judeofóbia global que crece y se desarrolla dentro de este sistema también tienen ramificaciones anticristianas, antieuropeas y antioccidentales.


El proyecto se articula en torno a dos entidades: la europea y la árabe. Es una visión expandida de la política antiamericana degaullista, dependiente de la formación de un bloque euroárabe mediterráneo, hostil a la penetración de influencias norteamericanas. El proyecto resalta las ambiciones europeas:

Un papel político en las relaciones internacionales que compita con Estados Unidos, y sea independiente de su influencia;

Mantener importantes cuotas de influencia en las antiguas colonias europeas árabes;
Abrir mercados enormes a los productos de la Comunidad Económica Europea en el mundo árabe, especialmente en los países productores de petróleo;
Asegurar las fuentes de petróleo y de gas natural para Europa;
Hacer del Mediterráneo una región costera euroárabe, alentando la inmigración árabe masiva a Europa, y favoreciendo a los inmigrantes musulmanes, mezclando las poblaciones euroárabes, promoviendo la multiculturalidad con una fuerte presencia islámica en Europa;
Desarrollar una poderosa simbiosis islamo-cristiana contra Israel, orientando a Europa hacia el islam, y liberando al cristianismo del judaísmo, que es visto por algunas facciones antijudías como la encarnación del Mal.


Para alcanzar estas metas, los países europeos tuvieron que operar como una única entidad. En consecuencia, el primer paso fue la construcción de una política exterior común. Cada nación abandonaría sus políticas exteriores autónomas y forjaría una política euroárabe conjunta. Francia fue una fuerza impulsora de esta unificación, que ya había sido avistada por el círculo más próximo al General DE GAULLE y los políticos árabes, incluido el ex mufti de Jerusalén y colaborador nazi Haj Amin AL-HUSSEINI *.


Durante los años 60, los grupos antijudíos nostálgicos del nazismo y del fascismo comenzaron a reforzar los vínculos con países árabes implicados en acciones bélicas encaminadas a eliminar a Israel. Este movimiento paneuropeo y antiamericano forma el núcleo de la solidaridad europea con los árabes palestinos que pasó a ser más asertivo tras 1967. Incluye movimientos fascistas tales como Jeune Europa, Europa Front o Europa Réelle, el Movimiento Nacional Socialista de Inglaterra, la Fundación C.E. CARLBERG de Estocolmo, así como centros en Malmö, Suecia, y en otras ciudades europeas, tales como Estrasburgo, Viena, o Lausana.


La crisis petrolera de 1973 proporcionó un pretexto a Francia y a Alemania para asentar la política integrada euroárabe sobre el riesgo de la crisis energética, que utilizaron para fraguar una política energética europea común sobre el petróleo, y cimentar la alianza de la Comunidad Europea con los países de la Liga Árabe en una política antiamericana y antiisraelí.
Así, el tandem germano-francés usó la crisis petrolera de 1973 para justificar su giro político. La consecuencia más tangible e inmediata de esta alianza entre los nueve países de la Comunidad Europea y los 22 países de la Liga Árabe fue el aislamiento y la demonización de Israel.


Política árabe
Los estados árabes exigen a Europa:
Alineación con su política antiisraelí;
Modernización de los países del mundo árabe-musulmán;
Acceso a la ciencia y tecnología occidentales;
Independencia política europea de Estados Unidos, con separación de ambos bloques;
Privilegiar la inmigración árabe a -y el fomento de la cultura árabe e islámica en- Europa.
Los compromisos entre las dos partes tomaron forma en la Déclaration des Neuf sur le Moyen-Orient del 6 de noviembre de 1973 en Bruselas por parte europea y en la cumbre de la Conferencia Árabe de Argelia por parte árabe, el 28 de noviembre de 1973. Por primera vez, los Nueve Europeos adoptan la interpretación francesa de la resolución 242 de la ONU como establecimiento de las fronteras de Israel a lo largo de las líneas de armisticio de 1949, previa inclusión de los derechos palestinos en todas las negociaciones de paz de Oriente Medio.


Estos puntos son confirmados por la Déclaration des Neuf de Londres de 1977 y ese mismo año en la ONU, en Nueva York, por el presidente en ejercicio del Consejo de Europa, Henri SIMONET, y de nuevo en la Declaración de Venecia de 1980. Otras declaraciones más severas de la Comunidad Europea le seguirían.


Estructura institucional
Obviamente, no se podría disponer de documentos o tratados escritos de un proyecto tan comprometedor para Europa; los europeos eligieron la fórmula del "diálogo". Se ideó una estructura institucional para estudiar todas las cuestiones relevantes, dar directivas y diseñar programas. Todas las reuniones, comités y grupos de trabajo incluían representantes de las naciones de la Comunidad Europea y del Consejo Europeo, junto con miembros de países árabes y de la Liga Árabe. Los prolegómenos y decisiones tenían lugar a puertas cerradas, y sin ningún calendario oficial. Las sesiones eran (y son) dirigidas conjuntamente por dos presidentes, uno europeo y el otro árabe. Esta complicada estructura implementó una política de asociación euroárabe definida a los niveles más altos por la Comunidad Europea y los estados miembros, ocultos bajo el inofensivo nombre de "diálogo".


El Diálogo Euro-Árabe (EAD) es una institución política, económica, y cultural diseñada para garantizar la perfecta cohesión de las dos partes. Su estructura fue fijada en las Conferencias de Copenhague (15 de diciembre de 1973) y de París (31 de julio de 1974). Las operaciones en marcha son gestionadas por diversos órganos que definen temas de trabajo que imponen decisiones políticas tomadas por la Comisión General. El principal agente de esta política es la Asociación Parlamentaria Europea de Cooperación Euro-Árabe, fundada en 1974. La Asociación, que representa a varios centenares de parlamentarios de todos los partidos políticos europeos, trabaja para promover los intereses y las exigencias árabes dentro de cada partido y parlamento europeo, y en el Consejo de Europa. La Asociación presionó a los gobiernos europeos para que adoptaran medidas de exclusión a -y el boicot económico y académico de-Israel.


Es un instrumento poderoso de influencia árabe contra Israel en Europa. Los restantes órganos relevantes del Diálogo son el Instituto MEDEA, el Instituto Europeo de Investigación sobre Cooperación Mediterránea y Euro-Árabe, creado en 1995 con el respaldo de la Comisión Europea, y el Programa MEDA, que gestiona fondos europeos sustanciales que se destinan a países árabes.


Modo de operación
Juntas, estas asociaciones, comités y subcomités garantizan la perfecta coordinación entre las dos partes en los dominios político, económico y cultural. En el dominio político, la Comunidad Europea se separa de Estados Unidos respaldando constantemente las reclamaciones árabes, y las políticas palestinas, e insistiendo obsecadamente en la OLP como el representante único y exclusivo de los palestinos. Los emisarios europeos del Diálogo han intentado hacer que el gobierno americano pase por el aro con respecto a las posiciones árabes antiisraelíes.


Los comités culturales formaron asociaciones euroárabes entre universidades, estudiantes, editoriales, sindicatos de medios de prensa, televisión, radio, artes, cine y ONGs. Se organizaron programas de intercambio para estudiantes y profesores. En diversos simposios -como el simposio de Venecia (1977) o el de Hamburgo (1983)- se tomaron decisiones para promover el estudio y la diseminación del islam y la lengua y la civilización árabes en las escuelas y universidades europeas y en los centros culturales euroárabes diseminados por toda Europa. En la sesión de apertura en el aula magna de la Universidad de Venecia en Cà Dolphin, varias personalidades dieron discursos de bienvenida -incluyendo el embajador Cesare REGARD, representante italiano en el Grupo Europeo de Coordinación del Diálogo Euro-Árabe. Los participantes de este seminario proponen unánimemente recomendaciones a consideración de los gobiernos de los estados miembros de la Comunidad Europea y los estados de la Liga Árabe, que incluyen:


La coordinación de los esfuerzos hechos por los países árabes para extender el árabe y la cultura árabe en Europa y para encontrar la forma apropiada de cooperación entre las instituciones árabes que operan sobre el terreno.


La creación de Centros Culturales Euro-Árabes conjuntos en las capitales europeas, que llevarán a cabo la difusión de la lengua y la cultura árabes.


El estímulo de las instituciones europeas, ya sea a nivel universitario o a otros niveles, en lo que respecta a la enseñanza del árabe y la difusión del árabe y de la cultura islámica.


El apoyo a los proyectos conjuntos de cooperación entre instituciones europeas y árabes en el terreno de la investigación lingüística y la enseñanza del árabe a los europeos.


La necesidad de proveer a las instituciones y a las universidades europeas de profesores árabes especializados en la enseñanza del árabe a los europeos.


La necesidad de destacar la cultura árabe-islámica y los temas árabes contemporáneos.


La necesidad de cooperación entre especialistas europeos y árabes para presentar un cuadro "objetivo" de la civilización árabe-islámica y de los temas árabes contemporáneos a los estudiantes, y educar al público para atraer a los europeos a los estudios árabes.


Estas decisiones fueron fomentadas en las recomendaciones adoptadas por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en 1991. La propaganda antiisraelí y árabe, tímidamente maquillada con un disfraz académico y cultural, fue diseminada por los órganos del EAD a los niveles más altos de autoridades del estado, y fue impuesta en universidades, la prensa y los centros culturales. Los disidentes, ya fueran en círculos religiosos, políticos o culturales, serían marginados o silenciados. Estas medidas acompañarían el flujo de inmigración árabe promovido como la fuente del crecimiento de la población prioritaria y privilegiada de Europa.


Dentro de esta Europa transformada en un continente euroárabe hostil a Estados Unidos y a Israel, la judeofobia transnacional y transcontinental se estructura en la fusión de dos odios -el antijudíismo europeo y la judeofobia árabe musulmana. Esta mezcla inflamable forma los dos pilares de la alianza euroárabe tanto contra Israel como contra Estados Unidos. Los comités de diálogo condicionan las mentalidades europeas al nuevo culto del palestinismo. Esta ideología de odio combina la judeofobia cristiana y la islámica, expresadas ambas como cristianas, y el acoso contra un Israel "condenado a desaparecer".


Temas
Los temas del odio que aflora en la fusión de culturas euroárabes a ambas orillas del Mediterráneo fueron estudiados probablemente dentro de estos comités EAD y diseminados por todo el mundo, dado que se fundamentan en Europa así como en el mundo árabe, y particularmente en los palestinos, que cimientan la simbiosis cristiano-musulmana contra Israel. Se mencionan en declaraciones conjuntas del EAD publicadas conjuntamente por las partes árabe y europea asociadas a los más altos niveles de estado en el EAD. Los comités funcionan bajo la estricta autoridad de los ministros de exteriores europeos y de los jefes de estado, y de los delegados del Consejo Europeo, junto con sus colegas en el lado árabe.


Los temas políticos incluyen:
Reconocimiento de los palestinos como pueblo (hasta 1973 eran conocidos como refugiados árabes);
Reconocimiento de la OLP como única representación de los palestinos;
Forzar a Israel a "negociar" exclusivamente con la OLP;
Una paz global y no separada;
La vuelta de Israel a las fronteras de armisticio de 1949;
Soberanía árabe-islámica en Jerusalén;
Presión europea sobre Estados Unidos para que se alinee con su política árabe;
Demonización de Israel, "un peligro para la paz del mundo";
Presentación de la yijad palestina como una guerra justa contra la injusta existencia de Israel;
Colocación del problema palestino en el centro de la política internacional.
Deslegitimación de Israel mediante todas las características negativas que siguen.


Todos estos temas, ninguno de los cuales se encuentra en la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1967, fueron desarrolladas por la Comunidad Europea en un crescendo desde 1973 hasta 1980.


Europa habla incesantemente de "los derechos inalienables de los palestinos". La frase, tomada de las resoluciones de la Liga Árabe, es repetida cada vez que se producen declaraciones europeas redactadas a imagen y semejanza de sus modelos árabes. Buscaríamos en vano la definición de los derechos de los kurdos, los bereberes, los coptos, o de cualquier otro pueblo preislámico de Oriente Medio, incluyendo a los judíos. Estos pueblos nunca se mencionan. Los comités del EAD impusieron sobre Europa el culto del palestinismo basado en la demonización y la deslegitimación de Israel, cuya historia e identidad usurpadas son proyectadas sobre los palestinos. El antijudaísmo tradicional europeo y la yijad islámica se fusionan dentro de las estructuras y la geopolítica del euroarabismo; en este proceso, el antiamericanismo y la judeofobia europeos se reúnen dentro de la ideología euroárabe. La política genocida árabe, que disfruta de apoyo, guía y financiación de la Unión Europea, es una fuerza geoestratégica mundial. Debemos abandonar el marco general del antijudaísmo tradicional y estudiar la judeofobia y el antiamericanismo dentro de este nuevo contexto euroárabe.


El 31 de enero del 2001, con el recrudecimiento del terrorismo palestino, el Comisionado de Asuntos Exteriores de la UE, Chris PATTEN, declaró ante el Parlamento Europeo que la política exterior de Europa debería prestar especial atención a su flanco sur (los países árabes, en la jerga de la UE), añadiendo que estaba encantado con el acuerdo general de dar mayor protagonismo a la Sociedad Mediterránea. ¿Cómo se deben interpretar sus palabras? De pronto, la israelofobia difusa de los medios, las universidades y las declaraciones políticas alcanza un paroxismo en armonía con el mundo árabe. Europa prende con el culto del palestinismo y su odio frenético a Israel en la prensa, los medios, y las universidades. Este prejuicio judeófobo, reminiscencia de los años treinta, impulsó tanto el terrorismo palestino en Israel como los ataques contra judíos en Europa, revelando que existen redes antijudías que pueden activarse o ser desconectadas por los gobiernos. El objetivo de este paroxismo de la judeofobia es utilizar el terror y la intimidación para separar a los judíos de la diáspora del Estado de Israel, aislando aún más a Israel.


El Diálogo Euro-Árabe abarca muchos aspectos distintos y determina políticas complejas con respecto a Estados Unidos, Europa, Israel y los estados árabes. La guerra escondida de Europa contra Israel está envuelta en la bandera palestina, y es parte de un movimiento global que está convirtiendo a Europa en un nuevo continente de dhimmitud dentro de una estrategia mundial de yijad y da'wa, (islamización pacífica). El programa de implementación de esta política de dhimmitud para el continente euroárabe se expone en el Rapport du Comité des Sages presentado ante el anterior presidente de la Comisión Europea, Romano PRODI, en octubre del 2003. Este programa, titulado "Diálogo entre los pueblos y las culturas de la región euro-mediterránea" fue aprobado por la Unión Europea en diciembre del 2003. Desafortunadamente, la política de "Diálogo" con las naciones de la Liga Árabe aceptada voluntariamente por Europa durante las tres últimas décadas ha promovido a la vez la dhimmitud europea y la judeofobia rabiosa.


10 de febrero de 2005

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