¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

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jueves, 13 de septiembre de 2007

Cinco mil setecientos sesenta y ocho.


Un nuevo ciclo comienza para el mundo judío. Según la tradición, celebramos el aniversario de Creación, en la práctica creo que todos celebramos que volvamos a tener una oportunidad para hacer las cosas un poco mejor. El sonido del cuerno hebreo nos lleva generaciones y generaciones atrás en las que los hijos de Adán nos decidimos a darnos una segunda oportunidad a la vida.


La tradición sostiene que independientemente de lo que habrá después del fin, de la oscuridad, la vida es para vivirla. Y puesto que todos acabamos nuestros caminos algún día u otro valdría la pena que nos entendiesemos algo y que hicieramos del amor al prójimo algo más que una expresión bíblica bonita.

Aquí os pongo la traducción de una canción de Moshav Band que viene bastante al pelo de lo que comento..... Shana Tova


DON´T GIVE UP (D.Swirsky,Y. y M.Solomon)


Malas noticias por todas partes
cierro mis ojos mis oidos y mi boca.
Sé que hay un día mejor que viene
soplando del Norte o del Sur.


Así que no me rindo
Dejo que mi amor brille fuerte y no me rindo no!


No me margines por la manera
en que visto, es la piel que me envuelve .
Habrá un día en que todos los hombres y mujeres vivirán como uno.


Y si intentan acabar con nosotros, sé que allí estaremos.
Y si intentan hacernos pequeños, permaneceré con la frente alta.

Pongo mi fe en el Único, pongo mi fe en todo lo que he hecho,
pongo mi fe en mis seres queridos, pongo mi fe en el Amor.


Pero no me rindo
Dejo que mi amor brille fuerte y no me rindo no!

Puede que estemos a un millón de millas, pero se va acercando un poquito cada día...

domingo, 12 de agosto de 2007

Turn, Turn, Turn...

El cambio, las estaciones, los ciclos... A menudo hemos leido, escuchado o estudiado que la religión judía entra dentro de esa etiqueta de visiones filosóficas lineales , en las que todo tiene un principio y un fin (desde la creación hasta la era mesiánica) en contraste con las religiones orientales en las que el tiempo es cíclico y persistente. No seré yo quien lo niegue, pero también es verdad que el ciclo está presente en la vida de un judío siguiendo el curso de las estaciones, las cosechas y las conmemoraciones a ritmo de calendario: año tras año. Todo nace y muere, nace de nuevo y vuelve a morir.

Observé en su día un estracto del Kohelet (Eclesiastés) que me hizo recordar ese mundo cíclico y pasajero en el que vivimos y que debería hacernos reflexionar. Curiosamente me hizo recordar una canción del grupo de los 60, The Byrds. Mi sorpresa fue mayor al ver que no era una coincidencia, el grupo había adaptado casi literalmente la letra directamente de ese estracto.

He aquí la traducción al castellano de la letra de la canción.

TURN TURN TURN (Vuelta, vuelta y vuelta)
Música: Peter Seeger. Letra: Adaptación bíblica.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para nacer, un momento de morir
Un momento para plantar, un momento para recolectar
Un momento para matar, un momento para curar
Un momento para reir, un momento para llorar.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para construir, un momento para destruir
Un momento para bailar , un momento para sufrir
Un momento para tirar las piedras, un momento para juntarlas todas.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito

Un momento de amor, un momento de odio
Un momento de guerra, un momento de paz
Un momento en que querrás abrazarar, y un momento en el que no.

Para todas las cosas (vuelta, vuelta y vuelta)
hay un tiempo (vuelta, vuelta y vuelta)
Bajo el Cielo hay un momento para cada propósito.

Un momento para ganar, un momento para perder
Un momento para destrozar, un momento para coser
Un momento para amar, un momento para odiar

Un momento para la paz... de verdad que no es demasiado tarde.




por Tails

miércoles, 28 de febrero de 2007

Sobre cine israelí

Sí, se hacen películas en Israel.

Los más cinéfilos habíamos llegado a descubrir a un director de cine de izquierdas, propalestino (lo cual explica que algunos le tengan en tan buen concepto, aunque curiosamente cuando las películas son medianamente aceptables el director es propalestino, pero cuando son bastante horrendas el director es israelí, un símbolo del decrepito cine israelí (sic)).

Ese director, Amos Gitai nos trajo escenas maravillosas, como las de amor entre la pareja madura de “Kadosh”, o el Kotel iluminado de noche, la idea de que ninguna guerra es bonita, “Yom Kippur”, y que cualquiera prefiere estar en casa, en la cama, con la persona a la que ama, antes que con un fusil en la mano. O el sentido del humor de un viejo superviviente de Auschwitz que vive con su criada oriental, en “Alilah”. Pero junto a esos fragmentos de belleza, están esas cuñas políticas metidas a calzador que desmejoran cualquier película si no se hace bien.

También es Amos Gitai el director de una de las películas que no recomendaría ni a mi peor enemigo, “Kedma”. Cuando la visioné en el cine descubrí que el gran problema de esa película es que hubiese gente, que partiendo del hecho de que “Kedma” carece de las virtudes que una obra cinematográfica debería tener, intentaba convertirla en un reflejo de la realidad histórica que hizo posible el Estado de Israel (si eso fuera cierto, Israel no existiría, puedo asegurarlo).

Tras Amos Gitai, llegó una película israelí del director Eitan Fox. “Caminando sobre las aguas” se estrenó antes que la historia de amor gay de “Yossi y Jagger”. Yossi y Jagger son dos soldados que cumplen su servicio militar en la frontera con el Líbano y que se enamoran. “Caminando sobre las aguas” es la historia de un agente del Mossad, Eyal, que se encuentra al volver de una misión en Turquía a su mujer muerta. La mujer de Eyal se ha suicidado, le ha dejado una carta, y él no vuelve a ser el mismo. Su mentor en el Mossad le asigna una misión, descubrir si un nazi del que él mismo, Menahem, y la madre de Eyal lograron escapar sigue vivo. Para ello tiene que hacerse amigo de los dos nietos.

Otra película, coproducida con Francia, es la del director de “El Tren de la Vida”, “Ve y vive”. Cuenta la historia basada en hechos reales de los Beta Israel que fueron salvados en una misión humanitaria preparada por Israel y EEUU del horror en el que se habían convertido Somalia y Sudán. La misión es conocida por tres nombres, debido a las diferentes fases: Moisés, Josué y Salomón. Sin embargo el director elige contar no la historia de un Beta Israel si no la historia de una mujer que convence a su hijo pequeño de que diga que es judío y huérfano y como este niño vuela a Israel e intenta integrarse a una sociedad como la israelí, que a pesar de su diversidad, tuvo que acostumbrarse a ver algo atípico, judíos negros. Los prejuicios viven en todos los corazones en los que se les deja residir, no lo olvidemos.

En el festival de Sundance de este año, una película israelí recibió el Gran Premio del Jurado. “Adama Meshugaat” de Dror Shaul. Cuenta la historia de un joven de 12 años que vive en un kibbutz, está preparándose para su bar mitzva y vive con una madre que solo parece feliz cuando está con el hombre al que ama, que es bastante mayor que ella, y un hermano mayor que tendrá que irse a la guerra. La misma película recibió un Oso de Cristal hace unos días en el Festival de Berlín en una de sus secciones paralelas. Pero el palmarés de la Sección Oficial de la Berlinale también trajo una sorpresa agradable, el Oso de Plata al mejor director para Joseph Cedar por “Beaufort”. La historia de los hombres de la mítica brigada golani y lo que les ronda por la cabeza durante la toma de una colina estratégica, Beaufort.

Así que sí, parece que el cine israelí existe, y que se hacen películas interesantes.