¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

jueves, 30 de agosto de 2007

¿Qué es Israel? Relato de un viaje.


Una sencilla pregunta en apariencia, pero un mosaico de posibilidades en la práctica. ¿Qué es Israel? Qué hace tan especial este país del que todos saben o creen saber sus peculiaridades?

El prejuicio que cualquiera de nosotros podamos tener sobre el país sionista es irrelevante cuando pisas los peldaños de la escalera de un avión de la compañía El-Al ("Hacia las alturas") en busca de tu propia "tierra prometida". Destino: Tel Aviv. Pasajeros judíos y no judíos intentan pasar como pueden las horas muertas de un largo y tranquilo viaje de 4 horas. La gente se agolpa en las ventanas al leer en las pantallas del avión que pocas millas faltan. La ciudad (o "ciudades") de Tel Aviv se avista desde las alturas. Suburbios en medio de la nada y perfectamente conectados que constituyen la metrópoli más importante del país. Un grupo de personas comienzan a aplaudir y festejar la llegada a Israel.
El Aeropuerto Internacional Ben Gurion nos da la bienvenida y comienza nuestra aventura por tierras "desérticamente ricas". El contraste es una constante en todo viaje que hagamos en autobus. Llanuras despobladas se compaginan con bosques (muchos de ellos creados por el hombre) frondosos que nos hacen olvidar por breves instantes que estamos en Oriente Medio.

Los 9 apasionantes días que vivimos la gente de AGAI son dificilmente relatables sin extenderse muchas páginas, con el obstáculo añadido de que no podré recordar todo en estos momentos. Un servidor hará lo posible por contarles los "highlights" de nuestro viaje inolvidable.

Nuestro primera visita se realizó a uno de los hospitales Hadassa de Jerusalén, institución de reconocido prestigio que acoge y atiende a judíos, árabes y cualquier otro ser humano que necesite atención. Los sistemas de emergencia están preparados para una intervención rápida y preparados con las mejores herramientas informáticas, que sirven además como fuente de aprendizaje para los universitarios y futuros médicos en Israel a través de las operaciones "on-line". Las vidrieras de la sinagoga del hospital recuerdan las 12 tribus de Israel en diferentes tonalidades y con un diseño abstracto realmente hermoso.

Yad Vashem, o Museo del Holocausto, es algo indescriptible. El horror nazi parece palparse y respirarse en las salas de esta institución que tiene la pretensión de que un cachito de ti se quede allí para siempre. No existe la indiferencia en el recorrido, no se puede pasar de largo (además así está diseñado el museo) y realmente si por mi fuera, cualquier hombre, mujer y niño de este planeta, sea de la condición que sea, tendría que visitarlo. Los versos de "Si esto es un Hombre " de Levi repiquetean en tu cabeza y cobran un significado absoluto al ver lo que he visto. Una inscripción en la entrada del museo reza el pasaje de bíblico "y los muertos cobrarán vida..."...que así sea.

La subida a Massada es también algo que merece la pena ver . A medida que realizábamos el viaje en bus, el contraste paisajístico antes mencionado se agudiza todavía más. Oasis artificiales se atisban en el desierto de Judea, campos de cultivos en el peor lugar posible parece que recuerdan las palabras de Ben Gurion: el futuro de Israel está en el desierto. Tras la sorpresa subimos en teleférico a la fortaleza de Masada, lugar de edificiación de uno de los templos del rey Herodes el Grande, y refugio de los últimos judíos zelotes que resistían al embiste romano. Las vistas son impresionantes y empequeñecerían a cualquiera.

La mayor parte de nuestra travesía la pasamos en Jerusalén, la capital de Israel. No puedes describirla sin más, ya que cualquier comentario se quedaría corto. Lo más sorprendente era el contraste. Judíos laicos o religiosos, árabes, cristianos, europeos... No logras distinguir un patrón común salvo el tradicional kipá que muchos judíos lucían por las calles. Los ultraortodoxos, a pesar de ser una minoría, no pasan desapercibidos para nadie. Los hombres con sus largas levitas negras con el sombrero a juego, las mujeres con una pañueleta cubriendo su pelo y vistiendo de manera tradicional. Recordemos que son aquellas cosas que nos chocan las que se quedan más en nuestra memoria. La mayor parte de la gente viste de manera occidental similar a la nuestra. Las juergas nocturnas y las fiestas en las calles te hacen olvidar a ese conflictivo Israel que nos muestran en televisión. Sabemos que cerca de nosotros, en los campos de refugiados, hay gente pasándolo mal, refugiados en Gaza con problemas de alimentación, soldados que buscan a terroristas tratando de colarse en Israel, conflictos sociales que no cuadran con lo que vemos. ¿Donde está ese sangrante odio? ¿Donde está ese apartheid que nos vendieron?
Todo edificio oficial que vistamos tuvo que pasar un trámite al que nos acostumbramos en seguida, el detector de metales y el registro ocasional. Las medidas de seguridad nos recuerdan que el odio sigue latente y que nunca se debe bajar la guardia. No hubo ningún sobresalto en ese sentido y no fue un inconveniente para disfrutar de cada visita. La Knesset es el símbolo de la soberanía de Israel, con sus 120 asientos, donde árabes y judíos debaten y legislan. El tribunal de Justicia, con su vista panorámica en el interior, recuerda una y otra vez que la justicia se debe hacer de cara a cada una de las personas que habitan en el país.
El recorrido por la vía Dolorosa nos ayuda a apreciar más de cerca esa zona vieja de Jerusalén que respira historia por cada grieta de sus paredes. El Sol majestuoso se combina con zonas cubiertas para que los dueños de los bazares y sus clientes puedan regatear sin que el calor de justicia de Agosto no rompa un buen negocio.

El Museo Hertz y el cementerio de los "constructores" de Israel es sobrecogedor. Todo sionista visita estos lugares para recordar la frase "Si lo quieres no será un sueño". Itzak Rabin, ese soldado de la paz del fallido buen intento de Oslo, y Golda Meir, la mujer que se lamentaba de que Moisés llevase al pueblo judío al único lugar donde no hay petroleo, descansan en este insigne cementerio en el que mostramos nuestros respetos a los primeros ministros y otros lideres políticos y militares de Israel.

En Jerusalén tranquilidad. Visitamos emotivo Muro de las Lamentaciones y charlamos con unas atractivas chicas soldado que poco o nada nos hacía identificar con el "asesino y opresor ejército israelí". Las comidas Kasher no supusieron ningún problema y el la festividad laboral del Sabbath no detuvo nuestra marcha, aunque alguno se quedó con las ganas de hacerse una tostada caliente jejej.... mala suerte, la tostadora estaba de vacaciones judías.
Nuestra visita en Tiberias se desarrolló con normalidad y acompañado de un paseo veraniego por una vervena. Algunos de nuestros amigos recordarán siempre algo de hebreo: cuando una chica dice "lololo"... es que poco podrás conseguir jeje.
Los Altos del Golán nos hicieron recordar "ey estamos en Israel, aquí hay conflictos". Los tanques hacían sus prácticas y algunos caminos estaban prohibidos por seguridad. Nuestro intinerario era seguro y no tuvimos problemas.

La política también nos perseguía. Subiendo al norte del país vimos el famoso "muro" que separa Israel de Cisjordania. Constatamos que efectivamente no había tal "muro" y que la mayor parte era una valla metálica. Sinceramente por poco la perdemos de vista porque no era algo que precisamente llamara la atención. En otros puntos como Belén el muro era más evidente.

Tel Aviv- Jaffo. Aquí cambian las cosas. El hebreo y el árabe se pervierte con nuestro querido alfabeto en todos los comercios. Tel Aviv respira modernidad y es territorio "prohibido" para los ultraortodoxos a los que echamos de menos. Es una ciudad que nos quedamos con las ganas de conocer más a fondo. No hay duda de que muchos volveremos a reencontrarnos con ella.

Por último ( ya que mi memoria es de pez kasher) recomiendo a toda persona que experimente la ingravidez del Mar Muero, eso sí, mucho cuidadito con mojarse el rostro porque la sal puede ser perjudicial jeje. Flotar ahí es realmente divertido.

Y ya dejamos Israel, cargados de recuerdos. Los más prescindibles en la maleta y los realmente valiosos en el corazón. La celebración del Sabbath, el muro de las Lamentaciones o la visita al Monte Hertz calaron hondo en mí y en muchas personas. Quiero agradecer a todos los que hicieron posible esta aventura, concretamente felicitar a AGAI para que siga trabajando y promocionando estos viajes que valen la pena hacer, al menos una vez en la vida de cada persona.

Mis saludos a toda la pandilla de frikis que convivimos en el viaje, en especial a Boo y a Isaac q dieron colorido al viaje, y a nuestro guía Ariel por ser incombustible y soportar toda nuestra curiosidad.
Y a los que vayais de viaje en Noviembre... respirad cada momento... Eretz Israel os espera.
por Tails.

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