¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

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lunes, 14 de abril de 2008

El problema de Israel? :La levadura

Los cohetes diarios en Sderot y en otras partes de Israel o las conversaciones de "paz" Abbas- Olmert se han transformado en asuntos frívolos. El verdadero problema para algunos israelíes de bien es la levadura en el pan durante el Pesaj. La decisión de una jueza de permitir la venta de productos con levadura (hametz) durante las fiestas perturba a muchos religiosos. El pueblo de Israel, según la tradición bíblica, se vió obligado a comer pan ácimo cuando Moisés lideró su improvisada salida de Egipto hacia la tierra prometida. Una de las interpretaciones mayoritarias acerca del sentido ético de esta prohibición es la que nos habla de la desposesión de la arrogancia (inflar el pan como símbolo de arrogancia) o limitación del ego en el principio de un viaje ( real o simbólico).

Tamar Bar-Tzavan, la jueza de la discordia, ha reabierto (si es que algún día se cerró) un debate que, si bien es necesario, parece sumamente secundario si analizamos las preocupaciones reales (vitales más bien) de Israel. Sin embargo muchos titulares ha acaparado en los periódicos israelíes un tema que, demasiado a menudo, crea cierta inquietud en la ciudadanía plural de este país. ¿Acaso la ingestión de alimentos fermentados reduce la identidad judía? ¿debe el Estado decidir sobre qué o qué no como? No hay ninguna ley que delimite que el Yom Kipur es un día sagrado para Israel, ¿ por qué debe existir para la comida?. Aquí entraríamos ya en el gran conflicto de intereses entre una sociedad secular y el rabinato de Jerusalén que trata de preservar legalmente las limitaciones a las libertades de los ciudadanos, amparándose en la tradición religiosa. Quizas muchos ejemplares, exentos de servicio militar pero no de ego, deberían bajar a tierra y contemplar cuales son las preocupaciones reales de los judíos de hoy. Si bien admiten que más del 70 por ciento de los judíos se sienten desinteresados por romper esa tradición ¿a que vienen los temores?.
En fin que mientras la Knesset debate apasionadamente el "error" o "acierto" judicial los malvados pizzeros se frotan las manos. Por otro lado, mientras los políticos están con las manos en la masa, el número de israelíes que no tienen qué llevarse a la boca de cara a las fiestas del Pesaj se incrementa de forma significativa, según la ONG Pitchon Lev.

Maldita levadura....


por Tails.

jueves, 30 de agosto de 2007

¿Qué es Israel? Relato de un viaje.


Una sencilla pregunta en apariencia, pero un mosaico de posibilidades en la práctica. ¿Qué es Israel? Qué hace tan especial este país del que todos saben o creen saber sus peculiaridades?

El prejuicio que cualquiera de nosotros podamos tener sobre el país sionista es irrelevante cuando pisas los peldaños de la escalera de un avión de la compañía El-Al ("Hacia las alturas") en busca de tu propia "tierra prometida". Destino: Tel Aviv. Pasajeros judíos y no judíos intentan pasar como pueden las horas muertas de un largo y tranquilo viaje de 4 horas. La gente se agolpa en las ventanas al leer en las pantallas del avión que pocas millas faltan. La ciudad (o "ciudades") de Tel Aviv se avista desde las alturas. Suburbios en medio de la nada y perfectamente conectados que constituyen la metrópoli más importante del país. Un grupo de personas comienzan a aplaudir y festejar la llegada a Israel.
El Aeropuerto Internacional Ben Gurion nos da la bienvenida y comienza nuestra aventura por tierras "desérticamente ricas". El contraste es una constante en todo viaje que hagamos en autobus. Llanuras despobladas se compaginan con bosques (muchos de ellos creados por el hombre) frondosos que nos hacen olvidar por breves instantes que estamos en Oriente Medio.

Los 9 apasionantes días que vivimos la gente de AGAI son dificilmente relatables sin extenderse muchas páginas, con el obstáculo añadido de que no podré recordar todo en estos momentos. Un servidor hará lo posible por contarles los "highlights" de nuestro viaje inolvidable.

Nuestro primera visita se realizó a uno de los hospitales Hadassa de Jerusalén, institución de reconocido prestigio que acoge y atiende a judíos, árabes y cualquier otro ser humano que necesite atención. Los sistemas de emergencia están preparados para una intervención rápida y preparados con las mejores herramientas informáticas, que sirven además como fuente de aprendizaje para los universitarios y futuros médicos en Israel a través de las operaciones "on-line". Las vidrieras de la sinagoga del hospital recuerdan las 12 tribus de Israel en diferentes tonalidades y con un diseño abstracto realmente hermoso.

Yad Vashem, o Museo del Holocausto, es algo indescriptible. El horror nazi parece palparse y respirarse en las salas de esta institución que tiene la pretensión de que un cachito de ti se quede allí para siempre. No existe la indiferencia en el recorrido, no se puede pasar de largo (además así está diseñado el museo) y realmente si por mi fuera, cualquier hombre, mujer y niño de este planeta, sea de la condición que sea, tendría que visitarlo. Los versos de "Si esto es un Hombre " de Levi repiquetean en tu cabeza y cobran un significado absoluto al ver lo que he visto. Una inscripción en la entrada del museo reza el pasaje de bíblico "y los muertos cobrarán vida..."...que así sea.

La subida a Massada es también algo que merece la pena ver . A medida que realizábamos el viaje en bus, el contraste paisajístico antes mencionado se agudiza todavía más. Oasis artificiales se atisban en el desierto de Judea, campos de cultivos en el peor lugar posible parece que recuerdan las palabras de Ben Gurion: el futuro de Israel está en el desierto. Tras la sorpresa subimos en teleférico a la fortaleza de Masada, lugar de edificiación de uno de los templos del rey Herodes el Grande, y refugio de los últimos judíos zelotes que resistían al embiste romano. Las vistas son impresionantes y empequeñecerían a cualquiera.

La mayor parte de nuestra travesía la pasamos en Jerusalén, la capital de Israel. No puedes describirla sin más, ya que cualquier comentario se quedaría corto. Lo más sorprendente era el contraste. Judíos laicos o religiosos, árabes, cristianos, europeos... No logras distinguir un patrón común salvo el tradicional kipá que muchos judíos lucían por las calles. Los ultraortodoxos, a pesar de ser una minoría, no pasan desapercibidos para nadie. Los hombres con sus largas levitas negras con el sombrero a juego, las mujeres con una pañueleta cubriendo su pelo y vistiendo de manera tradicional. Recordemos que son aquellas cosas que nos chocan las que se quedan más en nuestra memoria. La mayor parte de la gente viste de manera occidental similar a la nuestra. Las juergas nocturnas y las fiestas en las calles te hacen olvidar a ese conflictivo Israel que nos muestran en televisión. Sabemos que cerca de nosotros, en los campos de refugiados, hay gente pasándolo mal, refugiados en Gaza con problemas de alimentación, soldados que buscan a terroristas tratando de colarse en Israel, conflictos sociales que no cuadran con lo que vemos. ¿Donde está ese sangrante odio? ¿Donde está ese apartheid que nos vendieron?
Todo edificio oficial que vistamos tuvo que pasar un trámite al que nos acostumbramos en seguida, el detector de metales y el registro ocasional. Las medidas de seguridad nos recuerdan que el odio sigue latente y que nunca se debe bajar la guardia. No hubo ningún sobresalto en ese sentido y no fue un inconveniente para disfrutar de cada visita. La Knesset es el símbolo de la soberanía de Israel, con sus 120 asientos, donde árabes y judíos debaten y legislan. El tribunal de Justicia, con su vista panorámica en el interior, recuerda una y otra vez que la justicia se debe hacer de cara a cada una de las personas que habitan en el país.
El recorrido por la vía Dolorosa nos ayuda a apreciar más de cerca esa zona vieja de Jerusalén que respira historia por cada grieta de sus paredes. El Sol majestuoso se combina con zonas cubiertas para que los dueños de los bazares y sus clientes puedan regatear sin que el calor de justicia de Agosto no rompa un buen negocio.

El Museo Hertz y el cementerio de los "constructores" de Israel es sobrecogedor. Todo sionista visita estos lugares para recordar la frase "Si lo quieres no será un sueño". Itzak Rabin, ese soldado de la paz del fallido buen intento de Oslo, y Golda Meir, la mujer que se lamentaba de que Moisés llevase al pueblo judío al único lugar donde no hay petroleo, descansan en este insigne cementerio en el que mostramos nuestros respetos a los primeros ministros y otros lideres políticos y militares de Israel.

En Jerusalén tranquilidad. Visitamos emotivo Muro de las Lamentaciones y charlamos con unas atractivas chicas soldado que poco o nada nos hacía identificar con el "asesino y opresor ejército israelí". Las comidas Kasher no supusieron ningún problema y el la festividad laboral del Sabbath no detuvo nuestra marcha, aunque alguno se quedó con las ganas de hacerse una tostada caliente jejej.... mala suerte, la tostadora estaba de vacaciones judías.
Nuestra visita en Tiberias se desarrolló con normalidad y acompañado de un paseo veraniego por una vervena. Algunos de nuestros amigos recordarán siempre algo de hebreo: cuando una chica dice "lololo"... es que poco podrás conseguir jeje.
Los Altos del Golán nos hicieron recordar "ey estamos en Israel, aquí hay conflictos". Los tanques hacían sus prácticas y algunos caminos estaban prohibidos por seguridad. Nuestro intinerario era seguro y no tuvimos problemas.

La política también nos perseguía. Subiendo al norte del país vimos el famoso "muro" que separa Israel de Cisjordania. Constatamos que efectivamente no había tal "muro" y que la mayor parte era una valla metálica. Sinceramente por poco la perdemos de vista porque no era algo que precisamente llamara la atención. En otros puntos como Belén el muro era más evidente.

Tel Aviv- Jaffo. Aquí cambian las cosas. El hebreo y el árabe se pervierte con nuestro querido alfabeto en todos los comercios. Tel Aviv respira modernidad y es territorio "prohibido" para los ultraortodoxos a los que echamos de menos. Es una ciudad que nos quedamos con las ganas de conocer más a fondo. No hay duda de que muchos volveremos a reencontrarnos con ella.

Por último ( ya que mi memoria es de pez kasher) recomiendo a toda persona que experimente la ingravidez del Mar Muero, eso sí, mucho cuidadito con mojarse el rostro porque la sal puede ser perjudicial jeje. Flotar ahí es realmente divertido.

Y ya dejamos Israel, cargados de recuerdos. Los más prescindibles en la maleta y los realmente valiosos en el corazón. La celebración del Sabbath, el muro de las Lamentaciones o la visita al Monte Hertz calaron hondo en mí y en muchas personas. Quiero agradecer a todos los que hicieron posible esta aventura, concretamente felicitar a AGAI para que siga trabajando y promocionando estos viajes que valen la pena hacer, al menos una vez en la vida de cada persona.

Mis saludos a toda la pandilla de frikis que convivimos en el viaje, en especial a Boo y a Isaac q dieron colorido al viaje, y a nuestro guía Ariel por ser incombustible y soportar toda nuestra curiosidad.
Y a los que vayais de viaje en Noviembre... respirad cada momento... Eretz Israel os espera.
por Tails.

domingo, 3 de junio de 2007

Sexualidad en Israel

El gobierno israelí tiene previsto lanzar una campaña turística para atraer a la población de tendencia homosexual. El motivo es mostrar el país como un paraíso para aquellos que quieran disfrutar de su libertad sexual, sea cual sea, siguiendo así la linea de otras ciudades occidentales que ya presumen de su política "gay-friendly". La campaña pretende también ofrecer listas de lugares de ocio ambientados para este tipo de público. Esta política cuenta con el beneplácito de numerosas organizaciones de gays y lesbianas. Hay que salientar lo interesante del proyecto en un país, en el que, si bien goza de una reconocida democracia, no es ajeno a los condicionantes y restricciones que la comunidad ortodoxa religiosa aún es capaz de imponer. Recordemos que uno de los "handicaps" de la vida social israelí es la imposibilidad de contraer matrimonio civil dentro del Estado. La delegación de los asuntos maritales a las organizaciones religiosas fue una de las contrapartidas que tuvo que aceptar un movimiento , el sionista, mayoritariamente laico. Por otro lado, Israel reconoce los matrimonios civiles realizados en el extranjero y, recientemente, se ha extendido este reconocimiento a las parejas del mismo sexo. No era raro ver a jóvenes israelíes enamorados que partían al extranjero en busca de una boda laica, volviendo luego con sus derechos plenamente reconocidos.

Israel sigue siendo un país de contrastes, con comunidades que guardan con celo la histórica tradición religiosa del pueblo de las doce tribus pero también con una aplastante mayoría de humanistas que disfrutan su judaismo con libertad, modernidad y tolerancia.

por Tails

lunes, 30 de abril de 2007

PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA


Así es, la mayoría de los partidos que se presentaron en las últimas elecciones pidieron en sus programas electorales un estado palestino independiente que conviviese con Israel.
Por otro lado el Likud, el Mafdal y Judaismo Sabath de la Torah apuestan por el Gran Israel o la permanencia de los asentamientos judíos en Cisjordania (en color azul ), si bien tienen 27 asientos en la Knesset, es decir el 23 por ciento de la representación de la cámara.
Son un 28% los miembros de la Knesset (Meretz, Labour-Meimad, Asamblea Democrática Nacional Hadash y la Lista Árabe) que incluían en su programa la retirada militar y civil de los territorios y palestinos como firme promesa (en rojo), apostando pues por un futuro estado palestino.
El 33% de los diputados (pertenecientes al Kadima y Yisrael Beitenu) apuestan por un estado palestino negociado de forma bilateral y con una retirada condicionada en todo momento por el fin de la violencia terrorista y la consecución de la seguridad.
Tails
aviso: El análisis lo he basado en los diferentes programas que los partidos presentaron en las elecciones legislativas pasadas.

domingo, 25 de marzo de 2007

La canción de la polemica

Teapacks - Aprieta el botón.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Sobre cine israelí

Sí, se hacen películas en Israel.

Los más cinéfilos habíamos llegado a descubrir a un director de cine de izquierdas, propalestino (lo cual explica que algunos le tengan en tan buen concepto, aunque curiosamente cuando las películas son medianamente aceptables el director es propalestino, pero cuando son bastante horrendas el director es israelí, un símbolo del decrepito cine israelí (sic)).

Ese director, Amos Gitai nos trajo escenas maravillosas, como las de amor entre la pareja madura de “Kadosh”, o el Kotel iluminado de noche, la idea de que ninguna guerra es bonita, “Yom Kippur”, y que cualquiera prefiere estar en casa, en la cama, con la persona a la que ama, antes que con un fusil en la mano. O el sentido del humor de un viejo superviviente de Auschwitz que vive con su criada oriental, en “Alilah”. Pero junto a esos fragmentos de belleza, están esas cuñas políticas metidas a calzador que desmejoran cualquier película si no se hace bien.

También es Amos Gitai el director de una de las películas que no recomendaría ni a mi peor enemigo, “Kedma”. Cuando la visioné en el cine descubrí que el gran problema de esa película es que hubiese gente, que partiendo del hecho de que “Kedma” carece de las virtudes que una obra cinematográfica debería tener, intentaba convertirla en un reflejo de la realidad histórica que hizo posible el Estado de Israel (si eso fuera cierto, Israel no existiría, puedo asegurarlo).

Tras Amos Gitai, llegó una película israelí del director Eitan Fox. “Caminando sobre las aguas” se estrenó antes que la historia de amor gay de “Yossi y Jagger”. Yossi y Jagger son dos soldados que cumplen su servicio militar en la frontera con el Líbano y que se enamoran. “Caminando sobre las aguas” es la historia de un agente del Mossad, Eyal, que se encuentra al volver de una misión en Turquía a su mujer muerta. La mujer de Eyal se ha suicidado, le ha dejado una carta, y él no vuelve a ser el mismo. Su mentor en el Mossad le asigna una misión, descubrir si un nazi del que él mismo, Menahem, y la madre de Eyal lograron escapar sigue vivo. Para ello tiene que hacerse amigo de los dos nietos.

Otra película, coproducida con Francia, es la del director de “El Tren de la Vida”, “Ve y vive”. Cuenta la historia basada en hechos reales de los Beta Israel que fueron salvados en una misión humanitaria preparada por Israel y EEUU del horror en el que se habían convertido Somalia y Sudán. La misión es conocida por tres nombres, debido a las diferentes fases: Moisés, Josué y Salomón. Sin embargo el director elige contar no la historia de un Beta Israel si no la historia de una mujer que convence a su hijo pequeño de que diga que es judío y huérfano y como este niño vuela a Israel e intenta integrarse a una sociedad como la israelí, que a pesar de su diversidad, tuvo que acostumbrarse a ver algo atípico, judíos negros. Los prejuicios viven en todos los corazones en los que se les deja residir, no lo olvidemos.

En el festival de Sundance de este año, una película israelí recibió el Gran Premio del Jurado. “Adama Meshugaat” de Dror Shaul. Cuenta la historia de un joven de 12 años que vive en un kibbutz, está preparándose para su bar mitzva y vive con una madre que solo parece feliz cuando está con el hombre al que ama, que es bastante mayor que ella, y un hermano mayor que tendrá que irse a la guerra. La misma película recibió un Oso de Cristal hace unos días en el Festival de Berlín en una de sus secciones paralelas. Pero el palmarés de la Sección Oficial de la Berlinale también trajo una sorpresa agradable, el Oso de Plata al mejor director para Joseph Cedar por “Beaufort”. La historia de los hombres de la mítica brigada golani y lo que les ronda por la cabeza durante la toma de una colina estratégica, Beaufort.

Así que sí, parece que el cine israelí existe, y que se hacen películas interesantes.