¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

martes, 21 de agosto de 2007

Pequeño diccionario medio-oriental de clichés en activo (A - D)

AFP: Agencia de prensa encargada de la propaganda exterior de la Autoridad Palestina. (Ver también Reuters).

Ayuda (árabe): Sumando los anuncios oficiales árabes con ocasión de las diversas cumbres árabes e islámicas, la ayuda vertida a los palestinos desde 1948 alcanza los 794 mil millones de dólares.

Ayuda internacional: Ver en la Biblia el mana enviado desde el Cielo. Aquí, el Cielo es reemplazado por las ONG y las organizaciones internacionales, y permite no preocuparse jamás por las obligaciones impuestas por la realidad (presupuestos, déficit, etc ..).

Al-Andalus: Paraíso terrestre. Demostración irrefutable de que el imperialismo islámico es una bendición para todos, y que todo el mundo lo adora. No mencionar jamás los pogromos cometidos por Almohades y Almorávides contra los judíos y los cristianos, ni la inferioridad que sufrían.

Ambulancia: Camioneta portando las insignias de la Cruz Roja. Tiene por funciones principales: (1) el transporte de terroristas hacia los lugares de un atentado, (2) el transporte de armas, (3) su exhibición televisiva (ver: CNN, BBC, France 2, etcétera.) en el caso de que haya sido alcanzada por un proyectil, y (4), en caso de fracaso, el transporte de los heridos ( procurándose falsos heridos si no tiene verdaderos a mano, llegando al hospital en un verdadero show de luz y sonido, después de prevenir a los medias). A no olvidar jamás, generalmente, en las escenografías del dolor palestino.

Amnesty International: Un palestino mata a un judío: algunas buenas razones le habrá dado el judío al palestino para justificar su acto. Cf. informe de Amnesty International no. 943/b/5 !« 43 buenas razones »!

Amor a la vida: Debilidad despreciable de los judíos y de los cristianos.

Árabe: Víctima encarnada del imperialismo, del colonialismo y de la explotación (ver también: cuentas bancarias en Suiza).

Arafat (Yasser): Personaje de circo con notable talento de ventrílocuo, ilusionista y prestidigitador. Asesino sin escrúpulos. Gran talento como papel cazamoscas sobre el cual quedan atrapados los tontos útiles.

Armée arabe (ejercito árabe): Cuerpo militar con diversas funciones: (1) hacerse aplastar por los ejércitos adversos, (2) masacrar a la población civil de su país, (3) absorber tal nivel del PNB que no queda casi nada para el resto de las necesidades, salvo para las de los cleptócratas en el poder.

Asesinato: (1) Acto israelí innoble; (2) denominación incorrecta dada por la prensa dominada por los judíos a la eliminación de un verdugo sionista.

Auschwitz: «Los alemanes nunca perdonaran Auschwitz a los judíos» ha dicho el psiquiatra Zvi Rex. Por lo mismo, las élites francesas nunca perdonaran Vichy a los judíos.

Barrera de seguridad (« muro »): Good walls make good neighbors, (« las buenas barreras hacen buenos vecinos ». Ndlr.) Salvo en el Oriente Medio. Impide lamentablemente el libre acceso palestino a los judíos a exterminar. (« Shocking ! » - una periodista de la BBC).

Barrera israelí: Crimen supremo -que divide en dos un vergel - que justifica el sólo la nueva convocatoria del Tribunal de Nuremberg.

BBC : « Pero evidentemente, ¿usted no puede sostener seriamente que Israel no se conduzca como un estado nazi..? ». Pregunta objetiva planteada por una equilibrada presentadora de la BBC durante un amable debate televisivo.

Bebe: Futuro sionista. Blanco legítimo.

Bet’ selem: Organización consagrada a poner la otra mejilla a los demás.

Bomba: Expresión ansiosa de quejas y de diversas frustraciones.

Bourreau (Verdugo): Carácter hereditario, estado nativo del israelí; ver Los Protocolos de los Sabios de Sion y leer a Edgar Morin.

Budget (Presupuesto): ¿Qué? ¿Bromeas? ¿Tú vives en Ramallah (Gaza)?.

Campo (palestino): En todas partes, un «campo de refugiados» es una ciudad hecha de tiendas de campañas y plantada en el lodo o en el polvo. Un «campo» de «refugiados» palestinos no es un campo, no tiene tiendas y no abriga a refugiados: claramente es una ciudad, con calles, edificios elevados, etcétera. Abriga a los palestinos acorralados a la fuerza por su «hermanos árabes» y estafados por los «líderes» palestinos. No invocarlo más que con un miserabilismo victimista. ¡Cámara, por favor, nada de planos sobre esos inmuebles – es necesario hacerlo en estilo bidonville (casas de cartón, hojalata, plásticos)!.

Capitulaciones: A partir del s. XVI, inmunidades y privilegios concedidos a Francia, después a otras naciones «francas», por el Sultán de Estambul en sus dominios (en plural). Más recientemente, estado normal de las relaciones euro-árabes (en singular).

Caricaturas: Ver motines.

Comunidad internacional: Entidad amorfa cuya función principal es condenar a Israel y accesoriamente a los Estados Unidos. Palabra azucarada por la cual el pensamiento se diluye.

Complot: Secreción natural del mundo no árabe y no musulmán, que no tienen más que una sola pasión: destruirlos por los medios más chalados.

Crimen de guerra: (1) Actividad rutinaria de los Israelíes (ver : dedo palestino pillado en la puerta y vociferaciones ulteriores), (2) noción a priori total y radicalmente inaplicable a cualquier palestino o incluso árabe.

Dhimmi: Estatuto apasionadamente codiciado por los cristianos, los judíos, los zoroastrianos y sabeos, en la tierra conquistada por el Islam. Comprende una humillación sistemática, numerosas prohibiciones e inferioridades. Es necesario ser no musulmán para adorar ese estatuto (« Estos romanos, están locos… »).

Diplomacia: Confeccionador de platos medio-orientales en los cuales todas las recetas comienzan por: « poner a Israel al baño maría » (var. : « o introducir en el horno. »)

Dallad: Combate espiritual e interior que consiste principalmente en masacrar judíos, cristianos, hindúes y musulmanes cuyas mentes no son djihadistas.

tomado de Safed Tzfat original francés de Laurent Murawiec

La repetición de un fracaso histórico

Muchas personas creen que el extremismo palestino es responsable del hecho de que los palestinos no tengan un estado: porque rechazaron el plan de partición de las Naciones Unidas de 1947, porque rechazaron las ofertas del primer ministro Ehud Barak y del presidente estadounidense Bill Clinton en Camp David en 2000, y porque entonces volvieron a retomar nuevamente el terrorismo contra los civiles. Todo esto es verdad, pero una revisión histórica muestra un defecto estructural mucho más profundo, un defecto que ha acompañado al movimiento palestino durante años: su inhabilidad para establecer instituciones que, basadas en un consenso nacional, sean capaces de servir como el fundamento para un estado.

El fracaso comenzó muy atrás, durante el Mandato Británico, que permitió que judíos y árabes establecieran unas estructuras autónomas relacionadas con la educación, la economía, el desarrollo y el bienestar. La Yishuv [la comunidad judía de Palestina] lo aprovechó para establecer un sistema amplio de autonomía que se convirtió "en un estado naciente": la convocatoria de unas elecciones fue apoyada por una asamblea de representantes en la que participaron más de una docena de partidos políticos, y se establecieron un sistema educativo y de bienestar, al igual que una red de gobierno municipal para la mayor parte de la comunidad judía. El Comité Nacional (Va'ad Leumi) y la Agencia judía se convirtieron en los cimientos sobre los cuales, cuando llego el momento, se construyeron las instituciones del Estado de Israel.

La comunidad árabe, sin embargo, no tuvo éxito en el establecimiento de un sistema institucional paralelo. El Alto Comité árabe no era más que una asamblea de notables, designados sobre una base regional y de clanes, sin elecciones, y que sólo se representaba a sí mismo. El comité nunca estableció sistemas de educación o de bienestar, y nunca se desarrollo un sistema político a base de partidos.

Esta debilidad era claramente evidente durante los años 1936-1939, que la narrativa palestina denomina "la Gran Rebelión" contra el dominio británico. Nunca se creó un mando unificado para dicha rebelión, y la situación degeneró en una guerra civil árabe en la cual las milicias armadas se mataron entre si: los seguidores del mufti Hussein contra las milicias que se identificaron con el clan Nashashibi. En esta lucha murieron más árabes a manos de otros árabes que a manos de británicos o de judíos.

Un situación similar surgió después de la resolución de partición de las Naciones Unidas. Los palestinos (aparte de los pocos comunistas) estuvieron unidos en su oposición a la división, pero nunca establecieron un mando político y militar consolidado, y la carencia de tal mando es responsable de algunas de sus debilidades en 1947-48. El Alto Comité árabe no tenía estructuras administrativas e institucionales eficaces, y muchos de sus miembros huyeron del país cuando la violencia comenzó. Los enfrentamientos fueron abandonados a manos de los líderes regionales y locales.

Lo que vemos ahora en la Franja de Gaza - la inhabilidad de las dos facciones palestinas para trabajar juntas dentro de un marco determinado - es solamente una repetición de este fracaso histórico de los palestinos. La excusa palestina actual consiste en que es difícil establecer instituciones políticas coherentes en condiciones de fragmentación territorial, con refugiados y con ocupación israelí. Todo eso es verdad, pero es irrelevante. Cada movimiento nacional surge en condiciones difíciles, y, por lo general, tienen que ver con sufrir un dominio extranjero. Es difícil imaginar condiciones más difíciles que las que afrontó la Yishuv en Palestina en los años 1930 y 40, con la subida al poder de los nazis, el abandono por parte de la Gran Bretaña, los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Pero esa es la prueba de un movimiento nacional: ser capaz de transformar una crisis en una oportunidad histórica.

El mundo árabe en su conjunto no hace excelencias de la edificación de instituciones, y, seguramente, no de las democráticas. Hasta ahora el movimiento palestino no ha superado esta común herencia árabe. En el futuro próximo esta será su prueba principal: si no se dan cuenta que la carga histórica continúa a sus espaldas y la superan, el deseo legítimo de los palestinos de una independencia se romperá en pedazos frente a las rocas de una realidad interna difícil y que ha acompañado al movimiento desde sus inicios.

por Shlomo Avineri tomado de Safed-Tzfat

Assad ha recibido el mensaje

El éxito de Hizbullah al paralizar el norte de Israel durante más de un mes el verano pasado dejó a Bashar Assad boquiabierto: él, con su inexperiencia, vio en esto la prueba de que Israel podría ser derrotado. Es por eso qué Assad ha acelerado la campaña de rearme de Siria este último año.

Assad pensó que, en tiempos de necesidad, podría alcanzar una especie de victoria sobre Israel paralizándola también utilizando misiles y cohetes, reintegrando a su vez la cuestión de los Altos del Golán en el orden del día internacional, y recuperándolos "honorablemente" como si los hubiera conseguido por medio de una impresionante maniobra militar.

El establecimiento del tribunal internacional por el asesinato del antiguo Primer Ministro libanés Rafik Hariri, que debe comenzar a funcionar dentro de poco, es la gran preocupación de Assad, pues plantea una amenaza existencial para él mismo y para el régimen de la minoría alawita que encabeza. Como la vía preferida de los sirios para extinguir fuegos es crear otros mayores, Israel, justificadamente, temió que Siria se preparará para la guerra antes de ser inculpada por el asesinato de Hariri.

El afortunado resultado de estas advertencias fue que el IDF incrementó considerablemente su nivel de preparación en los Altos del Golán. Conocemos la serie de ejercicios a gran escala que el ejército ha realizado en el Golan. Estos ejercicios públicos son bienvenidos, y deberían ser proseguidos, ya que condujeron a un resultado importante. Los sirios han sido disuadidos. La disuasión ha sido rehabilitada. Las reglas del juego han sido reactivadas.

Israel dejó claro a los sirios que si Assad pensaba que un ataque contra su soberanía sería un paseo militar y que Israel se conformaría con las dudosas respuestas que caracterizaron a la última guerra, estaba equivocado. El IDF es un ejército situado a las puertas de Damasco, y no hay otro camino.

De ahí que las implicaciones de un ataque contra Israel podrían suponer el final del régimen de la minoría alawita en Damasco, ya que Israel nunca consentirá en pagar el precio que el Líbano esta pagando por la rampante subversión siria.

Podemos asumir que los sirios han recibido el mensaje. Ellos entienden mensajes como éstos - son de la clase de los que practican habitualmente y que comprenden. No hay duda de que la llegada de un ministro de defensa serio, Ehud Barak, estrechamente familiarizado con los modos y los procedimientos de los sirios, también ha contribuido a la fuerza del mensaje.

La intensa discusión en los medios israelíes en cuanto a las intenciones de los sirios también añadió dimensión a la disuasión, pues si los sirios consideraban el elemento sorpresa como lo hicieron en 1973, ahora ya no existía ningún elemento sorpresa por ningún lado.

El riesgo de guerra con Siria se ha reducido a corto plazo, pero no ha desaparecido totalmente. Tendremos que re-examinarlo en los próximos meses, ya que el continuado suministro de misiles a los sirios es de preocupar y debería ser una preocupación para todos aquellos que buscan la paz en el Oriente Medio. La disuasión, debería recordarse, también debe ser mantenida.

Este es el poder de la disuasión, y este es el Oriente Medio. En otras palabras, aquellos que piensan que las informaciones sobre posibles guerras son perjudiciales, también deberían descubrir que realmente pueden tener efectos beneficiosos. Las palabras son poderosas en nuestra región, y sólo lamento que esto no se hubiera puesto en práctica contra Hizbullah después del rapto de nuestros dos soldados el año pasado. Quizás, la última guerra podría haber sido prevenida.

de Guy Bechor tomado de Safed-tzfat

lunes, 20 de agosto de 2007

El carburante se "volatiliza" en Gaza

La inteligencia del IDF teme que el carburante que fue entregado para energizar la franja de Gaza está siendo utilizada por los terroristas como carburante para los cohetes Kassam. La semana pasada Israel y organismos internacionales fueron a Gaza a comprobar las gasolineras que habían sido rellenadas recientemente solo para descubrir que estaban vacías. Los árabes no tenían una respuesta convincente acerca de la desaparición del carburante. La semana pasada el Primer Ministro de Fatah, Salaam Fayad, acusó a Hamas de estar robando el carburante y usándolo para “sus fines privados”. Ayer el representante de la UE para la región pidió a la compañía israelí de carburante Dor que dejara de surtir a Gaza de carburante y añadió que la UE haría lo mismo.

traducido de Israelnationalnews

Divagando

Ya sé que hace mucho que no subo nada nuevo, ni robado, ni traducido, ni propio. Pero he estado demasiado ocupado ocupándome de mi mismo y de la gente que me rodea. El otro día alguien me recordó, “tienes un blog y no parece que pierdas mucho tiempo en él.” También me recordó el tiempo que me pasé el verano pasado defendiendo a Israel a capa y espada…

Y ahora, un año más tarde no puedo creer que fuera yo la persona que subió ochenta artículos en un mes. La cantidad de información que leí, la que traduje, cuánto stress, cuánta pena, cuánto dolor, cuánta rabia… fue extraño aquel mes de agosto de 2006.

Recuerdo el dolor de tener que comenzar aquel “Eretz Israel” con las imágenes de la destrucción, yo que había anhelado llenar ese lugar de belleza, me vi subiendo imágenes de hombres jóvenes muertos, destrozados por un ataque con katyushas. Y lo hice porque aquí nadie creía que los judíos lloraran, que los israelíes lloraran, que los soldados lloraran… y yo, que no soy un soldado, también lloré.

Mi aliento para escribir siempre ha sido una persona, incluso antes de conocerla, la vida es así de extraña y mágica. Esa persona fue la que me hizo comprender, por fin, que significa poseer un alma judía, una esencia judía. Comprendí la bendición que suponía y también la maldición, pero eso fue después.

Recuerdo ahora a aquel maestro, con el que no suelo hablar demasiado, y que un día, en un susurro, en una de sus pocas clases me explicó con una sonrisa en los labios: “Bruja, ¿sabes de dónde viene?” tuve que admitir que no lo sabía. Y él con una sonrisa aún más abierta me respondió. “Quiere decir bendecida, viene del verbo Baraj, bendecir.” Debo admitir que aquella confesión me dejó confuso. ¿Puede ser una maldición una bendición? ¿Será ese el resultado de la marca de Caín?

He leído unos cuantos libros o fragmentos en este año. Últimamente no soy muy ordenado leyendo, a veces me pongo a leer un libro saltando de hoja en hoja, hacia delante, hacia atrás, sin orden ni concierto, señalando en un pequeño cuaderno aquello de relevancia que me llama la atención, si soy capaz de recordar hacerlo. En uno de ellos leí algo que me llenó de estupor, hace algo más de cien años alguien dijo que una de las formas de reconocer a los judíos, era la marca de Caín que todos poseemos en la frente. Seguro que lo dijo más de uno, y que fue repetido hasta la saciedad, pero sinceramente no anoté quien dijo semejante curiosidad o barbaridad, o simplemente tontería supina. Si lo de la marca de Caín hubiera sido tan clara, ¿qué necesidad habrían tenido los diferentes gobernantes de buscar las formas más extravagantes de “distinguir a sus judíos” del resto de sus propiedades?

Pero estoy divagando, sólo quería volver a subir algo… algo especial, como cuando uno va a una boda. Algo viejo, algo nuevo, algo prestado (o robado) y algo azul… bueno, traducido, ya que todo el blog es azul... Y decirle a la fuente de mi inspiración, “sigue dándome luz, sigue mostrándome tu esencia, porque este humilde ser humano no puede vivir sin ella”.

lunes, 13 de agosto de 2007

sobre la presunta crisis del sistema financiero (primera parte)

¿ dónde estan las llaves matarilerilerile, de los ladrillos que plantamos matarilerilerón, pinpón?

En en fondo de una caja matarilerilerile, en las islas Caimán matarilerilerón chispún

¿ y quién pagará el pato matarilerilerile, a quien van a embargar matarilerilerón pinpón ?

Los de siempre como siempre matarilerilerle, trabajando mas que nunca matarilerileron chispún

¿ Y quíen es el culpable matarilerilerile, que nos vendió este humo matarilerilerón pinpón ?

eso nadie lo sabe matarilerilerile, porque están en sus castillos matarilerilerón chispún

llevan traje chaqueta matarilerilerile y una sonrisa perfecta matarilerilerón pinpón.

ellos mueven los hilos matarilerilerile, de todas las marionetas matarilerilerón chispún

saben bien lo que hacen matarilerilerile y siempre acaban ganando matarilerilerón pinpón

En los tiempos de "bonanza" matarilerilerile ganan mucho dinero matarilerilerón chispún

Y en los tiempos de "crisis" matarilerilerile todavía ganan mas matarilerilerón pinpón

¿ Y qué hacen las marionetas matarilerilerile mientras nos roban a todos matarilerilerón chispún ?

subirse todos el sueldo matarilerilerile qué los tiempos son duros matarilerilerón pinpón

y robar nuestros impuestos matarilerilerile para entregarlos en los castillos matarilerilerón chispón (*1)

¿ Y qué haremos nosotros matarilerilerile que ya estamos cansados matarilerilerón chispún ?

Eso ya lo veremos matarilerilerile, porque esta canción matarilerilerón pinpón ...

... ya nos parece aburrida matarilerilerile y nos estamos cansando matarilerilerón chispún

y quizás mañana mismo matarilerilerile iremos a sus castillos matarilerilerón chispún

y con todo el derecho matarilerilerile gritaremos unidos matarilerilerón pinpón

trabajadores del mundo matarilerilerile uníos a la revolución matarilerilerón chispún!!!

¿ y qué será entonces matarilerilerile de todos los poderosos matarilerilerón pinpón ?

¿ Dónde acabarán sus trajes matarilerilerile y todas sus marionetas matarilerilerón chispún

EN EL FONDO DEL MAR matarilerilerile EN EL FONDO DEL MAR matarilerilerón pinpón!!!

y colorín colorado esta canción se ha acabado.
*nota 1 : A esto los poderosos y sus marionetas le llaman inyectar capital en el sistema financiero.

domingo, 12 de agosto de 2007

Turn, Turn, Turn...

El cambio, las estaciones, los ciclos... A menudo hemos leido, escuchado o estudiado que la religión judía entra dentro de esa etiqueta de visiones filosóficas lineales , en las que todo tiene un principio y un fin (desde la creación hasta la era mesiánica) en contraste con las religiones orientales en las que el tiempo es cíclico y persistente. No seré yo quien lo niegue, pero también es verdad que el ciclo está presente en la vida de un judío siguiendo el curso de las estaciones, las cosechas y las conmemoraciones a ritmo de calendario: año tras año. Todo nace y muere, nace de nuevo y vuelve a morir.

Observé en su día un estracto del Kohelet (Eclesiastés) que me hizo recordar ese mundo cíclico y pasajero en el que vivimos y que debería hacernos reflexionar. Curiosamente me hizo recordar una canción del grupo de los 60, The Byrds. Mi sorpresa fue mayor al ver que no era una coincidencia, el grupo había adaptado casi literalmente la letra directamente de ese estracto.

He aquí la traducción al castellano de la letra de la canción.

TURN TURN TURN (Vuelta, vuelta y vuelta)
Música: Peter Seeger. Letra: Adaptación bíblica.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para nacer, un momento de morir
Un momento para plantar, un momento para recolectar
Un momento para matar, un momento para curar
Un momento para reir, un momento para llorar.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para construir, un momento para destruir
Un momento para bailar , un momento para sufrir
Un momento para tirar las piedras, un momento para juntarlas todas.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito

Un momento de amor, un momento de odio
Un momento de guerra, un momento de paz
Un momento en que querrás abrazarar, y un momento en el que no.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para ganar, un momento para perder
Un momento para destrozar, un momento para coser
Un momento para amar, un momento para odiar

Un momento para la paz... de verdad que no es demasiado tarde.




por Tails

viernes, 3 de agosto de 2007

sábado, 21 de julio de 2007

“Tanques contra piedras”: la imagen de Israel en España

Tema: Este trabajo analiza el problema de la imagen de Israel en España, cuya opinión pública muestra niveles de distanciamiento y hostilidad más pronunciados que en los demás países de Europa.

Resumen: Los representantes diplomáticos de Israel suelen señalar que hay dos países con quien el Estado judío tiene relaciones “especiales”. Uno es Alemania, y las razones no escapan a nadie. El otro es España, donde sí hay que preguntarse el porqué. Este trabajo analiza el problema de la imagen de Israel en España, una imagen que en el discurso político, en los medios y en los sondeos de opinión pública muestra niveles de distanciamiento y hostilidad más pronunciados que en los demás países de Europa. ¿Cuáles son las causas socio-históricas y culturales de esta percepción negativa? ¿Y en qué medida la imagen de Israel en España está en proceso de normalización?

Análisis: La guerra librada entre Israel y la milicia libanesa Hizbolá en verano de 2006 tuvo efectos colaterales en las relaciones diplomáticas entre España y el Estado judío. Reacciones airadas de los representantes israelíes a declaraciones y gestos poco oportunos –la acusación de asesinato premeditado de población civil o la fotografía del presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero vistiendo un pañuelo palestino– protagonizaron el último temblor en las relaciones diplomáticas entre ambos Estados. Unas relaciones que desde su establecimiento en 1986 han sido rehenes del conflicto de Oriente Próximo. En tiempos de paz son fluidas y en tiempos de guerra son tensas, aunque estas oscilaciones no tienen efecto en el creciente intercambio comercial, tecnológico y cultural entre los dos Estados. Aun así, en la medida que en el discurso político reverbera el sentir de la opinión pública, episodios como los del verano pasado son un síntoma inequívoco de un problema de imagen de Israel en España.

La imagen de Israel está condicionada principalmente a la relación entre Israel y sus vecinos y al protagonismo de este vínculo en los medios de comunicación. Israel, una realidad socio-cultural compleja y diversa, no existe en la opinión española desligada del conflicto, sino como parte más fuerte de un enfrentamiento (ya sea con palestinos o países árabes) percibido mayoritariamente como desigual e injusto. Los sondeos de opinión arrojan resultados en esta dirección, con ligeras variaciones en función del grado de intensidad –y por tanto de visibilidad– del conflicto, dada su acusada presencia mediática.

Valoración de Israel (de 1 a 10)
Fuente: elaboración propia a partir de datos de INCIPE y Barómetro del RIE.

El estudio sobre opinión pública española y política exterior del INCIPE[1] –que en sus cuestionarios mide la estima que merecen los entrevistados por una serie de 22 países– muestra que entre 1991 y 1997 Israel se mantuvo en torno al puesto número 20, con una valoración de 1 a 10 que oscilaba entre 3,62 y 3,82. Sólo Irán e Irak estaban detrás, con puntuaciones algo inferiores. Durante la Segunda Intifada palestina (2000-2004) la valoración de Israel en España llegó a sus niveles más bajos (puntuación de 2,87 en 2002, según el INCIPE), mostrando una tendencia al alza en la primera mitad de 2006 (puntuación de 4,8) y cayendo de nuevo –tras la guerra en Líbano– a 3,6.[2]

Simpatías en el conflicto de Oriente Próximo
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Pew Global Attitudes Project, junio de 2006.
A la hora de expresar sus preferencias y simpatías por israelíes y palestinos, los españoles se manifiestan predominantemente más cercanos a los segundos. Según un estudio reciente, solo un 9% de los entrevistados afirma simpatizar más con Israel (frente a un 24% en el Reino Unido, un 38% en Francia y un 37% en Alemania).[3]

Ante asuntos sociales y políticos, y especialmente en áreas como los conflictos internacionales en que los niveles de desconocimiento y desinterés son especialmente altos, la opinión pública responde a una combinación de creencias, valores generales y estereotipos.[4] Aquellos que conforman actualmente la imagen de Israel en la opinión pública española y sus significativas diferencias respecto a otros países de Europa son fruto de una serie de factores históricos y socio-culturales que nos proponemos desentrañar en este trabajo.
Destacaremos la particular historia del largo desencuentro político entre Israel y España, los efectos en la opinión del pro-arabismo conservador y –paradójicamente– su relevo en la consolidación de una imagen poco favorable de Israel del anti-sionismo de izquierda. Por último, analizaremos el papel que ocupa el antisemitismo cultural en la mediatización de percepciones sobre el Estado judío en España y nos aventuraremos a hacer un pronóstico sobre la evolución de la imagen de Israel en España.

Anticomunismo y amistad hispano-árabe La opinión sobre Israel en España estuvo condicionada desde un principio a la relación de distancia y recelo mutuo, antes incluso de la creación del Estado hebreo. Ya en vísperas de la guerra de independencia israelí y en su transcurso, era evidente una clara simpatía hacia la posición árabe en los medios de información –bajo el control del régimen del General Franco–, que transmitían con amplitud las noticias árabes sobre “actos bárbaros” perpetrados por los judíos contra los árabes.[5] Pocos días tras la independencia de Israel el periodista Gómez Aparicio, persona próxima a Franco, escribió en las páginas de un diario de Madrid que el “Gobierno sionista” había derribado las barreras inmigratorias y que llegaban a Israel enormes contingentes de judíos de Rusia. Posiblemente, escribía Aparicio, se preparaba en Palestina, “al amparo del Estado sionista de Israel”, “el establecimiento de un Estado comunista o semicomunista, claramente rusófilo, sobre el que pudiera establecerse algún día no lejano una definitiva influencia soviética en el Oriente Medio”. La España de Franco estaba en todos los aspectos muy alejada del naciente Estado judío. Cabe recordar que la tendencia a identificar a los judíos con los comunistas distinguía a gran parte de la derecha española desde los años 30 y, con la creación del Estado judío, se expresaría claramente en los medios de la época. El diario Arriba y el católico Ya insistían también en la imagen de la “amistad hebreo-bolchevique”.[6]
Por su parte, Israel, en su llamamiento al reconocimiento por los países del mundo, ignoró a la España de Franco al identificar a ésta con el antiguo eje nazi-fascista y, tanto en 1948 como en 1950, votaría contra el levantamiento del boicot a España en las Naciones Unidas. Franco criticó entonces “la actitud desagradecida de alguna raza” –en referencia a la hoy muy cuestionada labor de protección de judíos sefardíes durante el Holocausto– y en el diario Arriba, bajo el seudónimo de Jakin Boor, atribuyó la actitud de Israel a “los dictados de la masonería”.[7] Franco encontró el apoyo de los Estados árabes, y desde ese momento y durante las décadas de los 50 y 60 apoyaría consistentemente sus posiciones.
La postura de Israel, por otro lado, sería celebrada en el exilio republicano, donde encontramos numerosas manifestaciones de solidaridad y simpatía con el nuevo Estado. “El pueblo judío, cuya independencia y victoria nos llena el corazón de alegría como si fuera nuestra, comenzó su actividad en la ONU votando contra el régimen dictatorial, lleno de odio racial y fanático... Los republicanos españoles, al igual que vosotros, no olvidamos y todavía sentimos vuestros nobles sentimientos... No hemos olvidado la sangre judía volcada en aras de la libertad en nuestra guerra civil”, escribieron Antonio de Lama, representante de facto del Gobierno republicano en Chile, y Vicente Sol, ministro sin cartera con misión en América, en carta a la Agencia Judía.[8] El socialismo de los pioneros judíos, el milagro del resurgimiento después del genocidio nazi, los kibbutz y el renacer del hebreo son todos ellos aspectos que resonaron positivamente en los vencidos de la Guerra Civil. “Israel, primavera de las nuevas naciones... alabado Israel con la garganta entera: a son de alma, a sones de lengua verdadera...” escribió Rafael Alberti en un poema hoy desaparecido de las antologías.[9]
Pero a partir de la Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando el conflicto árabe-israelí se convierte en escenario crítico de la Guerra Fría, la simpatía por Israel de la izquierda antifranquista se resquebrajará paulatinamente, produciéndose un giro hacia posiciones contrarias y específicamente pro-palestinas. Tras la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania, consecuencia inmediata de la contienda árabe-israelí, son los palestinos quienes ocupan el lugar que previamente podían haber ocupado los judíos en el imaginario de la izquierda, en tanto que pueblo oprimido que lucha por su liberación nacional.

Como consecuencia de estos acontecimientos y alineamientos políticos específicos, confluirán dos opiniones poco favorables a Israel, aunque paradójicamente desde posiciones políticas contrapuestas: la pro-árabe de la derecha y la anti-imperialista de la izquierda. Esta sería la especificidad española, la cual configura los principales rasgos de la opinión pública sobre Israel en los primeros años de la democracia. El establecimiento de relaciones diplomáticas en 1986 no cambió sustantivamente las cosas. En palabras del documento firmado en La Haya: “España desea dejar claro que mantendrá su tradicional política de amistad y solidaridad con el mundo árabe”. Estas relaciones de amistad –e interés estratégico– han sido hasta hoy una constante de la política exterior española y explican una posición de mayor distanciamiento respecto al Estado judío que otros Estados europeos. Tal vínculo, lastrado por estos condicionantes, se ha dejado notar también en la representación de Israel en los principales medios de comunicación en las últimas dos décadas.

Israel como proyección de los EEUU La opinión española sobre Israel es reflejo también de una dinámica específicamente europea que tiende a asociar negativamente a Israel en el contexto de la política exterior estadounidense. Según el Eurobarómetro de otoño de 2003, el 53% de los europeos consideraban a Israel la principal amenaza para la paz mundial, a la par con Irán y Corea del Norte. En segundo lugar de este ranking figuraban los EEUU. La Segunda Intifada, y la valoración negativa de la intervención estadounidense en Irak, explican los datos del sondeo en este momento, pero podemos encontrar antecedentes muy anteriores de esta concurrencia de opiniones críticas sobre EEUU e Israel. En España en particular, durante la Guerra del Yom Kippur, en 1973, la izquierda estaba especialmente descontenta por el hecho de que la base estadounidense de Torrejón hubiera servido para suministrar combustible a los aviones americanos que abastecían Israel durante la confrontación.[10]
El emparejamiento Israel-EEUU en la representación mediática es una constante desde entonces, a contrapelo del neutralismo y el pacifismo que los españoles han expresado en numerosas encuestas en los últimos 30 años. Con independencia de la naturaleza muy diferente de cada uno de los conflictos bélicos que jalonan la corta historia de Israel, y los matices en el apoyo de EEUU, Israel ha sido percibido en gran medida como Estado agresor, sordo a los dictados de la comunidad internacional y, fundamentalmente, favorecido de forma incondicional por la primera potencia. Especialmente en España, donde el sentimiento de frialdad de la opinión pública respecto a los EEUU es el más pronunciado de Europa (según estudio del Transatlantic Trends del German Marshall Fund, 2004), el antiamericanismo se extiende automáticamente a Israel y determina antipatías y empatías en el conflicto de Oriente Próximo. El mismo estudio muestra que las sociedades europeas son notablemente más pacifistas que la estadounidense. España también destaca especialmente en este apartado. Mientras que el 82% de los estadounidenses respondió afirmativamente a que “en algunas circunstancia, la guerra es necesaria para conseguir la justicia”, solo lo hizo un 25% de los españoles (31% de alemanes y 33% de franceses). Esta característica, firmemente arraigada en la cultura política española, no resulta compatible con la imagen que proyecta un país como Israel, fuertemente militarizado y en guerra desde su misma existencia.

La identificación de Israel con EEUU explica también que la valoración de Israel sea algo mejor en quienes se definen de derecha (con una valoración media de 4,3) y centro (3,9) que en aquellos con ideología de izquierda (con una valoración media de 3) (BRIE, diciembre de 2006). Esto mismo se constata igualmente con la variable voto, siendo la valoración mejor entre los votantes del PP (con una media de 4), que entre los del PSOE (3,3) o IU (2,7).

Antisemitismo, ¿una variable explicativa? No es infrecuente encontrar explicaciones que atribuyen la opinión negativa sobre Israel en España a un reflejo atávico antisemita. Los confines entre lo israelí y lo judío son borrosos y son traspasados con frecuencia, pero tanto la génesis histórica del complejo vínculo Israel-España como los datos de los sondeos de opinión apuntan a una explicación más matizada. En un país como España –sin apenas presencia ni visibilidad social judía– es en la actualidad Israel, en tanto que el Estado judío, aquello que convoca opiniones y actitudes respecto a lo judío. Y en la medida que la opinión de Israel es negativa, a la hora de expresarla, tanto en los estudios de opinión pública como en los medios de comunicación, han aflorado un conjunto de prejuicios y estereotipos antijudíos que a su vez refuerzan dicha opinión.
En la prensa española han aparecido con frecuencia tales estereotipos y proyecciones fóbicas de viejo arraigo en el antisemitismo cultural: el israelí representado como asesino de niños, vengativo y cruel. Igualmente, son recurrentes las evocaciones y analogías entre las acciones militares israelíes con el nazismo y el Holocausto.[11] En los estudios de la Anti-Defamation League (ADL) sobre actitudes hacia los judíos, Israel y el conflicto palestino-israelí en 10 países europeos,[12] en los que se pregunta a los entrevistados por su grado de acuerdo con una serie de enunciados antijudíos, España destaca, en casi todos, por encima de los demás países. Hay numerosas objeciones metodológicas a semejantes instrumentos para medir opiniones y actitudes tan esquivas y difusas como las antisemitas, pero sí se puede apreciar a partir de estos datos y el análisis de medios, la persistencia de un antisemitismo básico, que no es de tipo religioso –de hecho, el judaísmo como religión no tiene una imagen peor que otras confesiones–,[13] en el que coinciden y se combinan prejuicios sobre los judíos, el capitalismo y el predominio norteamericano. Se trata de una recurrente imagen que amalgama opiniones negativas sobre EEUU, sobre Israel y sobre “los judíos” como un todo global y permanente. Una mezcla que tiende a mostrar a Israel como el vasallo de los EEUU en Oriente Próximo y, al mismo tiempo, quien (a través de los judíos estadounidenses) controla y dirige la política exterior de la gran potencia, forzándola a acciones como la guerra de Irak. Estas opiniones no pueden ser consideradas mayoritarias en la opinión española, pero sí son claramente más acentuadas que en otros países de Europa.

En un reciente estudio de The Pew Global Attitudes Project realizado en 13 países, España destacaba como el país con una idea menos positiva de los judíos (sólo un 45% de los entrevistados respondió que sus relaciones con los judíos eran buenas, frente a un 86% en Francia, 74% en el Reino Unido y 59% en Rusia). Este mismo estudio concluía que los sentimientos antimusulmanes están en alza en España, siendo uno de los países que más rasgos negativos atribuye a quienes profesan esta religión. Tanto en un caso como en otro, cabe destacar que en aquellos países en que hay una población judía más grande y una población musulmana más asentada, como en Francia, la valoración de ambos colectivos es más positiva. Lo sorpresivo para el caso de España es que no hay apenas judíos con los que la muestra de entrevistados pudiera tener relación alguna, buena o mala.[14] Por ello, dado que el imaginario opera claramente allá donde no hay experiencia real, se puede establecer una correlación clara entre imagen de Israel e imagen de los judíos.

Conclusión
“Salir del armario”: cambios en la representación y opinión de Israel en EspañaVeinte años no es nada, dice el tango, y con especial razón para las relaciones entre Estados. En cuanto al problema de imagen de Israel en España, el problema no proviene tanto de la brevedad del tiempo andado conjuntamente como del largo camino de décadas –si no siglos– de desencuentros respecto a Israel y lo judío. Aún así, la opinión sobre Israel en España tiende hacia una progresiva normalización. El análisis de contenido de prensa relativo a Israel y el conflicto palestino-israelí de los dos últimos años permite inferir que el enfoque emocional y marcadamente estereotipado va cediendo terreno a la crítica informada y que también se está produciendo una apertura a la realidad israelí más allá del conflicto.[15] En términos visuales, Israel se despega de la imagen del tanque frente a las piedras palestinas. En definitiva, se aprecia una progresiva ruptura de esta suerte de simbiosis negativa palestino-israelí. Los desarrollos políticos en los dos últimos años (desaparición de Arafat y Sharon de la escena política, evacuación de Gaza y triunfo de Hamas en las elecciones palestinas) han dado lugar a imágenes de la realidad social y política palestina no necesariamente vinculada a las acciones de Israel. Y, a su vez, a visiones de Israel independientes del conflicto.
Ciertamente, las imágenes y crónicas periodísticas de la guerra de Israel con Hizbolá en el verano de 2006 volvieron a sacudir a la opinión pública española con numerosas representaciones maniqueas (sirva de muestra que de las 65 viñetas publicadas en diarios españoles que hacían referencia directa a las víctimas de los respectivos bombardeos, sólo seis –un 3,2%– representaban a las víctimas israelies).[16] Aún así, la guerra de 2006 fue también un punto de inflexión, pues por primera vez desde 1982 afloraron con fuerza en España voces y escritos en defensa del derecho de Israel a defenderse. Mientras el cambio de actitud hacia el Estado judío en medios conservadores y católicos se produce ya en años anteriores –quedando el discurso más adverso en determinadas elites intelectuales de la izquierda–, también se comienza a “salir del armario” en defensa de Israel en España desde sectores de la izquierda y el nacionalismo.[17]
En el Partido Socialista, por ejemplo, se ha desencadenado un movimiento que, rechazando los mencionados gestos y expresiones que se produjeron por parte de representantes del Gobierno durante la guerra del verano de 2006, retoma una causa –la defensa de un Israel con derecho a la existencia– que entiende tan justa para la izquierda democrática como lo fue en 1948.[18] Finalmente, en otro plano, cabe destacar la creación en febrero de 2007 de la Casa Sefarad-Israel, que sigue la línea de otras instituciones anteriormente promovidas desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, como la Casa de América, Casa Asia, Casa Árabe y Casa África. Como centro cultural con respaldo institucional contribuirá también a compensar la balanza de opinión, en la medida que favorezca un mejor conocimiento de la realidad judía e israelí en España.
Los efectos en la opinión pública tardarán todavía en apreciarse, pero no cabe duda que los elementos señalados ya son indicadores de que el proceso de “normalización” de la imagen de Israel en España ha comenzado. En este sentido, es previsible que en los próximos años España se acerque a la media europea en su valoración y actitud hacia a Israel: de relativa frialdad, pero dejando fuera del mainstream las posiciones más hostiles.

[1] Salustiano del Campo y J. Manuel Camacho, La opinión pública española y la política exterior, Informe INCIPE, 2003,http://www.incipe.org/INFORME_INCIPE_2003.pdf.
[2] Barómetro del Real Instituto Elcano, 2006.
[3] The Pew Global Attitudes Project, junio de 2006, http://pewglobal.org/reports/pdf/252.pdf.
[4] Tourangeau y otros, The Psychology of Survey Response, Cambridge University Press, Cambridge, 2006, citado en Antonio Golmar, La política del antiamericanismo en España, 2006, inédito.>
[5] Raanan Rein, Franco, Israel y los judíos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2006, p. 24.
[6] José Antonio Lisbona, España-Israel, historia de unas relaciones secretas, Temas de Hoy, 2002. p. 35.
[7] Ibid., p. 57-58.
[8] Ibid., p. 57.
[9] Rafael Alberti escribió el poema ¡Hosanna Israel! en 1948. Fue publicado en la Revista Literaria Davar de Buenos Aires en diciembre de ese año.
[10] William Chislett, El antiamericanismo en España. El peso de la historia, DT 47/2005, Real Instituto Elcano, Madrid, 2005.
[11] Véase Manifestations of Antisemitism in the UE 2002-2003. Part on Spain (EUMC European Monitoring Centre on Racism and Xenophobia) y European Commission against Racism and Intolerance – Third Report on Spain (2005), http://www.coe.int/T/E/human_rights/Ecri/1-ECRI/2-Country-by-country_approach/Spain/Spain_CBC_3.asp; aquí se menciona que “estereotipos antisemitas han aparecido en artículos y caricaturas de la prensa, notablemente en conexión con los acontecimientos del Oriente Próximo”. Véase también Alejandro Baer y Federico Zukierman, “Israel y el judaísmo en el humor gráfico español (2000-2003)”, en El estigma imborrable. Reflexiones sobre el nuevo antisemitismo, Hebraica Ediciones, Madrid, 2005.
[12] Anti-Defamation League, Attitudes Toward Jews, Israel and the Palestinian-Israeli Conflict in Ten European Countries, 2002, 2004 y 2007, http://www.adl.org/anti_semitism/European_Attitudes_Survey_May_2007.pdf
[13] En una escala de 1 a 5, recibe un 3, nota idéntica a la que se da al protestantismo, y por delante de la religión musulmana (2,7) (BRIE 9, febrero de 2005).
[14] Según una estimación de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), la población judía en España asciende a 40.000 personas, menos del 1 por 1000 de la población española.
[15] Albert Sabanoglu y Alejandro Baer, “Israel en los medios españoles: ¿camino hacia la normalización?”, en España-Israel: 20 años de relaciones, Hebraica Ediciones, Madrid, 2006.
[16] Alejandro Baer, “El conflicto como caricatura: israelíes y árabes en el humor gráfico español”, inédito, 2007.
[17] Véanse, por ejemplo, la Asociación Galega de Amizade con Israel (http://galiza-israel.blogspot.com) o los escritos del socialista Jorge Aspizua Turrión (http://laharkadeaspizua.blogspot.com/).
[18] Manifiesto Israel y la defensa del progreso democrático en España, abril de 2007, http://www.aseiweb.net/images/Israel_y_la_defensa_del_progreso_democr_tico_en_Espa_a.pdf.

Alejandro BaerProfesor de sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
tomado de legado sefardi elaborado por ARI

viernes, 20 de julio de 2007

El Atentado contra la AMIA fue hace 13 años

Hace ya 13 años, un 18 de julio de 1994, una bomba voló el edificio de la AMIA en Buenos Aires segando la vida de 85 personas. Fue el segundo atentado contra un objetivo judío en Argentina, el primer atentado, ocurrido un año antes contra la embajada de Israel le costó la vida a 22 personas.

Hace un año, en extremis, teniendo en cuenta la ley de prescripción del delito que existe en Argentina, la fiscalia que investiga el caso acusó directamente al gobierno de Irán, y a la organización terrorista libanesa Hezbollah, y ordenó la busca y captura de varios miembros del gobierno iraní durante esa epoca y de parte del cuerpo diplomatico.

El atentado contra la AMIA fue brutal, un vehiculo lleno de explosivos entró en el recinto del edificio donde fue explosionado haciendo que el edificio de 7 plantas se derrumbara.
Segun las investigaciones, el atentado fue cometido por una celula de Hezbollah por ordenes de Iran. Las razones por las que se atacó tanto la Embajada de Israel como el edificio de la AMIA fueron las relaciones comerciales y los acuerdos economicos que el gobierno argentino de Carlos Menem y el de Israel estaban a punto de firmar y que perjudicaban los intereses de Siria e Iran.

La AMIA era, y sigue siendolo, una organización cultural destinada a patrocinar la cultura judía, además de servir como centro de ayuda para la comunidad judía argentina. Organizando cursos de todo tipo, (cocina, hebreo, manualidades,...), ofreciendo asesoramiento juridico, o laboral, programando conferencias, conciertos, exposiciones...

13 años después siguen las teorías conspirativas, la justificación de un atentado que golpeó por segunda vez a la comunidad judía de Argentina y por enesima vez a la mundial. Un atentado que nos volvió a repetir la amarga lección de Munich, no hay justicia para los judíos.

sábado, 14 de julio de 2007

Un año en poder de Hezbollah


El "fracaso" del sionismo

El ejemplar del semanario telavivense ¨Hair¨ publicó un artículo del escritor palestino-israelí Antón Shamas, quien despliega su acostumbrada fluidez idiomática. "Señoras y Señores" - escribió - "...la hora ha llegado, en este día festivo, de admitir con todo candor, sin avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal. La aventura sionista ha terminado en un fracaso"

Está muy bien que Shamas haya salido a decir eso. Porque un artículo como ese, de la pluma de un intelectual árabe reconocido, ofrece una oportunidad de plantear algunas verdades que uno dudaría de decir sin tener un buen pretexto. Shamas, amigo mío: El sionismo constituye el máximo éxito del siglo 20.

Cincuenta años después de la derrota de Hitler y del mufti de Jerusalem, el sionismo florece en el corazón del cercano oriente, en un estado con 5 millones de judíos - judíos cuya supervivencia estuvo en duda por momentos. La lengua hebrea (una de las maravillas del sionismo) ha unido a sabras y refugiados, sefaradim y judíos orientales. En medio siglo, los sionistas, partiendo casi de la nada, hemos forjado un estado que lanza sus propios satélites y suministra a la armada de los Estados Unidos aviones sin piloto.

Exportamos programas de computación sofisticados y enseñamos a algunos latinoamericanos a cultivar melones. Cada mes este estado exporta productos por valor de un billón de dólares o más, a Europa occidental, a los Estados Unidos e incluso a Japón; tiene una democracia ejemplar, en la cual los ministros temen al ombudsman y los jueces temen sólo a Dios. Este Estado ha creado un ejercito considerado uno de los mejores del mundo, hay muy poca delincuencia violenta, y en cambio hay muchos excelentes conciertos. Las personas de todas las religiones encuentran libertad de culto, y los no creyentes también son bienvenidos.

Un diez por ciento de los ciudadanos de este país son nuevos inmigrantes, y el 89% piensa que, a pesar de todas las dificultades, es un buen lugar para vivir. Es un país en el cual un Antón Shamas tiene la libertad de publicar, en un DIA festivo, un ataque virulento contra todo aquello que los judíos que vivimos en este país consideramos importante y respetable. Shamas podría tal vez ser capaz de disculparnos por esto. Pero lo que no puede tolerar es el hecho que, a la luz de los logros del sionismo, el fracaso de los árabes aparece tan humillante y deprimente.

¿Cuántos palestinos hay, amigo mío? ¿Un millón, dos, tres?. ¿Y cuántos estados árabes hay alrededor: veinte? Veinte países de reyes y dictadores, de terror y derramamiento de sangre. No existe un sólo país árabe democrático, uno con libertad de expresión y derechos civiles.

Usted habla acerca del fracaso del Estado de Israel. ¿Comparado con que? ¿Argelia, Egipto, Irak? ¿Cuántos árabes viven entre el Océano Atlántico y el Golfo Pérsico? ¿Cien millones, doscientos millones? Y ¿cuántos musulmanes hay? ¿un billón ? Todos ellos le rezan al mismo Allah, en nombre del mismo profeta, Mahoma. Y todos ellos no pueden resolver el problema de las cloacas de Gaza.

Durante 47 años se han estado preparando para la independencia palestina, y a pesar de ello, aún no recogen la basura en Jericó. Con todo el petróleo de que disponen, no logran reunir la colaboración necesaria para construir un hospital en Deir-el-Balah. Y todas las canillas de oro en Arabia Saudita, y los jacuzzi en Kuwait no son suficientes para proveer agua potable para Jebelya.

En resumen, amigo mío, usted sabe muy bien que si casi un millón de judíos vivieran en Gaza, rodeado de 20 estados judíos, Gaza judía seria un paraíso en la tierra. Los trabajadores palestinos estarían haciendo cola en el paso de Erez, mirando hacia Gaza, en busca de trabajo. Si hubiera un billón de judíos creyentes en el mundo, los judíos de Gaza no necesitarían la ayuda de las Naciones Unidas. Los judíos del mundo habrían colaborado con los judíos de Gaza, y ya haría tiempo que Gaza se habría convertido en la perla del Mediterráneo. Usted sabe todo eso, Antón Shamas, y eso es lo que lo tiene tan mal. La envidia lo ha conducido a la irracionalidad.

Así, ha llegado el momento de admitir, con todo candor, sin avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal: la aventura palestina ha sido un fracaso total.

Yosef Lapid ex ministro de justicia y parlamentario israelí

La imagen de Israel en los medios de comunicación españoles

Si en todos los terrenos las generalizaciones son injustas y peligrosas, mucho más en el de los medios de comunicación. Es literalmente imposible tratar unitariamente la actitud de los medios de comunicación ante cualquier fenómeno, porque precisamente los medios de comunicación son una realidad muy poco unitaria, plural por naturaleza, con actitudes muy diversas según su posicionamiento ideológico, su capacidad profesional o incluso su localización física. Sin embargo, esta pluralidad de actitudes se produce siempre en un contexto político-cultural de la opinión pública y con unas reglas propias del mundo informativo que marcan unas tendencias, un paisaje más o menos difuminado, pero que actúa de telón de fondo del conjunto de la realidad.

Desde los puntos de vista más próximos, sentimentalmente o políticamente, al estado de Israel se ha sentido a menudo como injusta o como sesgada la actitud digamos central de los medios de comunicación españoles ante el conflicto del próximo oriente. En otras palabras, sin pretender que los gobiernos de Israel tengan ningún tipo de bula especial que impida criticar sus errores o sus defectos, se ha considerado que no ya los gobiernos sino el propio estado eran medidos con un rasero especial y que la imagen de Israel se ha cargado con tintas negativas, mientras se descargaba de las tintas positivas que corresponderían a su realidad de estado democrático. Y que esto ha ocurrido de una forma sistemática, pero especialmente cuando la población israelí ha elegido -como está en su derecho democrático- gobiernos que han resultado más antipáticos en la distancia a la opinión pública o a la opinión publicada española. En otras palabras, que la imagen de Israel ha sido perjudicada por un cierto prejuicio negativo sobre el estado en sí, que se ha sumado a lo que podrían ser las críticas legítimas y razonables a la actuación de sus gobiernos.


Ciertamente, todos los actores de la vida pública en un momento u otro han tenido la sensación de no ser bien tratados por la prensa. Los periodistas lo constatamos a diario nadie es tratado como querría, y a menudo el problema no está en los medios de comunicación sino en los deseos de quienes aparecen en ellos. Pero tengo la sensación de que la imagen de Israel ha sufrido los efectos -sin que tengamos que pensar en una hostilidad especial por parte de los profesionales- de una conjunción desfavorable entre el paisaje político-cultural presente en la opinión pública española, que ha teñido su percepción de lo judío y especialmente de lo israelí, y unas reglas del juego del proceso informativo que ha favorecido una visión esquemática y simplista del conflicto del próximo oriente.


Empecemos por el paisaje político-cultural. Israel es, evidentemente, el estado judío y es por tanto el pararrayos contemporáneo de las actitudes culturales frente a lo judío. Pero Israel ha sido también, en el marco ideológico de la guerra fría, la encarnación de lo occidental en el conflicto del próximo oriente. Por un lado, la tradición de la derecha no democrática española es fuertemente antioccidentalista y moderadamente antisemita. El franquismo no reconoció al estado de Israel y su retórica cultural, aun manteniendo una cierta simpatía nacionalista por el pintoresquismo de lo sefardí, tiene componentes antisemitas claros. Basta recordar el latiguillo de la "conspiración judeo-masónica". Pero por el otro lado, la izquierda española hegemónica en el antifranquismo militó también en un antioccidentalismo profundo, en un tercermundismo básico, que castigó también el papel de Israel, sobre todo a partir de la Guerra de los Seis Días. Ciertamente, esta izquierda moderó su discurso en la década de los ochenta y de los noventa. Pero, muchas veces, la necesidad pragmática de moderar su discurso interior hizo proyectar en el discurso exterior, de política internacional, una cierta necesidad de radicalismo que le pedía el cuerpo. A veces todo lo "progre" que no se podía ser hablando de las realidades más inmediatas se acaba siendo cuando se hablaba de las realidades más lejanas, más esquemáticas y más maniqueas.


Por tanto, por una tradición y por otra, la opinión pública española bebía en fuentes muy poco proclives a la imagen de lo israelí o incluso de lo judío. Curiosamente -pero no incoherentemente-, las actitudes más favorables a la imagen de Israel se dieron en la prensa catalana, que bebía de una tradición político-cultural distinta, más occidentalista, más mesocrática y con una visión de lo judío más positiva, como prueba la proyección ideológica que se encuentra en la poesía de Espriu. Entre la tradición hostil del franquismo y la tradición pro-árabe por antioccidentalista de la izquierda tradicional, la simpatía hacia la imagen de Israel se convirtió en un patrimonio de una tradición político-cultural intermedia, más abiertamente centrista, no furibundamente anti-norteamericana, receptiva ante los valores de las emocracias que en un tiempo fueron estigmatizadas como "burguesas" o "formales" y que Israel encarnaba en el conflicto del próximo oriente, frente a las posiciones más revolucionarias o más tradicionalistas -en cualquier caso menos centristas- de sus adversarios.

Pero, como decía, tengo la sensación de que también ha ayudado a laminar la imagen de Israel la propia lógica de los medios de comunicación. Como periodista, he podido observar que en la opinión pública obtienen mucho mayor éxito mediático aquellos conflictos en los que se tiene la sensación de que todo está claro, de que todo es comprensible, que están perfectamente atribuidos los papeles de héroe y de villano. Los conflictos confusos, magmáticos, tienen siempre un tratamiento informativo más tímido. Por ejemplo, la guerra civil libanesa, llena de frentes internos, de siglas, de complejidades inextricables, tuvo un seguimiento informativo mucho menor que la intifada. Porque el teletipo o la crónica que contaba un acontecimiento en el Líbano era más difícil de explicar, más difícil de encuadrar en los anaqueles de la propia percepción del conflicto, que el que contaba un acontecimiento mucho menor en Gaza. Incluso el conjunto del conflicto árabe-israelí ha merecido tratamientos menos explícitos que el conflicto palestino-israelí, porque era más difícilmente esquematizable. El resultado ha sido una presentación esquemática, simplista, maniquea, de un conflicto complejo del que molestaba precisamente la complejidad. Israel ha sido víctima, en parte, de una presentación esquematizada y pintada en blanco y negro, en la que le ha tocado el papel de villano porque era aparentemente más fuerte, porque tenía apoyos internacionales poco fotogénicos en el contexto de la guerra fría y porque existían imágenes físicas para ilustrar esta concepción simplista.


Como periodista, tengo la sensación de que Israel ha perdido por las imágenes una parte de la guerra de la imagen. Me refiero a las imágenes en el sentido más tangible del término. La opinión pública occidental ha visto directamente acciones reprobables de Israel. No ha vista paralelamente otras acciones reprobables en el marco del mismo conflicto. La democracia tenía también estos problemas. La intifada tuvo cobertura visual y no la han tenido ni los problemas internos de Siria o de Irak ni tantos otros aspectos oscuros del conflicto. Ciertamente, si hay imágenes de hechos reprobables es en primer lugar porque hay hechos reprobables. Pero en la visualización del conflicto que se ha hecho la opinión pública española el reparto no resulta equitativo.


En cualquier caso éste es un aspecto secundario. Personalmente, estoy convencido que los medios de comunicación tienen todo el derecho -e incluso la obligación- de denunciar las actitudes o las actuaciones del gobierno y del estado de Israel que lo merezcan. Pero estoy convencido también que ciertos condicionantes paisajísticos, ideológicos, incluso mediáticos, han llevado a que no se utilice respecto a Israel la misma vara de medir que se aplica a los otros países de la zona. Hemos visto un Israel caricaturizado, irreconocible. La petición no es que se oculte lo desagradable o que se perdone a Israel lo que no se perdonaría a nadie más. La petición es que todos intentemos unificar nuestras varas de medir e intentemos diagnosticar y evitar nuestros juicios previos.

Vicenç Villatoro, ex diputado con CIU en el Parlament de Catalunya

Libano no tiene la culpa de nada

Dos medios escritos libaneses intentan desvincular a su país del ataque que, el pasado 24 de junio, mató a seis soldados españoles.


Según fuentes diplomáticas consultadas por el diario l'Orient-Le Jour, el ataque lo perpetró "un grupúsculo yihadí (que defiende la violencia para la instauración de un estado islámico) manipulado por Damasco y ayudado por actores locales". El atentado responde a una política siria de "auto defensa" que se refleja en una estrategia agresiva para demostrar que el régimen de Bachar al Asad no está debilitado y que está determinado a golpear con fuerza.


El diplomático citado por el periódico libanés mantiene que la elección del contingente español se debió a que, durante un tiempo, el grupo chií Hezbolá mantuvo relaciones tensas con los españoles, aunque después mejoraron. Siria quiso enviar un mensaje al grupo chií para recordarle que el sur de Líbano no es un feudo exclusivo de Hezbolá y que Siria continúa siendo la clave en este territorio.

La revista semanal Magazine asegura que se estudia "seriamente" la posibilidad de que Israel haya estado implicado en el atentado contra la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL). Según la fuente, un diplomático europeo del que se desconoce su identidad, el ataque responde a la intención de Israel de provocar una nueva guerra contra la milicia de Hezbolá para compensar las pérdidas de la guerra del pasado verano que enfrentó durante 34 días a Israel y a este grupo chií.

tomado de ABC enviado por neshamito

jueves, 12 de julio de 2007

martes, 10 de julio de 2007

Siria recomienda a sus ciudadanos que no viajen al Líbano mientras tropas del país penetran en territorio libanés

Tropas sirias han penetrado tres kilómetros dentro del territorio libanés tomando posiciones en las montañas cercanas a Yanta al este del valle libanés de Bekaa.

El diario Al Mustaqbal, que cita fuentes que confirman la penetración através la frontera, no dice cuando tuvo lugar la operación en la colina de Fahs para dominar Deir Al-Ashaer en la provincia de Rashaya.

Las fuentes afirman que las tropas sirias, respaldadas por buldózer, estaban fortificando posiciones “en más de un área” a lo largo de la frontera libanesa, levantando montículos de tierra y cavando “cientos” de trincheras y búnkers individuales.

Siria reabrió el miércoles el puesto fronterizo de Joussia-Qaa con el Líbano, pero otros dos puestos fronterizos continúan cerrados.

La agencia siria de noticias estatal SANA había anunciado que el cierre de Jussia-Qaa el 20 de junio se mantendría “hasta que la calma retorne al norte del Libano”, donde el ejército libanés estaba inmerso en tiroteos con militantes de Fatah al-Islam.

El 20 de mayo, con el inicio de los enfrentamientos en el Líbano que se han solucionado en esta ultima semana, Damasco cerró otros dos pasos fronterizos, el de Arida y el de Dabussiya, manteniendo el mayor puesto fronterizo, el de Masnaa en la autopista Beirut-Damasco.

No hay confirmación por parte de Damasco sobre la reapertura del puesto fronterizo de Jussia que conecta Siria con el este del valle libanés del Bekaa.

La mayoría de los anti-sirios acusa a Fatah al Islam de tener vínculos con la inteligencia siria, una acusación negada por Damasco.

original en inglés

lunes, 9 de julio de 2007

Dos semanas en Sderot

Documental sobre la vida en Sderot entre el 15 al 30 de mayo. En ese intervalo de tiempo Sderot recibió el impacto de 293 kasam.

Si vas a boicotear a Israel y a los judíos, hazlo bien.

domingo, 8 de julio de 2007

La ceguera de UNICEF

Con el tema de Farfur, me pregunté dónde está UNICEF. Así que revisé un poco los últimos comunicados y proyectos de la organización.

En el último comunicado de prensa, UNICEF está preocupada por los ataques contra la educación. “Los niños y las niñas siempre tienen derecho a contar con ámbitos de aprendizaje seguros, aun cuando vivan bajo las circunstancias más difíciles”, dice Ann M. Veneman, directora ejecutiva de UNICEF. Pero no sólo hay que cuidar por la integridad física de los niños. En los países islámicos, los niños son envenenados con odio y resentimiento. Se les inculca la violencia, son instruidos a levantarse contra los infieles y destruir a los judíos.

Luego hacen un informe bastante insípido sobre la situación de los niños en el campo de refugiados palestinos Nahr al-Bared.

Finalmente, bajo un título engañoso, hablan de la educación en Gaza. El artículo se encuentra en la sección “Territorio Palestino Ocupado”. Tal vez la gente de UNICEF aún no se enteró que hace dos años Israel se retiró unilateralmente de Gaza, sin condicionamientos, quedando ésta en control total de los palestinos. Acá están en sintonía con Naciones Unidas: se “preocupan” de palabras, sin hacer nada para detener a los militantes islámicos -léase terroristas- que utilizan a los niños como escudos humanos, y se esconden en sus viviendas como ya vimos más de una vez.

¿Israel? Para UNICEF no existen niños en Israel. No existen jóvenes israelíes traumatizados por los ataques diarios con cohetes a Sderot.

UNICEF ni se inmuta ante uno de los peores acosos que está sufriendo la niñez hoy en día. El envenenamiento de niños en el mundo musulmán a través de la educación islámica. Esto me remonta a aquel post que hice una vez sobre la educación en Palestina. No hay peor abuso de menores que enseñarles a odiar.

tomado de http://orientemiedo.wordpress.com/

Hoy he aprendido una cosa acerca del antisemitismo. Estaba leyendo una noticia referente a un discípulo de Louis Farrakhan que pronunció un discurso en la Universidad de Houston y no paró de escupir feroces y violentas invectivas contra los judíos y los blancos.

Y yo pensé: "Pero, sin duda, si el público (y puede que incluso el orador) se parara a pensar un momento, se daría cuenta de que estas acusaciones son ridículas." Y pensé también: "Pero, sin duda, el público tiene que saber que los judíos hemos sido amigos de los afroamericanos, y que siempre hemos sido los primeros y más activos defensores de los Derechos Civiles. No tienen más que consultar las crónicas y..."

Dos típicas reacciones de blanco liberal de clase media (de "judío", si lo prefieren). Pero a mí me dieron respuesta a una pregunta.

Es una pregunta que nos planteábamos los judíos de mi edad durante la adolescencia y la juventud. Interpelábamos a nuestros padres y les preguntábamos (refiriéndonos al Holocausto): "Pero ¿cómo permitieron (o permitisteis) que siguiera adelante? ¿Es que no veíais lo que estaba ocurriendo?"

Y, como es natural, nuestros padres no tenían respuesta para aquella pregunta retórica y acusatoria.

Hoy, con mi reacción al artículo, he encontrado la respuesta a aquella pregunta. Mi reacción de blanco liberal de clase media a la cizaña de Farrakhan fue la misma que tuvieron mis hermanos y hermanas de Alemania al comienzo del nazismo: "Pero es que estáis mal informados. Mira, escucha un momento...."

Ese fue nuestro error: el odio a los judíos no lo provocan los judíos. No se debe a ningún malentendido. Ni siquiera lo causa la necesidad de odiar a los judíos. Lo causa la simple necesidad de odiar. Los judíos no somos la causa del antisemitismo, no lo ha provocado nada que nosotros hayamos hecho, y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. Somos tan sólo la víctima elegida.

No podemos remediarlo, e intentarlo no sólo sería inútil sino autodestructivo. Lo único que podemos hacer es defendernos de él. Las explicaciones, los razonamientos y, sobre todo, la tolerancia en respuesta al antisemitismo tienen efectos desastrosos para nosotros.

No es que dichas reacciones agraven el problema. No lo agravan, pero nos hacen perder de vista el peligro de la indefensión. La razón no sirve de defensa contra el antisemitismo. El menos vestigio de odio racial es una cuña inquisitiva cuyo resultado final es el crimen.

El antisemitismo no es ignorancia, es locura: la furia humana dirigida contra un objetivo que se considera a la vez adecuado y desprotegido. De nada le sirve a la mujer apelar a razonamientos feministas para defenderse de un inminente violador. La causa de la violación no es ningún malentendido. Tampoco la provoca la víctima. Lo mismo sucede con el antisemitismo.

Pido disculpas a mis padres por mis ingenuas preguntas, y por haber interpretado su silencio como ignorancia o complicidad.

La Torah dice que Amalec estará con nosotros en cada generación. La absurda pregunta de los jóvenes era, más que nada, una expresión del deseo de que su generación se librara. El silencio de mis padres era pura cortesía.

David Mamet tomado de Safed-tzfat