¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

sábado, 8 de marzo de 2008

El pacifico método sovietico

Tras la invasión siria del Líbano y el contrataque cristiano-israelí, Arafat reclamó que los EE.UU presionasen a Israel para que se retirara. En ese momento un jeque palestino demasiado apasionado tuvo la feliz idea de secuestrar a cinco técnicos e ingenieros soviéticos que trabajaban para una compañía libanesa. Comunicó a la embajada soviética que si la URSS no empleaba todo su poder económico y político para que hacer que Israel dejara el Líbano, decapitaría a un rehén soviético cada veinticuatro horas como represalia.

La reacción de los camaradas, esos homos soviéticus a lo Putin, no se hizo esperar: enviaron a un Equipo de Operaciones Especiales, activaron su red local de espionaje y capturaron a cinco individuos muy queridos para este jeque. En un par de horas el jeque recibió un paquete con la cabeza y los genitales de uno de sus amigos, junto con un mensaje que le aseguraba que de no aparecer en seis horas los cinco técnicos soviéticos, indemnes, en la puerta de su embajada, procederían a enviarle una de las cabezas de sus amigos cada hora. Y cuando se quedasen sin existencias de cabezas y genitales, todos los campos de entrenamiento palestinos en Siria y Líbano serían arrasados hasta los cimientos.

Por la mañana todos los soviéticos secuestrados aparecieron en la embajada de la URSS con disculpas de parte del jeque.
tomado de noticias de eurabia

domingo, 2 de marzo de 2008

Kassam, Kassam, Kassam ¿Qué pretende decir con Kassam? ¿Una marca de gel quizá?

En lo que va de año se han lanzado sobre Sderot más de novecientos Kassam, según el testimonio de un periodista de la BBC que se encontraba en esa pequeña ciudad israelí haciendo una entrevista a una residente del lugar durante las dos horas que duró la entrevista las sirenas anunciando el lanzamiento de kassam sonaron tres veces.

Cada vez que desde Gaza lanzan un kassam las sirenas suenan en Sderot. ¿Imaginan oír sirenas cada cuarenta minutos? ¿Imaginan recibir entre veinte y treinta impactos de kassam al día?

Siempre habrá quien diga que los kassam asustan pero no matan. Para desmentirlo hay trece muertos y cuatrocientos cincuenta heridos. Miles de millones en casas destrozadas, infraestructuras dañadas, trabajos perdidos, población que tiene que emigrar ya van 3,000 de una pequeña ciudad de 30,000. Gente que no puede dormir, con problemas de ansiedad…

Y ahora con los cohetes de más largo alcance de fabricación iraní que el régimen de Ahmadineyad le ha proporcionado al ejecutivo de Hamas Ashkelon vuelve a recibir impactos de cohetes.

En total desde la desconexión de Gaza (junio de 2005) Sderot ha recibido el impacto de más de 4500 kassam. Kassam invisibles, que algunos llaman “cohetes de fabricación artesanal” como quien habla de fuegos artificiales, o “cohetes de poca precisión y poco alcance” tan poca precisión y poco alcance que los vecinos del bebé muerto en Gaza aseguran que fue un kassam lo que mató al bebé y no el ataque israelí como dice Hamas.

Pero obviamente la prensa europea no va a hacerse eco de esta noticia y menos aun la española porque los kassam no existen, y si existen no son más que simples petarditos.

Después uno oye a los corresponsales hablando de “represalias del ejército israelí” unas represalias que la gente no entiende, porque de una manera artera el corresponsal en la zona siempre olvida mencionar que si Israel devuelve fuego enemigo es porque desde Gaza se les estaba atacando.

Kassam es la palabra tabú que se debe evitar en cualquier crónica y se debe minimizar en el momento en el que inevitablemente a un corresponsal se le escape, debe quedar claro que como mucho es sinónimo de petardo. Si kassam es un petardo, katyusha es un petardo un poquito más grande.

Pero claro, es que los Kassam (en el caso de existir) no son más que simples petardos que no funcionan demasiado bien. Como caracas, sólo hacen ruido. Ni destrozan, ni hieren, ni matan, sólo asustan.

Boicot al profesor Minkel

Hace más de veinte años John LeCarre esbozó en La chica del tambor al profesor Minkel, “discípulo de Martin Buber, y miembro de un grupo idealista olvidado hacía tiempo que entre las guerras del 67 y el 73 había defendido la idea de llegar a una verdadera paz con los palestinos. Los políticos de derechas le llamaban traidor; y también lo hacían a veces los de izquierdas cuando recordaban aquella época.”

Ese personaje no tenía más importancia en la novela que ser el objetivo elegido para su siguiente atentado por El Jalil, un mítico terrorista palestino. Terrorista que el grupo comandado por el diligente Martin Kurtz pretendía detener sí o sí. Minkel aparecía en poco más de diez páginas.

El profesor era un activo pacifista que defendía en Israel los derechos de los palestinos, un hombre contrario a la ocupación y que sin embargo era visto por los palestinos como un cínico que sólo pretendía legitimar a Israel.

El Jalil usaba a jóvenes yeguas de Troya que entregaban en mano las bombas que él mismo montaba. Se trataba de jóvenes occidentales radicales de extrema izquierda propalestinas, dispuestas a dar un paso más allá. Su última yegua de Troya, Charlie era la encargada de entregar el paquete bomba al profesor Minkel, —el pacifista del que hablábamos antes—, invitado a dar una conferencia en la universidad de Freiburg.

No voy a destriparles la novela contándoles quién es Charlie, o hablándoles de Kurtz, Mitchel, o Joseph, lo que quería contar ya lo he contado.

¿Por qué me he acordado de esta novela y de este personaje el profesor Hansi —así le llamaba su mujer— Minkel?

Leyendo en Safed-Tzfat me he encontrado con la noticia del boicot de parte de la izquierda Italia a la presencia como invitados de escritores israelíes en la Feria del Libro de Turín de este año.

Resulta “gracioso” que la izquierda italiana pretenda boicotear a los escritores israelíes. Boicotear a Amos Oz, Abraham Yehoshua, David Grossman, Aharon Shabtai —aunque en el caso de Aharon debamos hablar de autoboicot—,… porque honrarles sería según dicen los sesudos autores intelectuales del boicot: “ponerse del lado de aquellos que metódicamente trabajan para aniquilar a Palestina y a los palestinos”.

No tengo muy claro que estos “sesudos” hayan leído una sola de las líneas escritas por Grossman, Shabtai, Oz, Haas, Laor… Hay pocos más críticos con la política de Israel, y contrarios a la ocupación que ellos. ¿Qué sentido tiene boicotear a los israelíes pacifistas, contrarios a la ocupación, defensores de la paz?

Quizás la respuesta esté en la respuesta del profesor a la pregunta de Kurtz:

“—¿Y cuál es la reacción de los propios palestinos a esta propuesta, profesor?

—Me llaman cínico —dijo.

—¿Ah, sí?

—Según ellos, quiero conseguir a la vez un Estado judío y las simpatías de todo el mundo, y por eso dicen que soy un agente subversivo y contrario a su causa. Pero no soy subversivo.”

Será que en el fondo, para la izquierda radical europea, los pacifistas que buscan la paz para israelíes y palestinos no son más que unos subversivos

sábado, 1 de marzo de 2008

Atentamente, Benny Morris

Estimada señora (carta al Irish Times),

Los que odian a Israel están locos por citar – y lo más a menudo, citar mal – mis trabajos, en apoyo de sus argumentos. Permítame aportar algunas correcciones.

Los árabes palestinos no fueron responsables "de una manera más bien rara" (David Norris, el 31 de enero) de lo que les ocurrió en 1948. Su responsabilidad fue muy directa y muy clara.

Con desprecio de la voluntad de la comunidad internacional, tal como fue expresada por la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 29 de noviembre de 1948, desencadenaron las hostilidades contra la comunidad judía de Palestina, con la esperanza de abortar la emergencia del estado judío y tal vez destruir esa comunidad. Pero ellos perdieron; y una de las consecuencias fue el desplazamiento de 700.000 de sus miembros lejos de sus hogares.

Es exacto, como lo hizo observar ya hace mucho tiempo Erskine Childer, que no hubo mensajes radiofónicos árabes presionando a los árabes para que huyeran en masa; de hecho, hubo mensajes difundidos por varias estaciones árabes de radio que llamaban a permanecer sobre los lugares. Pero, a nivel local, en decenas de localidades de Palestina, los dirigentes árabes aconsejaron, u ordenaron, la evacuación de mujeres y de niños, o de comunidades enteras, como la que se produjo en Haifa, a finales de abril de 1948. El 22 de abril, el alcalde de Haifa, Shabtai Lévy, parlamentó con ellos para que se quedaran, sin resultado alguno.

La mayoría de los 700 000 "refugiados" huyeron de sus casas a causa de la plaga de la guerra (y con la esperanza de volver en poco tiempo a sus hogares siguiendo los pasos victoriosos de los invasores árabes). Pero también es verdad que hubo varias decenas de lugares, y entre ellos Lydda y Ramla, donde las comunidades árabes fueron expulsadas por las tropas judías.

El desplazamiento de los 700 000 árabes que se convirtieron en "refugiados" – pongo la palabra entre comillas, ya que dos tercios de entre ellos fueron desplazados de una parte de Palestina a otra, y no de su país (lo que es la definición habitual para un refugiado) – no fue un «crimen racial» (David Landy, el 24 de enero), sino el resultado de un conflicto nacional y de una guerra, con connotaciones religiosas, desde un punto de vista musulmán, y activada por lo propios árabes.

No hubo un "plan" sionista o una política global de expulsión de la población árabe, ni una "depuración étnica". El Plan Dalet (Plan D), del 10 de marzo de 1948 (de acceso público para quienquiera que desee consultarlo en los archivos del Tsahal y en diversas publicaciones), era el plan-director de la Haganah – la fuerza militar judía que se convirtió el Ejército de Defensa de Israel (Tsahal) – para contrarrestar el asalto panárabe contra el naciente estado judío. Ese plan lo que él dice explícitamente y lo que fue.Y la invasión de los ejércitos de Egipto, Jordania e Irak se efectuó, según lo previsto, el 15 de mayo.

Es exacto que el Plan D daba carta blanca a los comandantes regionales para ocupar, instalar guarniciones, o expulsar, o destruir pueblos y aldeas árabes situados a lo largo de las líneas del frente y en la retaguardia, así como las rutas previstas como objetivos por parte de los ejércitos invasores árabes. También es verdad que, en medio de la guerra de 1948, los dirigentes israelíes decidieron impedir la vuelta de los "refugiados" (estos "refugiados" que venían de atacar a la comunidad judía), porque los consideraban como una quinta columna y una amenaza para la existencia del estado judío. Por mi parte, yo no puedo criticar sus temores o su lógica.

La diabolización de Israel está ampliamente sostenida sobre mentiras – al igual que la diabolización de los judíos, durante los últimos 2.000 años, ha estado basada en mentiras. Y hay una relación entre una y otra.

Le recomiendo a gente como Norris y Landy leer unos cuantos libros de historia e informarse de los hechos, y no volver a poner en circulación una ya muy vieja y desgastada propaganda árabe. Así, ellos podrían aprender y saber, por ejemplo, que la "Guerra de Palestina" (la "Guerra de Independencia", como la llaman los israelíes) comenzó en noviembre de 1947, y no en mayo de 1948. A fecha del 14 de mayo, cerca de 2.000 israelíes habían muerto, y eso de entre los 5.800 muertos que costó, para Israel, dicha guerra (es decir, cerca del 1% de la población judía de Palestina / Israel, que contaba cerca de 650.000 almas).

Atentamente, Benny Morris

El lobby Palestino

Hay dos catedráticos estadounidenses, John J.Mearsheimer y Stephen M. Walt, que han tenido un notable éxito en Europa con un libro sobre un supuesto lobby israelí que mueve los hilos de lo que ellos consideran la equivocada política exterior de Estados Unidos. El libro tortura los datos para presentar, por ejemplo, la guerra de Irak como una decisión del lobby o para meter a los neocon dentro del lobby aunque, oh! pequeño detalle sin importancia, entre los neocon haya gentes de todas las religiones y de la no religión también. Y aunque los autores obvien, en nada menos que 607 páginas, que los judíos constituyen el 2% de la población estadounidense pero, sin embargo, tienen una presencia abrumadora en todas las élites, sobre todo las culturales. Hasta un 50% entre la élite del cine y la televisión y un 25% en el periodismo, y más entre las élites de la izquierda que de la derecha.

A estos autores, y menos a sus admiradores europeos, no se les ocurre preguntarse, sin embargo, por un fenómeno que sí resulta verdaderamente misterioso. El del lobby palestino que maneja los hilos de la política exterior europea y la de sus intelectuales. En Europa no hay un porcentaje abrumador de palestinos entre sus élites y, sin embargo, y esto sí que parece una conspiración de verdad, y no la del lobby israelí, Europa apoya sistemáticamente a los palestinos. Y cuando estalla la crisis de Gaza, la mayoría de sus élites olvida los misiles lanzados desde allí a Israel por Hamás un día sí y otro también o el carácter terrorista y fundamentalista de Hamás. Ocultar esos datos sí que parece propio de un lobby como dios manda.

por Edurne Uriarte en ABC

¿Se debe boicotear (en Italia) la literatura israelí? (pacifismo a la zurda)

Del 8 al 12 de mayo, Israel será el invitado de honor de la Feria Internacional del Libro en Turin, la más importante de Italia. Esta iniciativa ha suscitado una polémica después de las llamadas al boicot de los representantes comunistas locales.

"Todos con la Feria del Libro", se lee en La Stampa, el diario de Turin: "Decenas de ordenes del día, declaraciones, cartas, documentos. Es un rio de papel, un diluvio de tinta y de palabras que ha inundado las oficinas de la Feria - "culpable" de haber concedido a los escritores israelíes el honor durante la próxima edición - para expresarla su apoyo. Intelectuales, escritores y políticos de derecha y de izquierda se han colocado al lado de la Feria, a excepción de los comunistas italianos y de algunos miembros del partido Refundación Comunista.

Entre los intelectuales, el escritor Claudio Magris califica, en el Corriere della Sera, de "incalificable" la condena de la invitación dirigida a los escritores israelíes y estima que las llamadas al boicot deberían simplemente arrojarse al cubo de la basura, sin ninguna otra consideración. "Criticarlas, incluso para rechazarlas, contribuye a darlas consistencia y densidad", afirma Magris, "como una mujer que fuera obligada a detenerse para demostrar su virtud a un patán que la hubiera apostrofado en unos términos que no se deberían repetir".

"Bastaría con haber leído nada más que media página de Amos Oz o de David Grossman para comprender de que forma es estúpida y presuntuosa la pretensión de boicotear la Feria del Libro de Turin", afirma por su parte la humorista Michele Serra en La Repubblica. "Esto suscita aún más amargura cuando esta feria se ha distinguido, en el curso de su actividad, por su inteligente apertura a las otras culturas y por haber sabiamente sugerido que la literatura era el lugar por excelencia donde encontrarse y conocerse. La censura es el recurso de los pusilánimes y el alacalde [Sergio Chiamparino, centro-izquierda] ha hecho bien en recordar que Turin era la ciudad de Primo Levi.

En la columnas del mismo diario, el diputado de izquierda de origen argelino, Khaled Fouad Allam, recuerda por su parte que "numerosos escritores árabes y el célebre teólogo del Islam europeo, Tariq Ramadan, se oponen" a la presencia de Israel en la feria, estimando por su parte que la "feria es un laboratorio de libertad para los hombres y las culturas; cuando una cosa como esa desaparece, es la humanidad entera la que pierde".

Siempre en el mismo diario, el escritor israelí David Grossman afirma que "cultura y el boicot son incompatibles". Grossman recuerda en seguida que los partidarios del boicot "están del lado de lo
artificial y exagerado: en Israel, la cultura es favorable al diálogo, al reconocimiento reciproco y al respeto de los palestinos, las cosas que la izquierda debería tener en su corazón".

"Yo lo confieso, soy de los poquísimos que han firmado hasta ahora la apelación al boicot del honor hecho a Israel con ocasión de la próxima Feria del Libro de Turin", declara Gianni Vattimo en La Stampa. El filósofo de izquierdas califica su gesto de "político, porque la iniciativa de la feria es política. Los que nos acusan a los partidarios del boicot de querer amordazar a los escritores israelíes opinan de mala fe y no saben lo que dicen".

No se trata, por supuesto, "de impedir a los escritores israelíes expresarse o ser escuchados", explica, sino "impedir que ellos representen a un Estado que celebra su 60 aniversario bloqueando Gaza, reduciendo a los palestinos a un mosaico de zonas aisladas entre sí, con una política de expansión de sus colonias que no puede entenderse más que como un verdadero proceso de limpieza étnica. Nadie niega el derecho a existir de Israel".

"Israel es el invitado de honor del Salón del Libro de Paris, que precede en dos meses la cita turinesa", comenta Il Sole-24 Ore, "y sin embargo, allí, a parte de algunas disensiones aisladas, no se han oído quejas". "La insostenible ligereza de la estupidez debe ser una prerrogativa italiana", concluye el diario.

(Como no hay dos sin tres, se ha conocido la publicación en un blog de Internet de una "lista negra" de 162 profesores italianos de universidad "judíos o sosteniendo a Israel", y que ha suscitado este viernes la indignación de la comunidad judía de Roma, la cual ha depositado una denuncia, así como responsables políticos y universitarios.

En el blog se acusa a los profesores de "hacer propaganda a favor de Israel y de defender sus intereses con desprecio a los del pueblo italiano". "Conoced los nombres y apellidos de esos que os hablan y os enseñan", se lee en el blog, adjuntando en la lista el nombre, apellidos y universidad de cada profesor.)
tomado de Safed-Tzfat

En todas partes hay idiotas, pero hay quien presume de serlo

Les juro que he leído estupideces en mi vida, tonterías fanáticas faltas de la lógica más elemental, pero esta izquierda que se autoproclama izquierda verdadera y defensora de los derechos humanos me sorprende cada día y para peor.

Defienden los derechos de los niños, pero no protestan porque se les use como soldados, como carne de cañón o directamente como bombas, es más les parece normal que se les eduque en el odio. Que se les diga a los niños que su meta y su mayor alegría debe ser suicidarse matando, que les digan que los judíos merecen morir, y que los cristianos también. Pero después se enfadan porque hay padres que no consideran bueno decirles a los niños que la homosexualidad es algo normal.

Defienden la libertad de expresión de un fanático religioso como Ahmadineyad, pero se enfadan porque la Iglesia opine y exigen su disolución. La libertad de expresión en Irán está tan asegurada que hay varios periodistas iraníes esperando su ejecución.

Se dicen pacifistas y contrarios a la guerra pero distinguen entre conflictos buenos y malos. Quieren la paz, pero nunca proponen una paz real, ni admiten una visión diferente a la suya. Entienden la paz como ese momento en el que unos pierden, los malos, y otros ganan, los buenos.

Se definen tolerantes, y defienden a personajes como Ahmadineyad que dice que los homosexuales en Irán no existen —¿será porque los ahorcan?—, un presidente de un país en el que los ciudadanos pueden ser detenidos por la policía religiosa si el corte de pelo que llevan es quizás demasiado occidental o el pañuelo es quizás demasiado pequeño. Después en sus países deploran a la derecha retrograda a la que acusan de reprimir sus sociedades —una derecha que está a años luz del grado de represión de los gobiernos y grupos a los que defienden, como Hamas, Hezbollah o Irán (curiosamente desde que Fatah intenta buscar la paz con Israel Fatah, la laica Fatah ya no es tan bien vista y se considera a Hamas como legitimo y único representante de los palestinos)

Defienden el laicismo del estado, pero pretenden que el estado financie al Islam, y que el culto religioso sea privado, después de erigirse como defensores de los Derechos Humanos, olvidando que la Declaración Universal de los Derechos Humanos defiende claramente el derecho del ser humano a ser una persona religiosa, y el derecho a que esa religiosidad sea manifiestamente pública si así se quiere.

Se definen como antirracistas, pero tratan a africanos, sudamericanos y asiáticos como a bebés o retrasados mentales no responsables de sus actos. La culpa de todo la tiene occidente, la colonización o el capitalismo (invento occidental, por supuesto). ¿Quién tiene la culpa del genocidio de Ruanda? Europa.

…

Pero descubrir que en una universidad israelí hay quien es capaz de llevar a cabo en serio una tesis con el sugerente titulo: “¿Cómo es que, al contrario de la práctica habitual entre otros ejércitos de ocupación, el ejército de ocupación sionista no viola?”, llegando a dos conclusiones que no sé si son bochornosas o síntoma de un problema mental:

“La primera, los soldados del IDF no violan a las mujeres palestinas porque para ellos estas mujeres han sido deshumanizadas, "y por consiguiente, un acto sexual no puede ser realizado con alguien que es percibido como menos que humano". La segunda, los soldados se abstuvieron de violar a las mujeres palestinas para servir a un objetivo más elevado, un objetivo demográfico, porque la violación podría causar embarazos que aumentarían posteriormente el número de nuestros enemigos.”

Y siendo así, uno no sabe si darse de baja de la izquierda no vaya a ser que esta epidemia de estupidez e incoherencia sea contagiosa. Pero mirando de reojo la derecha… creo que me proclamo desde ahora ambidiestro o manco.

domingo, 24 de febrero de 2008

domingo, 17 de febrero de 2008

Hezbollah y Hamas gritan venganza, Israel niega implicación

Las muertes de un miembro histórico de Hezbollah en Siria, y de uno de los jefes de la Yihad en Gaza (de las que hay unos cuantos, todo hay que decirlo) ocurridas en el transcurso de esta semana han sido consideradas por Hamas y por Hezbollah obra de Israel. De ese modo ambas organizaciones (sin olvidar a la Jihad que es aliada de Hamas en Gaza) han declarado su intención de vengarse de Israel.

En el caso del miembro histórico de Hezbollah, Imad Mughnieh, Israel niega su implicación en el atentado con coche bomba que le costó la vida en Damasco. Pero eso no importa, Nasrallah acusa a Israel y amenaza con una “guerra abierta” lo que se traducirá más que probablemente en ataques terroristas a pequeña escala contra objetivos fáciles, sean embajadas israelíes, sinagogas o colegios judíos en el extranjero. Porque atacar a Israel en territorio israelí es otro tema.

Hezbollah como grupo terrorista que ha fundamentado su poder en la capacidad para vengarse necesita demostrar a sus militantes que Israel va a pagar por la muerte de uno de sus miembros históricos. Si no pudiera hacerlo perdería mucha de su influencia y Nasrallah lo sabe.

Del mismo modo lo sabe Hamas. Perdió mucha influencia cuando fue incapaz de cometer un atentado en Israel tras la muerte a manos del ejército israelí del jeque Yassin, su líder espiritual. Los más de cien suicidas que Hamas envió no pudieron pasar los controles de seguridad y fueron detenidos. Y no había pasado ni un mes cuando cayó el siguiente, el pediatra Rantisi que no tenía ningún prejuicio a la hora de usar a menores como niños bomba. Esa fue una de las mayores crisis que tuvo que enfrentar Hamas. La Hamas que decía que la sangre derramada por Israel le sería cobrada, no podía vengarse tras la muerte de su líder espiritual, el hombre símbolo, el más importante de Hamas, y encima perdía a Rantisi un mes después.

La timorata negativa de Hamas a la hora de anunciar quienes eran los sucesores a la muerte de Rantisi dio la imagen de una Hamas asustada.

La muerte del jefe de la jihad y siete personas más se debió según el ejecutivo de Hamas por el impacto de un misil israelí, cosa que el ejército ha negado. El Tzahal no lanzó ningún misil aquella noche en la franja de Gaza. Todo parece indicar que podría tratarse de una lucha interna. Hamas nunca se ha mostrado muy reacia a atentar contra un líder rival aún a riesgo de acabar con mujeres y niños. Como en el caso del miembro de seguridad afín a Fatah que perdió a sus tres hijos pequeños. O de otros miembros de Fatah que asistieron a la ejecución de sus mujeres e hijos.

¿Qué razones tendría Israel para mentir? Nunca ha negado su implicación en los asesinatos selectivos, ayer uno de esos ataques acabó con la vida de tres miembros de Hamas que pretendían lanzar kassam contra Sderot como viene siendo costumbre desde hace ya tres años.

Estando así las cosas. Toca esperar.

jueves, 14 de febrero de 2008

Números

Hace unos días hubo un atentado en Israel, en la ciudad de Dimona, una mujer de 73 años resultó muerta. Pensé aliviada: “Ufff. Sólo fue uno.” Uno. ¿No es cruel pensar, sólo fue uno? ¿No es cada vida preciosa?

La última vez que mi corazón se medio alborozó al pensar que en vez de haberse cometido una masacre con decenas de muertos, los asesinos sólo habían conseguido arrebatar dos vidas… aquella vez la tristeza de dos adolescentes me inundó. Una de las vidas arrebatadas era la de uno de sus amigos, la otra la del padre de otra de sus amigas. Me sentí tan mal, tan mal…

Hoy leí la historia de un diplomático español que salvó a tres personas. Una mujer, su madre y su marido. Pensé ¡qué poco! Recordé las palabras del Oskar Schindler, con rostro de Liam Neeson que decía “podría haber hecho más”.

Después pienso en una única persona, una mujer. Joven habitante del infierno. Sólo una vida. Sin esa vida milagrosamente salvada por la casualidad, la suerte, la divina providencia o lo que sea, mi amor, la persona a la que amo no estaría aquí. ¡Cuán diferente sería mi vida entonces! ¿Qué sería de mí sin esa nariz? ¿Sin esos ojos? ¿Sin esa voz? ¿Sin esas manos? ¿Sin ese cuerpo delgado y esa piel cálida? ¿Sin esa completud que me hace sentir tan llena y vacía al mismo tiempo? ...

En qué cosas más extrañas pienso…

Definitivamente el Talmud tiene razón cada vida vale un mundo entero. O se pierde, o se crea.

tomado de Goelet

Los Israelies no lloran

Cada día con mayor intensidad los terroristas religiosos de Hamas lanzan desde Gaza cohetes Kassan sobre viviendas de Israel.
A veces matan, pero por su estoicismo se diría que las familias de las víctimas no sienten dolor: nunca ofrecen espectáculos desgarradores, como los allegados a los terroristas cuando los israelíes los atacan.
Los israelíes no gritan, no se mesan los cabellos ni se arrojan ceniza, y si alguien queda descuartizado por un misil, retiran silenciosamente sus despojos de las ramas de algún árbol, de la pared donde están pegados.
Se les pregunta por qué no expresan su sufrimiento, y responden que no va en su carácter y que deben mantener la dignidad y la entereza. Como hacían sus antepasados si sabían que iban a las cámaras de gas.
Aunque ahora hay respuesta: un helicóptero o un avión israelíes lanzan un ataque preciso sobre el lugar de donde salieron los Kassan. Pero muchas veces los terroristas ya han huido dejando varios niños palestinos allí.
Que aparecen muertos en las televisiones de todo el mundo. Cuerpecillos a los que abrazan mujeres que gritan afligidamente, por hombres que chillan dándose golpes de pecho, todo dentro de un clima asfixiante, barroco y enrojecido con la sangre infantil.
En ese ambiente emotivo los periodistas solemos olvidarnos de contar que los terroristas islamistas muchas veces dejan niños en lugares peligrosos mientras huyen esperando que la muerte de los inocentes conmocione el mundo. “Ojala amaran tanto a sus hijos como nos odian a nosotros”, decía Golda Meir.
Hubo jefes terroristas cuya guardia de corps era una docena de esos niños. A veces los envuelven en bombas y los explosionan a distancia.
Las guerras son también de propaganda. Y los israelíes la están perdiendo.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Imad Mughniyeh podría haber muerto en un atentado

Imad Mughniyeh un miembro histórico de Hezbollah podría haber muerto en un atentado con coche bomba en Siria según una televisión iraní y una organización de derechos humanos.

Imad Mughniyeh es considerado el cerebro del atentado contra la Embajada Estadounidense en Beirut en abril de 1983 en el que murieron 63 personas y de los ataques simultáneos ocurridos en octubre de ese mismo año contra los barracones de los marines americanos y la base militar francesa en Beirut en los que murieron 58 paracaidistas franceses, 6 civiles y 241 marines. Los marines y los paracaidistas formaban parte de las fuerzas de paz.

También se sospechaba su implicación con varios secuestros de ciudadanos extranjeros como el de un miembro de la CIA y varios periodistas. Además del secuestro de un avión de la TWA en 1985.

Israel sospechaba su implicación en el atentado contra la embajada israelí en 1992 en Buenos Aires que acabó con la vida de 29 personas. La Justicia Argentina le acusó formalmente de estar implicado en ese atentado y en el perpetrado en 1994 contra la AMIA en Buenos Aires en el cual resultaron asesinadas 85 personas.

lunes, 4 de febrero de 2008

Dimite un concejal del BNG de Neda por su desacuerdo con la posición Bloque sobre la declaración del holocausto

El concejal del BNG en el Ayuntamiento de Neda, Abel García López, ha presentado su dimisión por la posición de su organización política ante la declaración institucional sobre el holocausto.

García López, que también abandona la militancia en el Bloque, publicó un comunicado en el que señala que su decisión se toma «después de ver como el grupo parlamentario del BNG en el Parlamento Gallego, con el Sr. Aymerich al frente, hacía todo lo posible para que no hubiera Declaración Institucional el 27 de Enero, Día Internacional de la memoria de las Víctimas del Holocausto».

El concejal recuerda que el Bloque había presentado ante la Mesa un texto «no negociable, a sabiendas de que no iba a ser aprobado por PSOE y PP o por alguno de los dos grupos, con lo cual, si no había consenso, no había Declaración Institucional, ya que la Presidenta del Parlamento exigía que hubiera unanimidad entre los tres grupos, algo lógico en este tipo de declaraciones».

Explica asimismo que el texto del Bloque comenzaba con un «tímido y oscuro recuerdo al Holocausto», sin usar esta palabra, ni nombrar las de «judío» o «pueblo judío», de forma que se sustituía la primera por «barbarie» y judío por «etnia».

En opinión del concejal dimisionario, «lo anterior no era lo peor», pues el BNG añadía una segunda parte que «era, ni más ni menos, un ataque en toda regla al Estado de Israel», en la que denunciaba «sin paliativos el bloqueo que sufre la franja de Gaza, o el muro de separación que está construyendo el estado de Israel como parte de la ocupación militar de la tierra de Palestina que suponen una conculcación de la legalidad internacional y de los derechos de las personas y de los pueblos».

Para García López, «el día que el mundo recordaba a la víctimas del Holocausto, en su inmensa mayoría judíos, el BNG realizaba un ataque a los descendientes de esas personas, hijos y nietos, que hoy viven en el Estado de Israel».

Antes de concluir que dimite «por dignidad» y «por vergüenza», cita también acciones de Hizbulá o Hamás y «los más de 2.500 israelíes muertos desde el año 2000 por atentados terroristas». Abel García López es miembro de la Asociación Galega de Amizade con Israel-AGAI.

tomado de lavozdegalicia

Atentado en Israel

Un suicida palestino se voló en pedazos en un centro comercial de la ciudad israelí de Dimona matando a una mujer. Fuentes no oficiales cercanas a Abbas asumen la autoría del ataque.

Dos terroristas entraron en el centro comercial, pero sólo el primero pudo accionar la bomba, el segundo resultó herido por la explosión del primer suicida. Fue abatido por los oficiales de seguridad antes de que pudiera detonar la bomba. La bomba contenía pequeñas bolas de hierro para aumentar el impacto.

Es el primer ataque cometido en la ciudad de Dimona, y el primero cometido este año, el primero desde el cometido en la ciudad israelí de Eilat en el que un suicida mató a tres israelíes en una panadería.

Los servicios de seguridad de Israel esperaban el ataque desde la caída del muro entre Egipto y Gaza. Durante los últimos días los palestinos cruzaron con relativa facilidad el puesto fronterizo sin ningún tipo de control.

Relativa facilidad porque enfrentamientos en la frontera entre oficiales de seguridad egipcios y de Gaza, en la mañana del lunes, dejaron un balance de un palestino muerto y seis heridos. Los egipcios respondieron con disparos al lanzamiento de piedras. El Cairo habla de doce militares egipcios heridos.

Tamid AM ISRAEL JAI.


En Gaza, en Beit Lahiya (aldea usada para el lanzamiento de kassam contra Israel) las fuerzas aéreas del Tzahal, en la mañana del lunes, lanzaron un ataque contra el coche de un comandante del Comité Popular de Resistencia (vinculado con Hamas) acabando con su vida..

miércoles, 30 de enero de 2008

Un poco de humor


"Ahmed el terrorista" (con subtitulos)
enviado por Jetzael

lunes, 21 de enero de 2008

Concierto música Klezmer en Madrid

KLEZMER SEFARDÍ
Origen: España / Argentina / Bulgaria / Sudán
Estilo: Música de raíz klezmer y sefardí Eduardo Paniagua, especialista en música de las Tres Culturas, y el cosmopolita Jorge Rozemblum nos proponen esta fantasía musical: las orillas del Danubio, punto de encuentro entre la cultura ashkenazi, originaria de Europa Central, y la sefardí, de la Península Ibérica, son el escenario de una boda, motivo por excelencia para que acudan los músicos judíos profesionales, los klezmorim, siempre compitiendo en virtuosismo y en capacidad de hacer disfrutar y sorprender.
¿Nos acompañas en esta fiesta?
Componentes: Jorge Rozemblum (voz, percusiones), Eduardo Paniagua (qanún, kaval, ney, flauta dulce y darbuka), Wafir Shaikheldin (violín, darbuka, ud), Nasco Hristov (acordeón), Ivo Hristov (clarinete).
Día: 26 de enero Hora: 22:30. Precio: 12 euros con consumición (combinado incluido). Para reserva de mesa (opcional): 676 30 28 82 Lugar: Sala Colonial (Madrid) Paseo de la Florida s/n Metro y Renfe Cercanías: Príncipe Pío

sábado, 29 de diciembre de 2007

OTRA VEZ LOS "MILICIANOS" VUELVEN A ASESINAR

Hay que tener mucho cuidado en como usamos las palabras. La prensa europea debe ser cautelosa y no llamar a estos caballeros de los Mártires de Al- Aqsa "terroristas". Mucho menos llamarles miembros de los mártires de Al-Aqsa, ya que el movimiento, oficialmente, queda disuelto como organización armada, debido al proceso de integración en la policía palestina. Ya lo advirtieron Abbas y sus colegas, "cualquier comunicado en el que un atentado terrorista se atribuya a Mártires de Al-Aqsa es falso". No creo que sea precisamente un alivio para los familiares de los dos jóvenes muertos israelíes cerca de Hebrón. Las buenas formas políticamente correctas que tanto gustan a muchos (lease ELPAIS.COM) se convierten en una inhumana vara de medir la cruda realidad política de Oriente Medio.
Gracias a esta usual ficción periodística, los asesinos de dos israelíes inocentes se convierten en "milicianos", como evocando a los desorganizados defensores de la noble causa de la II República Española.

Aparte de lo dramático de la noticia, el suceso es un jarro de agua fría a las esperanzas de moderación del movimiento Al Fatah. ¿De que sirven las buenas palabras? ¿De que sirve la disolución "oficial" de las organizaciones terroristas si estas siguen actuando? . No creo que sea un mal paso, pero sí un paso completamente insignificante en comparación al largo camino que Palestina debe realizar para convertirse en un estado democrático. Ahora que ya no existen los terroristas ""oficialmente"" a sueldo del gobierno solo falta un pequeño detalle: perseguirlos de manera eficaz.

por Tails

miércoles, 19 de diciembre de 2007

EL Barça y su Cruz

Arabia Saudí persigue a los vendedores que osen vender camisetas del Barça con el emblema oficial en su territorio. ¿La razón? La cruz de San Jordi que figura en el escudo del mundialmente conocido club de futbol español. Las nuevas versiones modificarían dicha cruz para que el shock sea menor entre la población musulmana. Lo curioso es que los propios saudíes prefieren la camiseta original, ¿se estarán cristianizando?

El mundo musulmán tiene un gran problema con los símbolos. Y sin embargo no son pocos los apoyos que tienen de nuestra querida Europa en esta causa. "¿Por qué el estado de Israel tiene una estrella de david?, es ofensivo". Más bien habría que preguntarse por qué gran parte de los países europeos siguen teniendo cruces en sus banderas o escudos. Sí, Sí, en España también, solo hay que mirar en la cúspide de la corona ("Ah ahí es diferente!").

La cruz está más presente en la sociedad española de lo que creemos. Y somos un estado aconfesional curiosamente, pero con unos símbolos religiosos que prevalecen por muy ateos o agnósticos que sean los ciudadanos. Es lógico, es una tradición, algo que viene de antiguo, vamos. Hasta en mi facultad de Políticas en Santiago los comités de estudiantes en huelga usan cruces negras para simbolizar la muerte de nuestra carrera ( y creo que no son religiosos precisamente), algo largo de explicar y que no viene al caso.
En fin que si somos alérgicos a ciertos símbolos mejor no mirar el panorama de banderas europeas,lease países escandinavos, Gran Bretaña, Suíza etc etc.

Hablando de Suíza, allí fue donde nació la organización internacional humanitaria Cruz Roja, que tuvo que cambiar su logotipo allá donde estas cruces ofendían. Israel todavía está esperando a que su Maguen David Roja sea reconocida. Y seguirá esperando...

por Tails

Fuentes: www.elpais.com , http://elrejunteil.wordpress.com

martes, 4 de diciembre de 2007

ETA vuelve a atentar

ETA ha vuelto a matar. Se puede decir más alto y puede que incluso más claro, se puede llenar de datos, hablar de la juventud de las dos víctimas, 23 y 24 años; de la mala suerte, los dos jóvenes guardias civiles se encontraron en una cafetería con Txeroki, de haberse encontrado con otros etarras probablemente habrían huido en vez de haberles pegado cuatro tiros por la espalda; de la peor suerte, debido a los convenios de seguridad firmados por la UE los guardias civiles iban desarmados; el suceso ocurrió en Bayona, en el parking de la cafetería en la que por casualidad se cruzaron los dos guardias civiles y los tres miembros de ETA.

El resultado es el conocido. Y en momentos así… ¿qué se dice? ¿Qué se siente? ¿Qué a pesar de sentirlo uno profundamente era algo esperable? Decir que se esperaba, que se veía más que posible viendo como iban las cosas que ETA acabará volviendo a matar a alguien suena despreciable, porque pareciera que deseáramos que esa muerte ocurriese. Pero yo me rijo por aquella frase que dice “prepararse para lo peor, esperar lo mejor”.

Pero eso hoy no sirve de mucho. D.E.P.

viernes, 30 de noviembre de 2007

El Holocausto no es cuestión de opinión

Preparemos las salas de conferencias, los palacios de congresos, el fórum de las culturas, porqué van a venir todos. Con sus bonitas cabezas rapadas y sus líderes de chaqueta planchada y más planchada a conciencia. Ya no necesitan ir al paraíso libertario de Irán para explicar que nunca existió la muerte masiva, que el millón de niños exterminados en los campos nazis nunca dejaron allí su último aliento, que los dos tercios de judíos europeos desaparecidos en el magma de seis millones de asesinados nunca tuvieron nombre. Ahora podrán pasear por las bonitas calles de Barcelona y decir, en voz alta, que nunca existió el Holocausto. Los negacionistas, la legión más militante del revisionismo nazi, ha encontrado ampara en el magnífico Tribunal Constitucional español, y hoy ya saben que negar el Holocausto es una cuestión de opinión, y no un acto de ignominia, crueldad y antisemitismo. Tienen el amparo legal, y el cielo ha caído sobre nuestras cabezas. Mientras Ángela Merkel se desgañita por los rincones del sentido común, exigiendo que la negación del Holocausto sea delito en la UE, en la España-es-diferente del alto tribunal florecen las ideas del ultraliberalismo opinador, y España pasa a ser el país de Europa donde más felices vivirán todos estos indeseables. La libertad, convertida en la coartada del fascismo.
Me pregunto, con mi maldad característica, si sería legal negar la existencia de las víctimas de ETA o considerar que nunca existió el dolor terrorista. Y, porqué sé la respuesta --y la aplaudo--, me pregunto cómo es posible que alguien considere legal negar la tragedia más grande de la historia de Europa. Es una locura. Y, sobre todo, es una irresponsabilidad. Sí. Reconozco mi profunda tristeza. Por que esta decisión es un puñal en el corazón de los que aún están vivos, en el recuerdo de los que perdieron familias enteras, pueblos borrados del mapa, generaciones hipotecadas en el agujero negro del horror. Creo que es una burla a las víctimas y un aliento a los verdugos. Es decir, es una derrota de la justicia, de la memoria y de la dignidad.

Por Pilar Rahola, tomado de elperiodico.com

domingo, 4 de noviembre de 2007

Entrevista de Rosa Montero (EPS) a Amos Oz.

Es el escritor israelí más conocido. Lleva años en las quinielas para el Nobel y acaba de recoger el Príncipe de Asturias de las Letras. Activo pacifista, tiene además una vida fascinante.

Tiene un rostro poderoso. Los retratos juveniles demuestran que fue un hombre muy atractivo, y aún hoy posee una cabeza rotunda que, en las fotos, recuerda el busto de un general romano, con su tupido pelo y esos ojos de águila que parecen acostumbrados a contemplar cómo se desmoronan los imperios. Por eso, por la impresión de fuerza que produce, lo primero que choca al conocer a Amos Oz es su pequeñez. Es un hombre minúsculo: probablemente no llegue a alcanzar un metro sesenta. Se le ve delgado y suficientemente ágil, pero no es nervudo y posee un pequeño tórax en punta que resulta muy poco atlético. Ha cumplido ya 68 años, pero tiene algo de criatura intemporal. Algo de gnomo, a la vez fuerte y delicado, a la vez niño y sabio. Un ser distinto. Viéndole, ahora puedo entender lo que cuenta en su autobiografía Una historia de amor y oscuridad (Siruela), un libro espléndido que probablemente sea su obra maestra. Ahí explica cómo sus compañeros de clase le maltrataban hasta llevarle a tal punto de desesperación que se empezaba a morder sus propias manos. Sí, seguramente era demasiado pequeño, demasiado guapo, demasiado inteligente, demasiado diferente, demasiado débil. Pero la fortaleza es una decisión interior, y él pasó toda su vida intentando vivir como un gigante. Se convirtió en un duro y estoico pionero de kibutz, en un valeroso pacifista, en un gran escritor.


Me alegra que haya ganado usted el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y no el de la Concordia, por ejemplo. Debe de estar harto de que su faceta política se superponga todo el rato a la literaria. En España, además, se le considera uno de los pocos "judíos buenos" en contraposición con todos los demás, que se supone que son "judíos malos". Supongo que esta simplificación tan dogmática le resultará incómoda.
Sí, me siento enormemente incómodo con eso, porque a los ojos de la prensa europea, no sucede sólo en España, Israel consiste en un 80% de fanáticos colonos en Cisjordania, todos muy religiosos; un 19% de crueles soldados en los controles de las carreteras, y un 1% de maravillosos intelectuales como yo mismo que protestamos contra el Gobierno y lo criticamos. Como es obvio, esto es una completa distorsión de la realidad israelí. Por otra parte le diré que el título que más me gustaría tener algún día es el de "antiguo militante pacifista". Porque eso significaría que habríamos conquistado la paz. Ojalá no necesitara ser político nunca más.

¿Y cree que vivirá para verlo?
Depende de lo que me quede de vida. Pero creo que el conflicto palestino-israelí está exhausto, creo que hay un síndrome de fatiga en ambos lados, y creo que la fatiga es una buena ayuda para los conflictos en general, no sólo entre naciones, sino también entre parejas.

Sí, es bueno para llegar al divorcio. Usted lleva pidiendo desde 1967 que haya dos Estados, el israelí y el palestino. En esto fue verdaderamente precoz. Siempre ha tenido una visión muy pragmática sobre el asunto. Como usted dice, una visión de médico.
La mayor diferencia entre la intelectualidad de izquierda europea y yo mismo es que los intelectuales de izquierdas europeos, cuando ven un conflicto internacional, se apresuran a firmar un manifiesto contra los malos, organizan una manifestación apoyando a los buenos y luego se van a dormir muy satisfechos de sí mismos. Yo, por el contrario, tengo la actitud de un médico de urgencias. Si veo que ha habido un accidente de tráfico en la carretera y veo que hay heridos ensangrentados, antes de ponerme a determinar quién fue el que causó el accidente o qué porcentaje de culpa hay que repartir a cada cual, lo primero que intento es parar la hemorragia, y a continuación estabilizar al paciente. Y después de eso miraré la manera de curar las heridas. No pierdas un tiempo precioso preguntando quién tiene la culpa, porque además, en el caso de Israel y Palestina, no se trata de una cuestión en blanco y negro. Este es un conflicto entre dos derechos igualmente legítimos, el de los palestinos y el de los israelíes? Y a veces incluso pienso que es un conflicto entre dos causas igualmente erróneas.

Acaba de publicarse en España 'Fima' (Siruela), una novela suya que resulta muy actual, aunque es de 1989. Fima, el protagonista, se angustia mucho cuando escucha noticias de los territorios ocupados. Cuando una niña árabe muere porque los israelíes no le dejan cruzar el control y llegar al hospital, por ejemplo. ¿A usted le sucede lo mismo? ¿Le agobia todo esto?
Sí, sí, es terrible y a menudo siento que no puedo aguantarlo, que ya no puedo soportarlo. Pero desde luego, a diferencia de Fima, yo vivo una vida mucho más estable, más pacífica. De manera que a veces me siento y escribo una novela, puedo escaparme de la política. Fima, en cambio, imagina todo el rato lo que haría si él fuera el primer ministro, está obsesionado.

Ustedes tienen sus propios fanáticos religiosos, y los ultraortodoxos judíos también son un problema. Hay quien dice que algunos halcones israelíes no quieren llegar a la paz con los palestinos porque, si carecieran de un enemigo exterior, podrían terminar teniendo una guerra civil entre integristas y demócratas.
Me gustaría ser justo con los halcones israelíes. Algunos pueden actuar como usted dice, pero creo que la mayoría son personas aterrorizadas que no confían en los árabes, les tienen verdadero miedo, piensan que si devolvemos los territorios ocupados, eso será el final de Israel. Y yo comprendo su miedo. No estoy de acuerdo con sus conclusiones, pero puedo entender sus temores. Por eso no odio a los halcones, entiendo que están aterrorizados. Muchas de las posiciones extremistas de este país son un producto del miedo, combinado con el trauma del holocausto y el exterminio de los judíos. De hecho, yo creo que en Israel se necesita mucho más valor para ser una paloma que para ser un halcón. Muchísimo más valor. En cuanto al integrismo religioso judío, el problema es que el fundamentalismo está creciendo en todas partes. Entre los árabes, entre los judíos, entre los cristianos? Incluso entre los ateos, porque hay manifestaciones fanáticas en la izquierda radical. Es un peligro creciente en todas partes porque la gente está ansiosa de respuestas simples. Cuanto más complicadas son las cosas, más necesidad tiene la gente de recibir respuestas simples y consoladoras.

'Una historia de amor y oscuridad' es un libro perfecto para entender de dónde viene ese miedo en los halcones. Para ver la historia de Israel desde otro lado. El hostigamiento por parte de los países árabes y la inmediata invasión del Estado de Israel a las tres horas de haberse creado. Los sufrimientos padecidos. Ustedes muriéndose de hambre en Jerusalén y comiendo hierba. Su padre, que era de origen ruso, creció viendo en los muros de las ciudades europeas la pintada "¡Judíos, iros a Palestina!". Sesenta años después regresó a Europa y las pintadas decían con idéntica ira: "¡Judíos, iros de Palestina!".
Sí, sí, ¡vio las mismas pintadas pero al revés! O sea, iros a la Luna. O desapareced. O destruiros. ¿Se da cuenta de lo importante que es leer literatura para entender a los demás? Israel, en el mundo de la CNN, es una realidad en blanco y negro y completamente simplificada. Yo, cuando quiero entender España, por ejemplo, no voy a leer en los periódicos lo que dicen sobre ese país, sino que leo a sus novelistas.

En ese libro primero habla de las familias de sus padres... Ahí hay un relato común, colectivo, de los judíos en Europa, de los diversos exilios, del Holocausto... Y luego va centrándose en su historia personal y termina con el suicidio de su madre cuando usted tenía doce años. Es como si pasara del dolor colectivo al abrasador dolor individual. Su infancia fue brutal, y no sólo por el suicidio, sino por esos dos terribles años anteriores en los que su madre permanecía día y noche sentada en una silla, a oscuras, mirando hacia la calle.

Cuando escribí Una historia de amor y oscuridad mi rabia se disipó completamente. Porque durante muchos, muchos años estaba demasiado furioso con todo el mundo como para poder hablar con nadie sobre mi tragedia familiar. No se lo había contado a nadie. Ni siquiera lo había hablado con mi mujer y mis hijos. Era un completo tabú y no dejaba que nadie tocara el tema en mi presencia. Estaba demasiado furioso. Estaba furioso con mi madre por haberse matado, con mi padre por haberla perdido, estaba furioso conmigo mismo porque pensaba que probablemente había sido un chico malo y por eso no había sabido rescatarla. Pero cuando llegué más o menos a la edad de sesenta años, sentí que ya era lo suficientemente viejo como para ser el padre de mis padres, que, en la época de la tragedia, tenían como 38 o 39 años. Y entonces por primera vez empecé a verlos como mis hijos, y empecé a entenderlos. Eran unos chicos que se metieron en un matrimonio para el que ninguno de los dos estaba preparado. Y los dos fueron bastante tontos, bastante inútiles, en cierto sentido, a la hora de vivir. De modo que empecé el libro sin ira. Lo escribí con compasión, con ironía y con curiosidad. Una curiosidad infinita. En las seiscientas páginas de libro no se dice en ningún lugar quién es el culpable, o cómo se reparten las responsabilidades... Porque eso ya no me interesaba en absoluto. Lo que me interesaba era saber cómo vivían, qué comían, cómo hablaban, en qué cosas creían, qué sentían, cómo era la casa... Sentí la necesidad de rescatar todos esos detalles del olvido.

En el libro cita con nombres y apellidos a vecinos del pueblo de su madre, Rovno, en lo que ahora es Ucrania... vecinos que murieron cuando los alemanes asesinaron a 25.000 personas en un solo día. Es conmovedor, porque sin duda usted habló con sus tías y tomó notas de los nombres de esa gente para hacerlos revivir.
Sí, absolutamente. Absolutamente. Fueron asesinados seis millones de judíos y no puedo conmemorar a todos ellos, pero si por lo menos puedo conmemorar a diez o quince, algo es algo. Por lo menos lograr que sus nombres sean recordados.

Siempre he pensado que el peso del Holocausto debe de ser asfixiante para los judíos... Todo ese pasado abrumador es muy difícil de manejar. Me hace recordar el cuento de Simbad en 'Las mil y una noches', cuando llega a una isla y se le sube un viejo a los hombros y no hay manera de librarse de él.
Sí, es exactamente así... A mí también me recuerda a Eneas llevando a su padre a hombros tras la guerra de Troya. Cuando se te muere alguien, y no estoy hablando sólo de los judíos, estoy hablando de todo el género humano, cuando alguien se te muere, un padre, un hermano, alguien cercano a tu corazón, tú recoges ese muerto y lo metes dentro de ti, lo introduces en tus entrañas y te quedas embarazado de ese muerto para siempre jamás. Todos caminamos por la vida preñados de nuestros muertos. En el caso de los judíos, lo que sucede es que estamos muy, muy embarazados, porque tenemos muchísimos muertos a las espaldas. Y, naturalmente, como estás embarazado de ellos, te llevas a tus muertos a todas partes, al baño, a la cama... Yo he intentado desarrollar una relación distinta con mis muertos. Cuando escribí Una historia de amor y oscuridad, invité a los muertos a mi casa para que se vinieran a tomar un café. Por favor, les dije, venid y sentaos, tomaros un café, quiero presentaros a mi mujer y mis hijos, no os habíais conocido antes y me encanta que ahora podáis hacerlo. Y ahora vamos a conversar un rato, vamos a hablar un poco del pasado y luego os marcharéis. No quiero que viváis en mi casa. Sois bienvenidos de cuando en cuando, pero no os quedéis aquí. Esa es mi actitud.

Otra escena muy conmovedora del libro es cuando, tras la votación de la ONU a favor de la creación del Estado de Israel en 1947, su padre se tumba junto a usted, a oscuras, en la cama, y, por primera y única vez en la vida, usted le siente llorar. Luego él le cuenta cómo había sido maltratado de pequeño por ser judío, y le dice que eso ya no le va a pasar a usted... Sin embargo, poco después usted fue acosado bárbaramente en el colegio.
Sí, pero lo que mi padre dijo es que quizá yo sufriría abusos en la escuela por ser pequeño o por lo que fuere, pero que a partir de ese momento nadie se metería conmigo por ser judío. Él tenía razón: he sido maltratado y acosado muchas veces, pero nunca por ser judío. Ése es el sentido de Israel para mí. Lo que para mí significa ser israelí es exactamente eso: que nunca seré maltratado, humillado, perseguido ni discriminado por ser un judío. Y esto es suficientemente bueno para mí.

Es curioso, porque 'Una historia de amor y oscuridad' es un libro carente de rencor, ni en lo personal ni en lo social. Salvo en el caso de los británicos. Pone usted fatal a los británicos.
Sí, es verdad. Las primeras palabras que aprendí a decir en un idioma extranjero fueron British go home, que es lo que gritábamos los niños pequeños en Jerusalén cuando arrojábamos piedras a las patrullas británicas en la Intifada original, la primera Intifada, que fue la de los judíos contra el mandato británico.

A juzgar por lo que cuenta en el libro, los británicos se comportaron de un modo canallesco.
Sí, sí. Realmente una buena parte de la tragedia en Oriente Próximo ha sido causada por la hipocresía y por los engaños de los británicos, porque esencialmente hicieron un juego doble de engaño con judíos y con árabes. Prometieron la misma tierra a las dos partes, prometieron dos veces la tierra, y después, naturalmente, intentaron fomentar el enfrentamiento entre árabes y judíos para permanecer en el poder y seguir controlando la zona.

A los quince años se marchó de su casa y se fue a vivir a un 'kibutz'. Viniendo de una familia rota, no me extraña, porque el 'kibutz' es como una gran familia. ¿O quizá lo hizo para tocar tierra y no volverse loco?
Bueno, lo cierto es que cuando tenía unos catorce años me rebelé de manera radical contra mi padre. Quería convertirme en todo lo contrario de lo que él era. Él era un intelectual, yo quería ser conductor de tractor; él era de derechas, yo de izquierdas. Él era un hombre urbano, y yo me hice un granjero. Él era muy bajito, y yo decidí convertirme en un hombre alto. Esto último no funcionó, pero yo también lo había decidido. Me fui al kibutz pensando que encontraría allí una atmósfera completamente distinta a Jerusalén. Pero al cabo de un tiempo descubrí que no era ni mucho menos algo tan opuesto. Los mismos tipos charlatanes que había conocido en Jerusalén existían también en el kibutz, aunque vistieran mono, estuvieran bronceados, y aunque hablaran no ya del líder sionista Jabotinsky, sino de Trotski. Pero discutían de política y de ideas igual que en Jerusalén. Por otra parte, y como dice, desde luego para mí el kibutz fue una familia extensa.

Usted vivió allí durante 31 años. Para mí es como irse a vivir a la antigua Esparta, o a un monasterio.
No lo sentí así. No me sentí un monje. Sentí que vivía en una comunidad pequeña que me permitía desarrollarme como escritor. De hecho, les estoy muy agradecido por haberme dejado desarrollar como escritor. Y al mismo tiempo podía estar en constante contacto con el resto de la comunidad y formar parte de ella. Disfruté trabajando en el campo, me gustaba muchísimo, de verdad. Y disfruté comiendo en el comedor comunal con los demás, y también trabajando de camarero, porque trabajé muchos años, lo menos quince, de camarero en el kibutz. Todas esas experiencias todavía las recuerdo con mucho cariño.

Daba todo el dinero que ganaba con sus libros al 'kibutz'...
Sí, daba todos mis ingresos. Cada vez que me llegaba un cheque lo endosaba y se lo entregaba al feliz tesorero. Pero si necesitaba irme una semana a un hotel al otro extremo del país y encerrarme una semana a terminar un libro, simplemente me acercaba al tesorero, le decía la suma que necesitaba y él me la daba allí mismo sin siquiera mirar en los libros y ver si yo había hecho algún ingreso recientemente o no. Era un trato basado en la mutua confianza. Naturalmente, si le hubiera dicho que necesitaba irme a Hawai para escribir me hubiera contestado que no podía pagármelo. Pero era un arreglo muy familiar y lo aprecié mucho. Además, en cualquier caso nunca estuve muy interesado en el dinero. Es algo que nunca me ha importado mucho, de manera que me sentía feliz e incluso orgulloso cuando llegaba un buen cheque y yo me convertía en una de las fuentes de ingresos de la comunidad, como la sección de pollería o la línea de lácteos.

Usted tiene tres hijos, dos chicas y un chico. ¿Y qué me dice de esa costumbre del 'kibutz' de que los niños no vivan con sus padres sino en una casa aparte?
Eso suena bastante extremado. Muy espartano, o de la revolución cultural china. Mi mujer y yo llevábamos a los niños a la Casa de los Niños a las ocho y media de la tarde. Les acostábamos, les cantábamos una canción o les contábamos un cuento y nos despedíamos. Y ellos permanecían allí toda la noche, vigilados por las guardianas nocturnas. Luego, por la mañana, estaban con los otros niños, iban a la escuela y más tarde, a las cuatro de la tarde, todos los días, venían a casa con nosotros y permanecían allí hasta que los llevábamos de nuevo a la Casa de los Niños. Pero esas horas, desde las cuatro hasta las nueve, eran puramente familiares, totalmente para los niños. Sin llamadas de teléfono, sin reuniones de trabajo, sin horas extras en la oficina. Y esto es más de lo que la mayoría de los padres del mundo moderno dedican a sus hijos, cinco sólidas horas cada día. De manera que, en conjunto, pienso que no era un mal arreglo. Yo no estaba enteramente feliz con lo de llevar a mis hijos a la Casa de los Niños, nunca me gustó esa medida. Pero la acepté y no fue un desastre.

Abandonaron el 'kibutz' porque su hijo pequeño tenía asma y tuvieron que trasladarse a un lugar más seco.
Esa fue la única razón por la que lo dejamos; si no hubiera sido por eso, aún estaría allí.

Pero su hijo se curó, creció y se marchó, y no regresaron.
Es que después de pasar todos esos años fuera y acostumbrarnos a cierto grado de privacidad se nos hizo difícil volver. Además el kibutz mismo está atravesando por una grave crisis. Están pasando por muchas reformas y cambios, y muchas de las personas que yo conocía o se han marchado o se han muerto. El lugar ya no es el mismo. No sería volver a aquello que dejamos.

Y dígame, en los primeros momentos, tras irse del 'kibutz', ¿no se sintió muy solo?

Fue muy difícil, muy difícil, porque yo estaba acostumbrado a levantarme por la mañana e ir al comedor y tomarme un café con un grupo de cinco o seis amigos y discutir el periódico. Esa era parte de mi experiencia vital, leer y discutir el periódico cada día con un grupo de amigos, en una especie de pequeño parlamento... Y de repente tuve que leer el periódico solo cada mañana... Echaba de menos poder hablar y discutir con gente.

A los quince años, cuando entró en la comunidad, también se cambió de nombre legalmente. Abandonó el apellido paterno, Klausner, y se puso Oz, que significa 'coraje'. ¿Cómo ve ahora ese paso tan radical?
Cuando lo hice yo quería comenzar una nueva vida, y lo logré. Y el nombre simbolizaba esa nueva vida. Yo he pagado el tributo que le debía a mi padre al describirle en Una historia de amor y oscuridad. Al hablar de él con una sonrisa en los labios. No con ira, no con odio, sino con empatía.

Más que eso. Ese libro es una carta de amor a su padre. No a su madre, sino a su padre.
Sí, lo es, lo es. Acepto lo que usted dice.

Y terminó usted siendo todo lo que su padre quería ser. Como Fima, su personaje, que termina poniéndose el abrigo del padre muerto.
Sí, en efecto... Mire, esa mesa de despacho en la que escribo es la mesa de mi padre... La heredé de él. A él le dio tiempo de leer mis tres primeros libros y estaba orgulloso de mi escritura, no siempre estaba de acuerdo con lo que escribía y desde luego estaba en total desacuerdo con mis ideas políticas, teníamos furiosas discusiones al respecto. Pero creo que en los últimos años de su vida conseguimos acercarnos un poco.

Hablando de desacuerdos políticos, usted es muy conocido y muy polémico. ¿Ha recibido insultos por la calle?
Hubo unos tiempos muy malos en los que mis hijos eran llamados en la escuela los hijos del traidor. Eso fue muy duro y muy difícil. Y hubo tiempos en los que los taxistas discutían conmigo sobre mis ideas políticas. Ahora mucho menos, mucho menos. Porque ahora la idea de los dos estados y de la necesidad de llegar a un acuerdo ha calado mayoritariamente en la sociedad y ha sido aceptada por la mayoría, incluso por muchos halcones. Pero hubo tiempos en los que me sentí muy aislado y muy odiado. Nunca he sido agredido físicamente, pero recibí muchas cartas amenazantes: "Vamos a matarte", "vas a morir", "ya estás muerto"... Cosas así.

Vive en Arad, una pequeña ciudad en el desierto del Néguev, junto al mar Muerto. Su casa, un modesto chalet adosado de dos plantas, es la construcción de apariencia más pobre de toda la calle. Y no sólo la más pobre: también es la más austera. A todo le falta una mano de pintura, y el minúsculo jardín delantero está limpio, pero tan solo cuenta con un par de rústicos y feos matojos, como si poner una planta de primor fuera algo frívolo. El despacho de Oz está en un semisótano (como el hogar de su infancia, curiosamente), aunque con grandes ventanas y buena luz. Muebles viejos e infinidad de libros recubriendo las paredes. Libros también viejos, usados, manoseados, con las cubiertas desgarradas y sucias. ¿Cómo habrá conseguido envejecer todos sus libros de esa manera? ¿Los habrá comprado de segunda mano? ¿Habrán sido compartidos con los 400 compañeros del kibutz? No hay adornos, ni descanso en la omnipresente frugalidad. Es la casa de un pionero, de uno de esos guerreros de la vida que desdeñan o ignoran lo material: hubo muchos así en la formación del Estado de Israel, pero hoy son criaturas en extinción. Ahora bien, no hay que confundir el estoicismo de Oz con la solemnidad puritana: posee un sentido del humor desternillante. Incluso Una historia de amor y oscuridad, pese a narrar cosas terribles, resulta a menudo divertidísima. Tal vez porque Amos Oz ha conocido muchas veces el dolor y lo ha vencido. De este hombre pequeño emana una sensación de fuerza extraordinaria. Sólido y sereno, es uno de esos raros individuos que parecen haber sido capaces de saldar todas sus cuentas y de firmar la paz con sus demonios.

Tiene usted 68 años, pero a juzgar por su biografía podría tener doscientos. En primer lugar, es más viejo que el Estado en el que vive... Ha combatido como soldado en dos guerras, la del 67 y la del 73... Y ha vivido muchas guerras más...
Sí... he vivido la guerra del 48, la del 56, la del 67, la del 73, la del Líbano, y quizá habría que contar también la del Golfo, la Intifada, no sé cómo enumerarlas, demasiadas guerras. Todavía sufro pesadillas relacionadas con la guerra, y eso que ya han pasado 35 años desde la última en la que participé.

Hace cuatro meses sacó usted una nueva novela, 'Rimando vida y muerte', que todavía no está traducida y no he podido leer. Pero por el título veo que sigue escribiendo sobre el carácter paradójico de la vida, tan llena al mismo tiempo de luz y oscuridad... Hablando de luz: recuerdo una noticia de algo que sucedió en Pakistán. Un terrorista islámico dejó un coche bomba delante de una librería en la que se iba a poner a la venta el último libro de Harry Potter. Pero cuando el terrorista vio a cientos de niños en la cola, no fue capaz de hacerlo y avisó a la policía. Es una historia estupenda y un personaje perfecto para una novela. [Abriendo los ojos con expresión de golosa delicia, como un gato que contempla una sardina].
Sí, es increíble, es un personaje para una novela, absolutamente... Muchas gracias por contármelo, es una historia muy buena, maravillosa.

Ni siquiera todo el entrenamiento fanático que sin duda había recibido le hizo poder contemplar a cientos de niños como mera escoria enemiga. Eso es luz.
Sí, en efecto. En el momento en el que el supuesto enemigo se convierte en algo concreto y se puede visualizar, algunas personas se recuperan del fanatismo. Un amigo mío, el novelista israelí Shami Mijail, me contó hace muchos años algo que le sucedió en un taxi. Él iba de Haifa a Berseva, es un viaje muy largo. Y en un momento del viaje el taxista se puso a darle un mitin. Y dijo: "Tenemos que matar a todos los árabes". Entonces Shami, en lugar de gritarle que era una vergüenza sostener algo así, le preguntó al taxista: "Vale, pero ¿quién debe matar a los árabes?". El hombre contestó: "Nosotros". Y Shami: "Sí, pero sea más específico, por favor: ¿el ejército, la policía, los bomberos, los médicos? ¿Quiénes deben matar a los árabes?". El taxista pensó un rato y dijo: "Cada uno de nosotros debe matar algunos". "Bueno, vale, entonces usted, que vive en Haifa, se va a un edificio de apartamentos, llama al timbre de cada apartamento, perdone, señor, perdone, señora, ¿es usted árabe? Sí. Pum, pum, les mata. Y así usted mata a todos y cuando termina se va para su casa. Pero cuando está abandonando el edificio, escucha llorar a un niño pequeño en uno de los pisos superiores. Dígame, ¿dejaría al niño con vida? ¿Regresaría para matar al niño, o no?". Entonces hubo un largo silencio por parte del taxista. Y luego el tipo le dijo a Shami: "Es usted un hombre muy cruel". ¿Se da cuenta? Se le hizo muy difícil. Demasiado

sábado, 3 de noviembre de 2007

El daño hecho a los árabes

Cuando un partidario de Israel afirma que los árabes nunca han querido aceptar la existencia de Israel y que no hay en ninguna parte del mundo árabe ningún apoyo popular a una paz con Israel, la mayor parte de las audiencias europeas reaccionan con escepticismo, si no con absoluta hostilidad — después de todo, la noción de una "intransigencia israelí" como obstáculo para la paz en el Oriente Medio es extensamente (y enfervorizadamente) popular.

Sin embargo, en una especie "de accidente de trabajo", una prominente activista palestina ha reconocido recientemente que el mundo árabe ha estado consumido durante décadas "por el ultraje y la hostilidad": "generaciones de jóvenes árabes han sido educadas en la hostilidad hacia Israel", no existe en ningún estado árabe "ninguna aceptación popular de Israel", y es "su oposición intransigente a Israel lo que explica la victoria Hamas en las elecciones palestinas en 2006".

Por supuesto, estas palabras no fueron escritas con la intención de evidenciar que, en vez de culpar a la "intransigencia israelí", sería más apropiado culpar a la intransigencia árabe de la carencia de paz en el Oriente Medio. Es más, estas palabras fueron escritas para los lectores de una elitista revista mensual izquierdista, "Le Monde Diplomatique", de cuya audiencia se puede esperar que comparta la noción de que la duradera hostilidad árabe hacia Israel es absolutamente comprensible, está totalmente justificada y es completamente legítima.

Pero mientras la hostilidad árabe hacia Israel ha sido durante mucho tiempo "justificada" con la ocupación de Cisjordania y Gaza, resulta que ahora ya no es necesario guardar las apariencias — ahora la hostilidad árabe hacia Israel puede justificarse sinceramente "por el daño que se ha hecho a los árabes con la creación de Israel".

Supuestamente, "el daño hecho a los árabes con la creación de Israel" es una historia indecible (nunca reconocida) en Occidente. Para entenderlo, usted tiene que olvidar la narrativa israelí y la idea de los árabes como agitadores fanáticos y atrasados, irracionalmente empeñados en la destrucción de un estado moderno, democrático y pacífico". El significado relevante a desechar es "irracional" — en otras palabras, el empeño del artículo consiste en comunicar que realmente era "completamente racional" que los árabes estuvieran determinados en destruir Israel.

El por qué era completamente racional para los árabes tratar de deshacer el establecimiento de Israel, se explica en unos términos que serían denunciados como racismo derechista si esa clase de explicaciones aparecieran en una publicación como FrontPage Magazine: "en 1948 el mundo árabe fue encarado con la creación nueva y ajena de Israel. Su espíritu gobernante era europeo y también lo era la mayor parte de su gente. Cómo tales, los árabes no podían entenderlos, ni tratar con ellos. Los árabes se encontraban impotentes para prevenir la creación de Israel y estaban demasiado débiles para derrotarlo con la guerra que siguió."

Por supuesto, así como la Guerra de Independencia "fue la continuación", todas las otras guerras emprendidas por los árabes a fin de deshacer el establecimiento del estado judío también, de alguna manera, "fueron la continuación"...

Sin embargo, resulta que lo más insidioso de Israel son sus esfuerzos para vivir en paz con sus vecinos, porque por lo visto, es obvio para cada persona de izquierdas entender que esos esfuerzos se deben únicamente al deseo de "Israel de interrumpir un frente árabe y que para ello ha trabajado tanto tiempo en realizar tratos separados con los estados árabes (Egipto en 1979, la OLP en 1993, Jordania en 1994)".

Así, mientras los esfuerzos de Israel por conseguir acuerdos de paz son denunciados como parte de una "maliciosa campaña para dinamitar un frente árabe", la iniciativa saudita es descrita como "la última de una serie de iniciativas árabes" pretendiendo traer la paz al Oriente Medio. No hay más detalles adicionales sobre "esa serie de iniciativas árabes", pero alcanzando la cumbre de las contradicciones, dicha oferta saudita es elogiada como "un paso gigantesco por parte de los árabes, invirtiendo décadas de hostilidad."

Así pues, recapitulando "la narrativa árabe" avanzada en el artículo:
- (1) la creación de Israel causó "ultraje y hostilidad" en el mundo árabe, lo que ha permanecido hasta ahora.
- (2) varias guerras "sucedieron o continuaron" dicha creación y fueron devastadoras para los árabes.
- (3) los esfuerzos de Israel por vivir en paz con sus vecinos sólo son parte de una "maliciosa campaña para interrumpir la creación de un frente árabe".
- (4) al mismo tiempo, los árabes han permanecido firmes en su hostilidad hacia Israel; aún así, hubo "una serie de iniciativas árabes" para lograr la paz, pero sin embargo, sólo la iniciativa saudita, la última de esa supuesta serie, representa "un paso gigantesco por parte de los árabes, invirtiendo así décadas de hostilidad".

No es, por no decir más, un desarrollo muy franco, sin mencionar la narrativa consecuente. No puede ser un desarrollo franco o consecuente porque los hechos no tienen sentido, y siempre que los hechos son inoportunos son sustituidos por la fantasía. Y la fantasía más grande de todas es la asunción de que como el mundo árabe esta consumido por una hostilidad destructiva, Israel, igualmente, está únicamente motivado por su deseo de dañar y debilitar al mundo árabe.

Lo que por lo visto Ghada Karmi, la autora de este artículo, no puede imaginar es que, muy diferentemente al mundo árabe, Israel siempre tuvo prioridades positivas; y antes que ninguno su objetivo principal fue construir un estado judío próspero. Esto significa, por necesidad, que Israel ha buscado y ha abrazado cada oportunidad realista que pudiera asegurar la paz con sus vecinos.

Si Ghada Karmi asume que Israel esta guiado por un deseo de dañar al mundo árabe, es sólo porque ella sabe — como lo reconoce — que el mundo árabe sí esta dominado por su deseo de perjudicar a Israel. Que también es lo que realmente desea Ghada Karmi, sin ninguna duda. Ella nació en Jerusalén, donde pasó sus primeros años de infancia hasta la huida de su familia — o, como ella lo diría: fue obligada a huir — a Gran Bretaña en 1948. Allí estudió medicina, pero finalmente dejó su trabajo como médico y se dedicó al activismo político a jornada completa, escribiendo a favor de la causa palestina.

Karmi aboga abiertamente por "una solución de un estado", y por ello fue invitada a participar en el polémico debate planteado durante la semana pasada por la Oxford Union, finalmente anulado (Alan Dershowitz escribió sobre esta cuestión en su blog ; la reacción de Karmi a sus palabras fue "terrorismo Intelectual").

En opinión de Karmi, la solución de un "único estado, democrático y laico" es tan atractiva porque ofrece la mejor posibilidad para acabar con la identidad judía israelí que refleja "el concepto en el cual se fundó la totalidad de la empresa sionista". Karmi ha descrito a los judíos como "una comunidad ensimismada y atormentada, desconfiada y neuróticamente endurecida por los siglos de necesidad de supervivencia", pero como ella no cree que los judíos constituyan una nación, les niega por tanto la legitimidad de una reclamación de su autodeterminación y aboga "por dar marcha atrás al reloj, al tiempo previo a una historia estatal judía y rehacer la historia desde allí".

Considerando estas opiniones, no es apenas sorprendente que Karmi Ghada no entienda que el mayor perjuicio realizado a los árabes lo ha cometido gente como ella, gente que no puede pensar en nada más que en dar marcha atrás al reloj.

por Petra Marquardt-Bigman - JPost Blog Central tomado de Safed-Tzfat