¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

miércoles, 13 de abril de 2011

Las cosas cambian, pero no tanto (y 2)

Algo que tampoco ha cambiado en estos años, es la ocultación sistemática de cualquiera ataque palestino contra israelíes y/o palestinos. Ya pueden sacar mil informes las ONG’S que cuando se trata de atacar o criticar a Hamas o a Fatah —por hablar de las dos facciones palestinas más importantes en estos momentos—, los periodistas no encuentran un hueco en sus ocupadas agendas. Y en el caso de que se hable del ataque, se minimiza. Uno se pregunta, cómo llamarían esos mismos periodistas a los “cohetes artesanales” si acabaran estallando en su jardín, o hicieran un boquete en sus casas.

Otra no sorpresa, ha sido el tema Goldstone. Hace unos años, con sólo recordarlo pienso que sufría de un severo caso de ingenuidad, tenía gran respeto por la ONU, hasta que pequeños asuntos empezaron a cambiar mi forma de pensar.

Empecé a descubrir cosas como que un avezado funcionario —Kofi Anan— había retirado las tropas de Ruanda, dejando a la población completamente desprotegida del genocidio que fue cometido AGARRENSE en tan sólo 10 semanas. Cerca de un millón de ruandeses fueron asesinados a machetazos en tan sólo 70 días, apenas un poco más de dos meses.

Otra de las cosas que descubrí, fue que la ONU no ha lanzado ni una sola resolución de condena contra Sudan por las matanzas que la propia ONU reconoce. Estamos hablando de 400.000 muertos, cientos de miles de mujeres violadas y torturadas, cientos de miles de hombres mutilados y unos dos millones de refugiados.

Eso sí, la ONU encontró tiempo para condenar la construcción de lo que considera asentamientos ilegales. Aunque no lo tuvo en su momento para condenar a los países árabes por atacar Israel. Pueden buscarlo, pero no lo van a encontrar, ni en 1948, ni en 1967, ni en 1973…

Otra cosa que descubrí, fue que en la mesa de derechos humanos de la ONU se sentaba Libia. No se preocupen, ahora mismo ese lugar lo ocupa otro país, Irán. ¿A que se sienten aliviados? Tener a Irán preocupándose por los derechos de las mujeres, hace que uno respire tranquilo.

¿Otros asuntos? Desde el escándalo de los cascos azules implicados en un ataque contra Israel, y el escandaloso borrado por parte de oficiales de la ONU de las imágenes que podían dilucidar quiénes habían atacado al convoy israelí. Pasando por la implicación de la familia de Anan en el programa “Petróleo por Alimentos”, denuncias por los canales utilizados por UNICEF para llevar la ayuda humanitaria.

No se extrañen, UNICEF financió a Hamas. Del mismo modo que la FAO financió a los yanyawid de Sudán. Podrá parecerles exagerado, así que me explicaré. UNICEF pasaba la ayuda a través de la ANP, pero la corrupción estaba tan generalizada que optó por pasar la ayuda a través de Hamas, que diligentemente repartió la ayuda, creo campos para niños ensalzando a terroristas, escuelas en las que se ensalzaba a los Shahid… lo típico que uno quisiera ver en cualquier lugar del mundo. Una panda de fanáticos convenciendo a sus niños, para que se exploten matando a otros niños. ¿Lo de Sudán? resulta que la FAO, para alimentar al empobrecido Sur de Sudán compraba al Norte el grano con el que alimentaba al Sur. Como pueden imaginar el Norte no se dedicó a construir carreteras, si no que usó ese dinero para armar y pagar a los yanyawid.

Y me quedo mil cosas en el tintero. Una cosa que aprendí con el tiempo, es que cualquier noticia contra Israel se graba a fuego, cualquier rectificación sobre esa noticia, se queda en la nada, sobre todo si hablamos de España. Ya puede ser una falsa acusación de masacre —Jenin—, como niños que mueren en cámara, que resulta que no, como escándalos sobre el uso del Photoshop y la falta de control de la agencia de noticias Reuters —Por penoso que parezca, básicamente porque lo es. Se ha dado más importancia al uso del Photoshop en las revistas de moda, que el uso de fotos retocadas para ilustrar la “crueldad de una guerra” o la desaparición de “inoportunos” cuchillos en manos de “pacifistas”—.

Esa regla se puede aplicar perfectamente en el caso del Informe Goldstone. Goldstone ha descubierto que le han utilizado para demonizar a Israel. Y que la base del informe es total y completamente falso. ¡Los hay rápidos!

Lo que yo he descubierto, tras leer el informe, es que Goldstone es un mal profesional. Y más que un arrepentimiento a estas horas, debería haber empezado no realizando semejante chapuza.

Las cosas cambian, pero no tanto

Me han dicho últimamente, que paso bastante del blog. Puede que tengan razón. Cuando creamos este blog, no pensé que duraría tanto tiempo. Por muy mal que viera las cosas, no pensé que la prensa española diera aún más pena y autentica repulsión. Por aquel entonces, no había nacido Público y 20 minutos, era el tiempo que esperabas a aquel que siempre se empeñaba en llegar tarde.


Cuando empezamos el blog, leíamos aterrorizados las noticias que nos llegaban desde diferentes periódicos, siempre intentando no ser demasiado “papistas” digo “sionistas” y usando poco los periódicos israelíes, para intentar ser objetivos. Estábamos aterrorizados porque nuestros amigos nos hablaban de éxodo, de alarmas, de destrucción. Hezbollah atacaba Israel, intentando matar y destruir todo lo posible. Lo de Hamas no era más, por desgracia, que una anécdota. No era la primera vez que las tropas entraban en Gaza. No era la primera vez que un soldado era secuestrado, no era la primera vez que se pedía un rescate: mil asesinos por un joven de veinte años.

Dejemos el ataque nostálgico. Las cosas han cambiado bastante, por desgracia no tengo tanto tiempo como antes. Ni tanta energía y creo que he perdido en parte, la seguridad de que al final las cosas acabarán saliendo bien. Siempre creí en la posibilidad de una paz, pero me he dado cuenta de que va a ser mucho más dolorosa y tardía de lo que esperaba. Y a veces me pregunto, si realmente merecerá la pena.

Algo que no ha cambiado, ni disminuido, en estos años, es la utilización del conflicto palestino-israelí como una forma estupenda de tener entretenida a la gente en las tertulias de los bares. En realidad, ha aumentado. España puede decir orgullosa que es líder en la UE de algo más que en horas de sol, es el país más antisemita de toda la UE. Y antisemitas de Izquierdas. Vamos, Zapatero debe estar orgulloso, ni Franco lo había hecho tan bien.

No importa que más de la mitad de los países musulmanes estén en crisis. Túnez, Egipto, Yemen, Libia, Bahrein, Siria, Irán, Jordania, Marruecos… Algunos de los países atajaron el problema, como fue el caso de Jordania, en el caso de Gadafi resulta que se ha visto sorprendido al ser abandonado por sus antiguos colegas de negocios. Y las acusaciones que rozan el delirio, contra Israel acusando al gobierno israelí de cosas tan dispares como “provocar las revueltas” y “defender a los tiranos”, vienen en parte avaladas por las gilipolleces de Ilan Pappe, —no conozco otra palabra que defina mejor las chaladuras de semejante personaje—.

No importa que negros nubarrones, de más que sospecha, recaigan sobre el régimen iraní que dio un pucherazo más que sonado. Con una junta electoral admitiendo, que tras haber revisado parte de los votos habían descubierto, nada más y nada menos: TRES MILLONES de votos fraudulentos.

Pero no hay de que inquietarse, ni eso, ni las noticias que hablan de activistas por la democracia, torturados y ejecutados tras pantomimas que algunos llaman juicios. Ni las huelgas de hambre de conocidos cineastas iraníes, han convertido a Irán en foco de la información. Ni siquiera cuando los jóvenes iraníes, viendo lo que les venía encima, intentaron una revuelta civil que llenó de sangre las calles de Teherán y de detenidos las cárceles iraníes.

Los jóvenes iraníes, han vuelto a intentarlo y una vez más Occidente y los grandiosos humanistas de salón, se han quedado dormidos y les han ignorado.

Mientras tanto, tenemos a los que no hace ni seis meses alababan a Gaddafi, a Mubarak, a Ben Ali, o Al-Assad, descubriendo “por sorpresa” que aquellos a los que estaban defendiendo, no eran los mirlos blancos que creían que eran. Pero que nadie se preocupe, que su visión edulcorada del mundo árabe sigue en pie, esa que parece firmada por el guionista de “Pulgarcita” —para aquellos que no lo recuerden o no conozcan esta película. Imaginen el impacto visual Disney multiplicado en rosa, azul y amarillo, con sobredosis de azúcar que podría dejar ciego a unos cuantos animales de compañía. ¡Sí! Aunque parezca imposible, hay cosas aún más ñoñas que lo más ñoño del cine Disney—.

Ni Al-Qaeda pululando por Libia, ni la Hermandad Musulmana dando discursos de corte antisemita, fundamentalistas y anti sentido común en la plaza Tahrir, parecen hacer mella en aquellos que hace dos días no veían un problema en ninguno lado. Bueno, en ningún lado que no fuera Israel, claro.

Ellos se perdieron la historia

El ex embajador de EEUU ante Naciones Unidas, Daniel Patrick Moynihan, compuso un aforismo mientras observaba como las dictaduras echaban toneladas de oprobio sobre las democracias occidentales: "La cantidad de violaciones de los derechos humanos en un determinado país va siempre en relación inversa a la cantidad de denuncias de violaciones de los derechos humanos que se oyen en él". Periodistas, abogados, académicos y políticos de la oposición pueden investigar las injusticias de las democracias, y debido a que pueden investigar, la injusticia se mantiene bajo control. En cambio, no se pueden exponer las atrocidades de las dictaduras porque allí no hay libertad para informar, y por lo tanto sus crímenes pasan más desapercibidos.

Tengo mis dudas acerca de la jurisdicción universal de la Ley Moynihan - América fue responsable de muchas grandes crímenes mientras él fue un siervo obediente y fiel -. Pero su visión explica porque Jeremy Bowen se muestra dubitativo ante su camarógrafo en Trípoli, al igual que algunos mamíferos se ven sobresaltados al no comprender que están ante las convulsiones que anuncian el fin de una hibernación que ha durado casi toda su carrera.

Jeremy Bowen, el editor de la BBC para Oriente Medio no es el único “experto” cuyos conocimientos ahora parecen falsos. El levantamiento árabe ha aniquilado las suposiciones o ideas fijas de los ministerios de asuntos exteriores, de los académicos y de los grupos de derechos humanos con un ímpetu verdaderamente revolucionario. En lenguaje periodístico, se ha desvelado que habían cometido el mayor error que un reportero puede cometer: perderse la historia. Ellos pensaban que la raíz de los problemas del Oriente Medio era culpa del Israel democrático, o más en general, del Occidente democrático. Ellos no veían y no querían ver que mientras los israelíes son verdaderamente el problema de los palestinos - y viceversa -, el problema de millones de personas en el mundo árabe era la tiranía, la crueldad, la corrupción y la desigualdad alimentada por los dictadores árabes.

Decir esto crudamente suena como si las acusaciones de doble rasero y de antisemitismo habitualmente dirigidas contra los occidentales liberales y progresistas estuvieran justificadas. Pero el prejuicio liberal - "el prejuicio anti-liberal o anti-occidental" es una descripción más precisa para un proceso que es casi como una ideología. Y es que los estados y movimientos dictatoriales han guiado a la opinión liberal y progresista hacia una calle de sentido único, aprovechando la logística de la obtención de noticias.

Ninguna agencia de noticias de Occidente podría emplazar su principal oficina del Oriente Medio en otro lugar que no fuera Israel. Y ello por la sencilla razón de que es el único país libre con una prensa libre, con un poder judicial independiente y donde rige el estado de derecho. Los investigadores y diplomáticos, así como los periodistas, pueden comunicarse o visitar a los palestinos en los territorios ocupados de una manera que no podría suceder en cualquier otro lugar.

Fundamentalmente, en una época dominada por las imágenes, los equipos de televisión pueden obtener imágenes libremente. No estoy diciendo que las autoridades no pongan pegas a los corresponsales extranjeros o israelíes que traten de informar de las indudables violaciones de los derechos palestinos, pero sólo pueden hacerlo e informar desde Jerusalén, y no desde Damasco o Riad.

Incluso si lo permitieran, los baazistas o wahaabis pondrían a los periodistas bajo constante vigilancia. Mientras tanto, cualquier nacional que fuera invitado a salir en antena para criticar a sus gobernantes se negaría a hacerlo porque sabría que estaba corriendo un riesgo terrible. La Ley de Moynihan explica por qué nunca hubo noticias en la BBC o en Sky News que anunciaran: "Vamos a escuchar en vivo a nuestro corresponsal de Arabia Saudita hablando sobre la opresión de la mujer en La Meca", aunque si tenemos mucha, mucha suerte, tal vez se pudiera dentro de poco.

En algún nivel de su conciencia los periodistas occidentales deberían haber registrado que millones de personas del Oriente Medio tenían que morderse la lengua a la hora de hablar y moderar en consecuencia sus juicios. Confundieron ese silencio con complacencia hacia sus gobernantes, algo que Fred Halliday si identificó - el nunca rehuyó enfrentarse a los aspectos más desagradables de la región - cuando trató de detener a sus asnales colegas del London School of Economics cuando respaldaron la tiranía de Libia.

Naturalmente, Saif Gaddafi podía aparecer muy tranquilo, elegante y amable ante los círculos occidentales, sobre todo después de haberles donado cantidades ilimitadas de dinero robado para así mejorar su educación. Pero, como dijo Halliday, los occidentales debían haberse dado cuenta de que la función de un hombre tranquilo, elegante y amable de Libia, Egipto y Arabia Saudita, consiste sobre todo en impresionar a los extranjeros para obtener "compromisos con la línea dura oficial y así posibilitar que disminuya la presión externa". Quiten por tanto amigos occidentales las ejecuciones y los interrogatorios policiales de YouTube, y el buen y prudente tirano estará encantado con la buena disposición de estos occidentales, cuya trato sirve para descartar las críticas al régimen procedentes de la propaganda neocon.

En lugar de escuchar a Halliday, Anthony Giddens, voló a cumplir con Gaddafi y pronunció la única observación por la que probablemente sea recordado en el futuro: “Libia es como una Noruega del Norte de África: próspera, democrática y libre". Su equiparación con escandinavos subsaharianos debió dejar bastante perplejos a los propios civiles libios.

Y conste que Gaddafi está lejos de ser una excepción. Desde el momento en que asumió el poder en Siria - por la única razón de que era el hijo de su padre -, Bashir al-Assad ha escuchado a los políticos occidentales insistir en que con el partido Baas se podían hacer negocios. Sólo el mes pasado, Anna Wintour, editora de una revista de moda y que podría ser muy bien una profesora titular del LSE, permitió que su Vogue hiciera un reportaje a la esposa de Bashir donde se la definía como "la más magnética de las primeras damas". Para todos estos aduladores occidentales, la negación de la libertad en Siria no era una pega, y eso sólo podía escucharse en el mundo occidental al oír como los exiliados explicaban la naturaleza totalitaria del partido Baas, pero eso no daría lugar a una buena televisión.

Mohammed al-Jahmi, hermano del torturado disidente libio Fathi al-Jahmi, nos ofrece una explicación más detallada de estos “compañeros de viaje occidentales” después de que Human Rights Watch declarara con unción que "Libia estaba avanzando hacia la libertad" gracias a Gaddafi. A los extranjeros que deseaban tener acceso al país, decía Mohammed al-Jahmi, el régimen les hacía esperar durante meses para las visas. Cuando Human Rights Watch accedió al país sin problemas, sus emisarios fueron los invitados de honor para una visita a un país exótico al que otros periodistas y activistas no podían entrar. Así pues, los enviados de Human Rights Watch les estaban muy agradecidos, y eran psicológicamente dependientes de sus anfitriones. Todo la gente con quien se reunieron reforzó el mensaje del régimen de que la vida era buena y cada vez mejor. "En algún lugar a lo largo del camino", dice Mohammed, "una verdad fundamental parece olvidarse: que estos dictadores no cambian de un día para otro".

Y muchos de los comentarios vox populi sobre el Oriente Medio proceden de esta logística humanitaria y de una infantil ideología izquierdista. Israel es la única historia en la región que los periodistas pueden cubrir todos los días. Pero en lugar de dejar de pretender ser omniscientes y admitir sus limitaciones, en lugar de demostrar sentimientos humanos básicos y pensar en los millones de silenciados, los periodistas pretenden que Israel es la única historia en la región y de paso la fuente de todos sus males. El efecto es antisemita, porque una vez más el judío es representado como una figura sobrenatural con un poder diabólico para crear sufrimiento a una escala épica. Esta visión estrecha y llena de prejuicios del Oriente Medio, tal como nos lo han presentado, estalló en pedazos con los primeros cócteles molotov de los revolucionarios árabes. Suceda lo que suceda posteriormente, su derrota será la derrota de todos.

tomado de Safed-Tzfat. Original de Nick Cohen

La imperiosa necesidad de que la izquierda israelí se ponga al día de la realidad del Oriente Medio

No es difícil imaginarse lo que habría sucedido si Juliano Mer Khamis (el actor palestino-judío asesinado en Jenin) hubiera sido asesinado por judíos. El asesinato recibiría un titular enorme en el Haaretz, y tras el titular, cinco furiosos análisis - y uno de ellos el mío -.

Estos cinco columnistas o articulistas denunciarían con dureza la criminalidad asesina judía, e instarían a una guerra cultural contra el fanatismo judío. Algunos exigirían no repetir el error cometido después de la masacre criminal de Baruch Goldstein, y evacuar de inmediato los asentamientos (si hubieran sido los colonos). Otros más pedirían que se investigara lo que sucede en las yeshivas Hesder, las cuales ofrecen estudios de la Torá junto con el servicio militar, y el sistema de educación religioso estatal (si hubieran sido los sionistas religiosos).

Seleccionando citas de matiz racista entresacadas de antiguos escritos de rabinos de otras épocas, se harían comparaciones históricas con los asesinatos de Emil Gruenzweig y de Yitzhak Rabin, y con el de Martin Luther King.

Al día siguiente, Mer Khamis se habría convertido en todo un icono. En manifestaciones celebradas los sábados por la noche (en las plazas emblemáticas), miles de personas portando velas se reunirían para llorar al asesinado héroe de la paz y se levantarían contra los poderes de las tinieblas. El asesinato de Mer Khamis a manos de judíos conseguiría reconstruir la izquierda israelí, unificarla y enviarla hacia una nueva batalla contra el fascismo judío asesino.

Pero Juliano Mer Khamis no fue asesinado por judíos. Así pues, en lugar del titular enorme (en el Haaretz) la noticia del asesinato apareció en un lugar mucho más modesto y discreto. Y en lugar de cinco artículos furibundos, sólo recibió un (bello) elogio.

Nadie pues habló sobre el racismo, el fanatismo y el fascismo. Nadie habló de los sistemas educativos que propagan el odio, ni de rabinos de otras épocas. Mer Khamis no se convirtió en un icono, y miles de personas no salieron a la calle para manifestarse por el héroe de la paz. El asesinato de Mer Khamis no planteó en la izquierda israelí ni protestas, ni indignación, ni santa cólera. La izquierda israelí, que sabe exactamente qué hacer cuando el responsable de un asesinato es un judío, no sabe qué hacer cuando los asesinos son palestinos.

El asesinato por palestinos de un héroe de la paz no tiene lugar en el mapa emocional e ideológico de la izquierda. El asesinato por palestinos de un héroe de la libertad socava los dogmas y subvierte los paradigmas de la izquierda israelí. El asesinato de Mer Khamis por palestinos es un crimen invisible y/o "provocado" por la represión y la ocupación.

Este es un tema profundo y candente que va más allá de la izquierda israelí. Una de las características sobresalientes de la "Ilustración occidental" en el siglo XXI es su incapacidad a la hora de denunciar a las fuerzas del mal en el mundo árabe-musulmán. A la "Ilustración occidental" del siglo XXI sólo le gusta criticar a Occidente. Y sobre todo le gusta criticar a los aliados de Occidente en el Oriente Medio. Pero cuando el mal tiene como origen al propio Oriente, la "Ilustración occidental" del siglo XXI permanece en silencio.

Realmente, no sabe cómo lidiar con eso. Es fácil salir en contra de los pro-occidentales, por ejemplo Hosni Mubarak, pero es muy difícil conseguir que se critique a los Hermanos Musulmanes. Es fácil criticar al primer ministro Benjamin Netanyahu, pero es difícil hacer lo mismo con Bashar Assad. El Occidente ilustrado es incapaz de luchar contra el Irán de Ahmadinejad, pero le resulta muy sencillo luchar contra los Estados Unidos de Bush, la Sudáfrica de Botha o la Serbia de Milosevic.

El resultado es una muy larga serie de distorsiones. La sangre de las víctimas mortales del Mármara (la flotilla) es más importante que la sangre de aquellos que fueron asesinados y colgados en Irán. La sangre de los muertos en Gaza es más importante que la sangre de los muertos en Damasco y Dara'a.

El complejo post-colonial occidental hace que la "Ilustración occidental" ignore sistemáticamente las injusticias causadas por las fuerzas anti-occidentales. Por lo tanto, pierden la capacidad de ver la realidad histórica en su conjunto, en toda su complejidad. También hacen acto de deslealtad e injusticia.

Discriminan entre los diferentes tipos de clases de mal y entre la diferente importancia de la sangre y del tipo de víctima. Se trata a las sociedades del tercer mundo como si no estuvieran sujetas a las normas morales universales [N.P.: claro que eso sería colonialismo e imperialismo por su parte, horror de los horrores].

Todavía no está claro quién asesinó a Mer Khamis. El motivo podría haber sido financiero, personal, religioso o cultural. Pero está claro que no fue asesinado por ser un ocupante, un opresor o un colono. Mer Khamis fue asesinado porque era un hombre libre, alquien que propagaba la libertad en una sociedad que no es libre.
Esta es la dura realidad que debemos afrontar. Esta es la dura verdad que debemos mirar a los ojos. La "Ilustración occidental" y la izquierda israelí no pueden seguir ignorando el lado oscuro de la realidad del Oriente Medio.

PD: En una web de la izquierda israelí, Desertpeace, así retratan el asesinato:
El período de luto por Juliano Mer Khamis terminará pronto, pero a lo que él dedicó su vida y simboliza no tendrá fin. No me importa quien efectivamente apretó el gatillo de la pistola que mató a Juliano. En realidad, fue asesinado por la ocupación que lo despreciaba. Una ocupación que es responsable de la creación de monstruos en ambos lados, monstruos tan lleno de odio y veneno que cualquiera de ellos podría ser el culpable. Una parte de todos nosotros, fue asesinado esta tarde en Jenin por ese monstruo.
Me temo que el artículo de Ari Shavit pasará desapercibido para todas estas "bellas almas de progreso", ciegas por voluntad propia ante la presencia de otro tipo de "monstruos". Y es que reconforta tanto la superioridad moral...

robado de Safed-Tzfat. Original de Haaretz por Ari Shavit

viernes, 1 de abril de 2011

Sorpresa! Los Qassam también matan en Gaza

El New York Times por fin informa sobre los Qassam que caen sobre Gaza

He estado informando durante años acerca del hecho de que los cohetes Qassam normalmente causan más daño a los ciudadanos de Gaza que a Israel. En mi calendario de cohetes, cuando puedo, anoto los cohetes lanzados desde Gaza que se quedan cortos y que algunas veces incluso acaban matando o hiriendo allí.


Pero sólo ahora el NYT se ha hecho eco de este fenómeno y es porque el PCHR ha publicado un informe sobre el tema.

Un grupo de derechos humanos palestino, localizado en Gaza ha tomado el inusual paso esta semana de condenar la construcción y almacenaje de los cohetes anti-Israelies en áreas densamente pobladas, una practica que ha llevado a que civiles resultaran heridos e incluso muertos.


El Centro Palestino de Derechos Humanos declaró que ha investigado recientes explosiones de cohetes/qassams y ha descubierto que proyectiles producidos localmente han caído sobre casas en Gaza o explotado en las fábricas donde los estaban haciendo o almacenando. La metralla hirió gravemente a varias personas, incluidas una mujer de 22 años y su bebé de 7 siete meses.



Hace un llamamiento al gobierno de Hamas, que controla Gaza, a investigar “y tomar medidas para proteger a los palestinos y a su propiedad”. Y añade que “los miembros de la resistencia palestina continúa almacenando explosivos o maneja esa clase de explosivos en localizaciones cerca de áreas pobladas”.

“Esto significa una gran amenaza para la vida de los civiles palestinos” dicen.



Israel lleva años acusando a Hamas y a otros grupos de poner en peligro a los civiles palestinos por llevar a cabo actividades militares en áreas densamente pobladas.

Pero solo ahora el NYT se molesta en informar sobre ello, cuando árabes palestinos admiten que es cierto.


Bueno, tengo una sugerencia para el New York Times.

Existe un consorcio de ONGs en Gaza llamado GANSO (Gaza NGO Safety Office) que tiene la tarea de mantener a los extranjeros que viven en Gaza a salvo. Así que actualmente mantienen un recuento de los qassam lanzados desde Gaza. Y de acuerdo con ellos, ¡cerca del 30% de todos los Qassams y morteros caen en Gaza!

En un periodo de dos semanas del año pasado, el 42% de los qassams y el 57% de los morteros explotaron prematuramente o cayeron en territorio de Gaza.

Mientras esa fue especialmente una mala semana para los gazadies, este fenómeno ocurre todo el tiempo. Lastima que la prensa que tiene reporteros sobre el terreno, en Gaza, no hayan sido capaces de entender lo que yo he podido documentar desde hace tanto tiempo.

Para empezar, el NYT es uno de los pocos medios que se han dado cuenta de la existencia del informe del PCHR. La culpa recae también en toda la prensa, en todos los medios. Si uno de cada tres cohetes/Qassam/Grad explota en Gaza, y si los Gazadies son heridos y asesinados por esos cohetes, ¿no debería ese hecho ser mencionado ocasionalmente en alguno de los miles de informes que se realizan en el área?

E incluso el PCHR y el NYT no hacen mención del gazadi que resultó muerto por un Qassam el 21 de enero.

Oh, otra cosa: El Centro Palestino para los Derechos Humanos puede haber condenado el lanzamiento de cohetes/qassam desde zonas pobladas, pero no han dicho ni una palabra sobre la moralidad de lanzar los cohetes sobre los civiles israelíes.

Imagino que no consideran que los civiles israelíes sean humanos.

articulo traducido del original en inglés Elder of Zyion

lunes, 14 de marzo de 2011

Hoy no estoy sutil


¿Cómo se puede degollar a un bebé de cuatro meses? Esa pregunta me reconcome desde que ayer me enteré de lo ocurrido en Itamar.

Si no se han enterado, es normal. Los periódicos españoles, como siempre, han dedicado dos líneas para contarnos como un par de hijos de puta entraron en la casa de la familia Fogel y acabaron con la vida del padre, la madre, y tres de sus hijos. B’H los hijos de puta no encontraron a dos de los niños que se encontraban en otra habitación. La hija mayor de la familia, de doce años, no se encontraba en casa en el momento del ataque. Ahora son huérfanos.

El resto de líneas de sus crónicas las han dedicado a justificar a los hijos de puta valerosos que le rajaron el cuello a un bebé de cuatro meses, mientras su padre intentaba impedirlo. Han intentado explicarnos, someramente, porque están más que justificadas las salvajadas de esos energúmenos.

La familia Fogel es una familia de colonos, han leído bien, de infames y perversos colonos que provocan con su propia existencia el mal, la injusticia, la guerra. Y eran de extrema derecha y religiosos, y miraban mal a los palestinos,…

Los luchadores contra el mal, entraron en Itamar y atacaron a los cinco miembros de la familia que encontraron, un padre y una madre, Udi y Ruth, a Yoav de once años, a Elad de tres años y a Hadas de cuatro meses. Todos eran peligrosos colonos sionistas comprometidos con una peligrosa actividad sionista, el sueño. Dormían en sus camas cuando fueron apuñalados, cuando le cortaron el cuello a Hadas, cuando apuñalaron varias veces a Elad, cuando asesinaron a Ruth, Udi y a Yoav.

Eran peligrosos colonos judíos, así que ¿por qué iba a preocuparse la ONU? ¿Por qué iba a preocuparse la prensa española? ¿Por qué no iban a justificar sus muertes? Es lo que llevan haciendo desde siempre.

Eso sí, la decisión por parte de Israel de construir 500 casas más ha hecho que esos comprometidos gilipollas hayan encontrado hueco para condenar lo que llaman “otra piedra en contra de la paz”. Parece ser que otros cinco muertos, no les parecen un verdadero obstáculo contra la paz.

En días como hoy, no puedo evitar decir —pensar ya lo pienso—, que son una panda de hijos de puta hipócritas. Y mientras tanto, el alcalde de Leganes recaudando dinero para Hamas y la flotilla “solidaria” con los asesinos de la familia Fogel.

Por si no se nota, estoy cabreado.

domingo, 6 de marzo de 2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

Convención de gilipollas

Con los años voy perdiendo la sutileza, en el caso de que la haya tenido, y la mano izquierda –esa creo que aún la tengo, o teclearía la mitad de rápido–. En los últimos meses una serie de noticias han hecho que no deje de preguntarme si uno tiene que ser gilipollas para ser actor, artista, o periodista, al menos en este país.

¿Quién, en su sano juicio, se metería en un follón político, como es la flotilla 2.0, sin investigar los antecedentes de los organizadores y sin plantearse seriamente a quién beneficiará una acción así, tanto políticamente como económicamente? Si alguien quiere la respuesta a la pregunta, puede mirarlo en youtube, lo han grabado en vídeo.

La información que ha llegado sobre la cantidad y calidad de la ayuda humanitaria que llevaba el “Mavi Marmara” deja muchos interrogantes abiertos, para aquellos que pierdan dos segundos en pensar. —La ayuda era poca, mala y estaba pobremente empaquetada. Algo “extraño” tratándose de una nave tan grande—.

Si eres artista, director o lo que sea, y quieres darte tono, lo mejor es hacer chistes que no tienen demasiada gracia. Y si el primero no tiene demasiado éxito y mosqueas a mucha gente, lo mejor que puedes hacer es inventarte excusas tipo “es que en realidad estoy usando un detector de gilipollas” o “hay una conspiración mundial en mi contra”, o mejor aún, soltar algunos chistes más, del mismo estilo a ver si la gracieta cuaja.

Cualquier cosa antes que admitir que has metido la pata, que has hecho un chiste sin puñetera gracia. Dejando las disculpas, para el momento en el que el tipo que te contrató descubra que la polémica le está salpicando demasiado y te despida.

Si eres un periodista de medio pelo, lo mejor que puedes hacer es defender al graciosete sin gracia de antes, escribiendo un artículo que deja varias incógnitas: ¿alguien revisa sus artículos –tuve que leer varias veces el artículo para entender de qué iba, será la edad–? ¿El sentido común se ha ido de vacaciones? ¿Cómo es que el mismo periódico que montó un escándalo por las gracietas del graciosete, permite la publicación de semejante basura?

Si eres un tonto que se gana la vida escribiendo disparates y plagiando los artículos de otros, vía traductor de Google, puedes tener un peligroso síndrome que te hace creer que la Embajada de Israel te ataca cada vez que te lleva la contraria y crítica la ínfima calidad y la falta de objetividad de tus artículos. Lo que un psiquiatra cualificado cualquiera llamaría: simple manía persecutoria.

Sin olvidar las dosis de Alzheimer necesarias, para olvidar la política infecta que usa el moderador de los comentarios de la web de dicho periódico.

Si eres Defensora del Espectador, resulta que olvidas la política que tu propia cadena utiliza a la hora de grabar cierto programa “optimismo, buen rollo, todo alejado de la política”. Borras el especial de la web de la cadena, de cierto programa viajero realizado en Jerusalem porque ha osado no demonizar a los israelíes.

Eso sí, excusándote en tonterías varias y por las quejas de cierto grupo de gente, empujados por cierto periódico que todos conocemos —ese que sueña con ser atacado por la Embajada Israelí, cual sueño BDSM­­­—.

Obviamente, algo me queda de sutileza, no considero gilipollas a la Defensora del Espectador, si no a los que montaron la campaña. Lo hago, básicamente, porque rectificó. Eso sí, sin disculparse por llegar a hacer semejante barbaridad. Lo de aplicar unos criterios para Israel y otros para el resto del mundo tiene un nombre, y espero que se haya dado cuenta de ello.

Lo que se aprende en la tele

¿Alguien ha visto la televisión en las últimas semanas? Ha sido impactante, yo he aprendido mucho, me siento como si hubiera vuelto a ver uno de esos instructivos y educativos programas de “Barrio Sésamo”. ¡Qué joven me siento!

Lo primero que he aprendido es que nuestro querido Túnez, ese lugar al que todos nos íbamos de vacaciones de fin de curso, bueno todos menos aquellos que nos íbamos a la playa de Almuñecar, no era una democracia modélica. Me siento estafado, ¿no era eso lo que llevaban vendiéndonos durante años? ¿Paz, prosperidad, cumplimiento de los derechos humanos?

Ese lindo Túnez, parece ser, estaba dirigido por un tal Ben Ali que ha dejado de ser nuestro colega, y cuando digo nuestro, me refiero obviamente a Europa. Hemos roto relaciones, ya no le ajuntamos. No le devolveremos las llamadas, y olvidaremos los favorcillos que nos hizo, en aquellos tiempos en los que le considerábamos un ejemplo a seguir, un espejo en el que el resto del mundo islámico podía mirarse. –Debe ser porque nos cobraba el gas barato–.

Lo segundo que he aprendido es que Hosni Mubarak –admito que este hombre me sonaba más–, en los ratos libres de su apretada agenda, había montado una dictadura que dirigía con mano de hierro. Dictadura que estaba a punto de cumplir la treintena, quién la pillara –la treintena, no la dictadura–.

Lo tercero que he descubierto es que en las revueltas pacificas mueren a centenares, hay miles de heridos, atacan a periodistas extranjeros, y las mujeres son violadas al grito de “judía, judía” o “espía israelí”.

Lo cuarto que he aprendido –la prensa se ha vuelto más educativa que las lecciones de SuperCoco–, es que la paz está sobrevalorada. No importa que Mubarak mantuviera una paz que convirtió el convulso Oriente Medio en algo menos convulso, no importan sus esfuerzos en pos de una paz entre israelíes y palestinos. Importa que el Egipto de Mubarak fuera aliado de Israel, que reconociera a Israel y cumpliera las condiciones del Tratado de Paz que llevó a Sadat a la tumba.

Lo quinto que he aprendido es que no importa de lo que informes, se trate de Yemen, Túnez, Bahrein, Jordania, Egipto, Libia… de una forma u otra, la culpa la tiene a Israel.

Lo sexto, que directamente me ha anonadado, es que aunque un gobierno corte las conexiones a Internet –como en el caso del gobierno egipcio– una población empobrecida y con un alto nivel de analfabetismo, podrá comunicarse y convocar manifestaciones a través de Twitter y Facebook.

Lo séptimo, que me parece un mal plagio de aquel slogan que los autores de los folletines que crearon a las leyendas del Salvaje Oeste, es que todo buen periodista no puede dejar que la realidad le estropee una historia. Entre los ejemplos más notables el empeño de la prensa española en ningunear la presión de la Administración de Obama para conseguir que Mubarak dejara la presidencia de Egipto; o el más notable empeño en culpar a Israel de una cosa u otra.

Lo octavo ­­–que productiva que es la prensa, a veces– es que las noticias de cientos de muertos, miles de heridos, disparos contra población desarmada, y violaciones varias de los derechos humanos más elementales, se investigan. Antes de lanzar acusaciones de forma oficial o pedir explicaciones, se buscan pruebas que corroboren esas acusaciones. Bueno, siempre que el régimen sobre el que caen esas acusaciones sea el libio, el de Bahrein, el yemení o el egipcio, y no el israelí.

Lo noveno es que la corrupción galopante, el nepotismo; esas ansias de dejarle al amado hijo la corona, cosa que tanto ansiaba Mubarak, como sigue ansiando Gadafi, una inflación galopante, una vaga defensa de los derechos humanos y graves problemas de empobrecimiento de la población,… son síntomas que los avezados periodistas occidentales y especialmente los españoles no habían notado hasta hace relativamente poco. Y en el caso de haberlo notado se lo han callado.

Teniendo en cuenta el ímpetu que llevan poniendo, desde hace años, a la hora de convertir en noticia de interés naderías como los autobuses en Israel, uno se pregunta –ese uno soy yo– si no podían haber gastado mejor la cantidad de tiempo y espacio –en las hojas de periódico– para contarnos cosas como que la población de Egipto se estaba empobreciendo de una forma alarmante; que la familia de Ben Ali se estaba enriqueciendo y controlaba todo el país; que Gadafi pretende que su hijo le suceda en la jefatura del Estado y que sigue como en los viejos tiempos inventándose teorías conspirativas para escurrir el bulto; que Yemen lleva años al borde de una guerra civil o de una simple guerra debido a los frecuentes estallidos de violencia;…

Podemos decir a favor de los periodistas, ante esa ceguera manifiesta, que la Internacional Socialista echó al partido de Mubarak de la organización hace menos de un mes. Parece ser que hasta enero desconocían completamente que pasaba en Egipto. –¡Y voy yo y me lo creo!–

Lo décimo es que hemos —en realidad nuestros gobiernos. Esos que eligen defender o no los derechos de otros, siempre que no les estropee la agenda política o económica del mes; o les sirva de cortina de humo. Véase el affair Sahara-Marruecos—, vendido nuestros ideales y la lucha por el cumplimiento de los derechos humanos básicos por un módico precio: gas, petróleo y ayuda para luchar contra la inmigración ilegal. Esto último, sin poner en duda, ni hacer incómodas preguntas, sobre los métodos utilizados repetidas veces por esos países, para mantenernos contentos.

Lo undécimo, ¿ya vamos por el 11? es que estos nuevos gestos cara a la galería y ese modo infantil de ver la política y de relatarla, me recuerdan a cada rato lo peligroso que es tener a un pez de colores dedicándose a tareas relativamente serias como son el periodismo, la diplomacia o la defensa de los derechos humanos. En todos los países del mundo, no sólo en uno del que todos conocemos su nombre.

¡Qué mes más educativo! ¡Cómo echo de menos “Barrio Sésamo!

jueves, 27 de enero de 2011

66 años desde Auschwitz!

Han pasado 66 años, y sin embargo, parece que hubiera sido ante-ayer. Del último genocidio reconocido por la ONU, tras años de dudas, hace ¿cuántos? ¿quizás quince años?

La consideración del asesinato de un millón de rwandeses a manos de otros rwandeses, en apenas diez semanas, como genocidio, como un crimen contra la humanidad que debía ser perseguido por los tribunales internacionales parece que “creaba dudas”. Más que probablemente, por lo que ocurrió después. Gente que trabaja en la zona habla de cerca de quince millones de muertos en la Región de los lagos. Muertes relacionadas, en muchos casos, con venganzas por lo ocurrido en Ruanda.

Otro punto negro de los últimos tiempos es Sudán. Cuatrocientos mil muertos, dicen las fuentes más fiables, millones de desplazados y/o refugiados. Cientos de miles de mujeres violadas, de hombres mutilados. ¿Será considerado el primer genocidio del siglo XXI?

Es triste ver que hay cosas que no cambian, que el ímpetu del ser humano, a la hora de acabar con la vida de otro ser humano, sigue estando ahí.

AM ISRAEL JAI! Nunca más otro Auschwitz!

lunes, 17 de enero de 2011

Censurado!



No poner a parir a Israel tiene sus consecuencias

martes, 26 de octubre de 2010

Contraproducente?

Tengo una vieja amiga, es proisraelí de pro, dura en el debate, mujer llena de datos y argumentos, con un mal genio reconocido, defensora a ultranza del derecho de Israel de existir, de defenderse, de ser tratado como todos los países de la faz de la tierra. Peleona como pocas, esta Leona del Negev, apodo que se ganó a pulso tras miles de debates encarnizados, participante de mil foros, y colaboradora de varios blogs,... me llamó el otro día.

“Lo he dejado”. Me dijo. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, ¿la Leona del Negev había dejado de creer en Israel? ¿Era eso posible?

Mi querida Leona, que siempre ha tenido algo de adivina, me leyó la mente. “No me refiero a eso. Lo he dejado, son imposibles. Defender a Israel, dialécticamente, es imposible. La gente no quiere escuchar. Es un desgaste absoluto. No importa cuánta información les pongas delante de las narices, se niegan a mirar. Como mucho, pasas a la lista de fachas que se han fabricado”.

Y tiene razón. Ser proisraelí es agotador. Más agotador, si cabe, que defender los derechos humanos en Gaza sin estar bajo el amparo de Hamas.

La Leona seguía, “¿Sabes por qué lo dejo? Porque creo que soy contraproducente. No escuchan, no leen, no miran y todo lo que viene de mi acaba contaminado por la imagen que tienen de mí. No creo que pueda ser útil a Israel de esta forma.”

Mi querida Leona, que es de izquierdas, tiene una extraña fe en el ser humano, es capaz de distinguir entre el fundamentalismo islámico y el Islam, no le tiene demasiado aprecio a Aznar y lleva seis años tragando quina, porque gobierna su país un hombre al que votó, (sólo la primera vez), un hombre de su partido, partido al que lleva votando desde que empezó a votar. Pero es una facha, porque defiende el derecho de Israel a ser tratado como un país más. Con las mismas ventajas, con los mismos derechos, con los mismos deberes.

Me confesó hace años, que pensaba que su vinculación emocional e ideológica a la izquierda española le permitiría poder defender a Israel, sin que hubiera sospechas de clientismo, o de seguidismo de la política americana. Pero se equivocó.

Como a ella, nos ha pasado a muchos. La defensa de Israel nos ha convertido en una especie de parias ideológicos. No importa si provenimos de la derecha o de la izquierda, si nos metemos en política o no. El hecho de defender a Israel nos ha convertido, gracias a la estupidez manifiesta de la izquierda occidental, en los herederos de los nazis. Y eso, me resulta el más grave de los insultos, un insulto inaceptable que no pienso tolerar.

Mi querida Leona decía, “¿sabes qué me hace gracia? Los mismos que defienden abiertamente al fundamentalismo islámico, llamándolo “pro-palestinismo” se quejan de la influencia de la Iglesia Católica en el país. Como si ambas cosas pudieran ser comparables, se han vuelto locos.” Debe ser que no han escuchado la última declaración que llega desde el Vaticano, una suma de tonterías políticamente correctas, recitadas para contentar a los musulmanes. Por supuesto, ningún tipo de condena o intento de defender a las comunidades cristianas amenazadas en los países musulmanes, y señores, el tema es serio.

Esa misma gente habla, sin ningún tipo de empacho, en unos términos completamente racistas y xenófobos sobre los árabes y/o musulmanes. Adornando una supuesta superioridad moral y/o histórica, con abundantes dosis de paternalismo barato. Occidente es la causa y responsable de todo. Desde el big bang, pasando por la desaparición de los dinosaurios, hasta la creación de los teletubbies.

Mi Leona del Negev, espero que no se lo tome a mal, me preguntó una última cosa antes de cortar el teléfono. “¿Crees que me he rendido?” La verdad, no supe que decirle. Pero, tengo la esperanza de que volverá a rugir.

domingo, 6 de junio de 2010

Hablando de deja vu

Cualquiera que haya osado en la última semana defender a Israel tras lo sucedido en el Mavi Marmara, estoy seguro de que tendrá unos cuantos deja vu al leer el artículo que robé (algo bastante habitual en mi, cuando veo un artículo que me gusta y que expresa ideas interesantes y puntos de vista en los que no había pensado) de Safed-Tzfat.

Me he pasado, la última semana, inmerso en una batalla dialéctica, en varios foros, contra los que creen que el linchamiento de soldados entra dentro del “Manual básico del buen pacifista”.


Siete tópicos contra Israel - Salvador Sostres - Artà - Mallorca
1. No ha sido una respuesta proporcional.
Este es el primer reproche siempre, pase lo que pase. Ninguna respuesta del Estadlo de Israel, desde su fundación, ha sido considerada proporcional. Este apasionante concepto: la proporcionalidad, como si se tratara de un partido de cricket, como si se tratara de empatar. Y luego, por supuesto, la pedantería europea de darle lecciones a todo el mundo.
2. Los palestinos sólo tienen piedras.
Para reforzar aún más la idea de desproporcionalidad, se insiste en la falsedad de la falta de recursos bélicos de los palestinos, como si en el fondo se deseara que tuvieran más munición para poder matar mejor. No es cierto que los palestinos sólo tengan piedras: sus vecinos árabes se encargan de armarlos convenientemente y de ahí que Israel se haya visto obligado a imponer el bloqueo. Como dijo Golda Meir, «podría entender que los árabes quieran borrarnos del mapa. Pero, ¿es que realmente pretenden que cooperemos con ellos en eso?»
3. Mira que siempre apoyo a Israel, pero esta vez ya no puedo más.
Lo gracioso de esta frase es que la gente que la dice, la dice cada vez.
4. Israel tiene derecho a existir dentro de unas fronteras seguras pero no a cualquier precio.
¿Y cómo conseguir una existencia pacífica cuando sus enemigos pagan cualquier precio para destruirlas? ¿Cómo conseguir esta existencia pacífica con terroristas que sienten más odio por Israel que aprecio por sus vidas? En una situación de permanente amenaza como la que vive Israel, de permanente amenaza de exterminio, ¿qué significa «no a cualquier precio»? ¿A partir de qué precio tiene Israel que sucumbir y dejarse eliminar?
5. Israel ve terroristas de Al-Qaeda en todas partes.
Después del 11-S, de los autobuses de Londres y de los trenes de Atocha, sorprende este nihilismo occidental de hablar del terrorismo islamista en tercera persona. Sí: en todas partes acecha la amenaza islamista, de un modo incluso más angustioso y sangriento que la amenaza comunista. Y con la única misión de destruir el mundo libre.
6. Israel está perdiendo todo su prestigio internacional.
Éste es uno de mis tópicos preferidos, he de reconocerlo. Israel sólo tuvo prestigio internacional en el Holocausto. Sólo entonces -sospechosamente- el mundo se apiadó de los judíos. Pero aparte de aquel momento tan brillante, ¿qué otro pueblo del mundo puede presumir, históricamente, de no haber sido nunca antisemita y de no haber perseguido jamás a los judíos? ¿Cuántos de estos pueblos se han disculpado por ello? ¿Y cuántos podrían asegurar que han borrado de raíz el antisemitismo de sus gobiernos y de sus corazones?
7. Parece mentira que un Ejército tan preciso y profesional como el de Israel haya necesitado matar a nueve personas.

Lo de las nueve personas se ha dicho en el caso concreto de la flotilla, pero el tópico es eterno y para cada ocasión se pone la cifra de bajas correspondiente. Es verdad que Israel tiene el mejor Ejército del mundo, pero también lo es que en una confrontación bélica nunca puedes saber lo que va a pasar y lo que vas a encontrarte. Y, sobre todo, hay que considerar que Israel no suele enfrentarse a un enemigo convencional sino a un tipo de terrorismo que usa escuelas y hospitales como bases militares, al que no le importa usar a la población civil de escudos humanos, y que mezcla armas con ayuda humanitaria y terroristas con cooperantes. Las guerras ya no son como antes. Pero algo en el fondo permanece inmutable. También lo dijo Golda Meir: «He dado expresas instrucciones, de ser avisada personalmente cada vez que caiga un soldado nuestro, así sea en medio de la noche. Cuando el presidente Nasser dé instrucciones de ser despertado en mitad de la noche cuando caiga un soldado egipcio, llegará la paz».

miércoles, 2 de junio de 2010

martes, 1 de junio de 2010

Pacifismo made in Spain

¿Alguien, no ha visto los videos que el ejército israelí ha subido a youtube, para explicar lo sucedido en el barco de bandera turca, de la flotilla de la Libertad? Son esclarecedores; tan esclarecedores, como los comentarios que los periodistas españoles vierten tras verlo.

En mi pequeño fanatismo (algo, de lo que se me ha acusado repetidas veces en las últimas horas, por negarme a creer a pies juntillas, que los malvados soldados israelíes entraron a matar a indefensos pacifistas dormidos) no acabo de encontrarle pacifismo, al uso de barras de hierro contra una persona tendida en el suelo. Por unas imágenes similares, protagonizadas por un hombre afroamericano llamado Rodney, se montaron los disturbios raciales más violentos del siglo pasado.

Uno se pregunta como el apaleamiento de un hombre (sí, los soldados israelíes son hombres por mucho que a algunos les cueste darse cuenta) con barras de hierro, se puede considerar “pacifismo”. ¿Alguien se ha leído una cita en la que Gandhi abogara por el uso de la barra de hierro como símbolo de la no-violencia y se ha olvidado de pasármela? ¿El Diccionario de la RAE ha cambiado el significado de pacífico y pacifismo?

Por cierto, hablando de la definición de pacifismo, resulta que la RAE define pacifismo como un movimiento que busca la paz entre los países, así que, ¿puede explicarme alguien como un grupo posicionado completamente a favor de una parte de un conflicto y en contra del otro, puede pretender: “la paz entre ambas”?

Por si alguien no lo sabe, la flotilla de la libertad no consideraba tener un hueco dentro de su militante pacifismo para entregar al soldado israelí que lleva CUATRO AÑOS SECUESTRADO POR HAMAS, una carta de sus padres que no saben nada de él desde hace meses.

Tampoco tiene hueco para condenar a la Hamas que hace una semana daba un ultimátum “a esos que ya saben lo que son” para entregarse o recibir el castigo merecido. ¿Desde cuando está el pacifismo a favor de la pena de muerte o de la persecución de los opositores?

Bueno, siempre les queda el recurso de llamar a los opositores al régimen de Hamas en Gaza, colaboradores de Israel, y así… lo siento, pero ni así consigo creerme que el pacifismo, por muy retorcido que se vuelva, pueda defender la ejecución y tortura de disidentes políticos.

Para los que creen que el ejército israelí entró en un barco y disparó contra pacifistas dormidos, nada mejor que ver el video del IDF que muestra como los pacifistas –despiertos, por si cabía alguna duda–, apalean a varios soldados usando barras de hierro.

Indiscutiblemente, hay más. La flotilla constaba de seis barcos, no hubo incidentes violentos en ninguno de los otros barcos, –parece, que los pasajeros de las otras embarcaciones, tenían un concepto bastante más “normal” de lo que es pacifismo; y consideraron que el uso de barras de hierro, cuchillos y armas de fuego no se podía considerar pacífico–.

Por si alguien duda, de la intención de los pasajeros del barco asaltado, sólo debe recordar –hay pruebas de eso, fue radiado por la radio del ejército israelí–, fueron avisados DOS HORAS ANTES, de que no iba a permitirse que pasaran a aguas territoriales israelíes, y que iban a ser detenidos.


Visto que ser pacifista significa acuchillar por la espalda, apalear con barras de hierro, no sé si declararme pacifista y explicar mi “doctrina” con una navaja en la otra mano. Pero siendo sinceros, nunca me han gustado las modas, y menos aún… el falso pacifismo. Así que… por hoy, se libran.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Shoá?

La liberación de Awschwitch.¿ Quién no la recuerda? Europa mira una vez más al corazón de sus entrañas, al origen de la barbarie. Europa de nuevo, se humilla (o por lo menos, lo intenta) ante el recuerdo de millones de víctimas inocentes. Europa recuerda la Shoá. ¿Es necesario recordar?

En España hacemos gala de un enorme respeto por el recuerdo. Pero las heridas abiertas nos dejan muchas veces estupefactos y horrorizados, por lo que miles de voces llaman una y otra vez a que esa herida sea cosida para siempre.

La Shoá es otra cosa. Cierto que todos los muertos son respetables y que cada guerra esconde sus vergüenzas en fosas comunes... demasiado comunes. Pero el Holocausto fue una guerra diferente. No se trataba de luchar contra los aliados, contra los comunistas o contra otros tantos enemigos que el régimen Nazi y sus afines tenían en su lista negra. Al menos no sólo eso. El plan de exterminio, el plan de limpieza aria estaba destinado a borrar del mapa a gente que no había cogido un fusil en su vida. Judíos, gitanos, homosexuales... no estaban en ningún ejército, no estaban en guerra con el Eje, a menos que las palabras sean una forma de guerra (Bendita sea esa guerra pues). De ellos destaca un número de horror y vergüenza. 6.000.000.

¿El pueblo judío? Dónde estaban los tanques israelíes?, ¿dónde estaban los valientes soldados del Tzahal? ¿dónde los defensores del Kibbutz? Israel era aún una entelequia al viento, un sueño de unos pocos locos que con el tiempo demostraron ser los más cuerdos. No eran pocos los judíos que hablaban de Alemania como la civilización, una de la que estaban muy orgullosos de pertenecer. Cuantas ideas sobre el desarrollo del sionismo tenían como lengua vehicular la lengua y cultura germana, y no ese anticuado y moribundo hebreo que unos cuantos idealistas querían resucitar. Quizás aún no se le había olvidado de dónde venían.

Europa debe recordar. Europa debe tener muy claro cada vez que se enfrente al drama palestino, que hubo gente allá por el año 48 que con una mano delante y otra detrás levantaron una nación sin una UMRWA a la que llorar. Una nación que aún después de haber sido humillada, torturada y asesinada aún pedía paz a los que en su día fueron los aliados de Hitler, a los palestinos de entonces, o habitantes árabes de la baja Siria. Lo demás no importaba. Importaba tener un lugar para vivir o para morir. Un hogar.

Europa no debe olvidar. La banalización del Holocausto nos sacude cada año e infecta conciencias que antes teníamos por bienpensantes. Atacando por el flanco del negacionismo pro-palestino (sutil y "pacífico") y el negoacionismo Ahmanideyadista (más directo y al grano), la conciencia occidental se alimenta de ideas basura que progresivamente escupen más bilis sobre las tumbas de la Shoá.

Hoy, el Holocausto y los muertos palestinos (sólo los palestinos) están al mismo nivel .Mañana,la Shoá será sólo una de tantas leyendas. Da igual que los dos casos sean descaradamente diferentes. Eso es lo de menos. "Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad" como señalaría el innombrable Goebbles y que Orwell aplicaría en su tan conocida obra 1984.

Quizás Europa no deba recordar. Quizás ya no hay nada que recordar y se ha alcanzado el punto de no retorno en la senda del olvido. Pero aún cuando el alzeimer ideológico asesine nuestras neuronas, un país entero recordará por nosotros. El Estado de Israel sigue hoy en pie, como cicatriz de nuestro pasado. Como antídoto para nuestra amnesia presente y futura. Hasta entonces, con las neuronas que aún nos queden gritaremos: ¡Nunca Olvidaremos!

Tails

sábado, 19 de diciembre de 2009

Seguimos aquí

Creamos el blog hace más de tres años. Nuestra intención principal fue auto informarnos, dado que nos encontramos con un silencio informativo a todo lo relativo al lado israelí.

Porque Israel nunca sufre, sólo se venga, pero nunca se sabe porqué. Israel no se defiende, lanza un ataque de represalia, pero nunca se sabe a qué viene tal represalia. En Israel no viven personas, viven fanáticos, tengan ochenta años o seis meses, pero la prensa española no es racista, no circuncida tanques, aviones y armas.

Todos son judíos, sean judíos, musulmanes, o cristianos. En Israel existe un apartheid con ministros árabes, parlamentarios árabes, jueces árabes… Nunca vi un apartheid igual. Gastada la coletilla de “Israel es nazi” se impone “Israel es como la antigua Sudáfrica”. ¿Es que los únicos que estudian historia son los revisionistas? ¿Cómo se puede comparar ciudad de Gaza con Auschwitz? ¿En qué cabeza puede entrar semejante comparación? ¿Cómo se puede comparar el estado de Israel con el estado del Apartheid de Sudáfrica?

Y mientras el mundo condena a Israel, los que condenan (repasar la lista de los que se sientan a la mesa del Consejo de los Derecho Humanos de la ONU es hacerse muchas preguntas) siguen con sus crímenes y miles de masacres siguen ocurriendo sin que nadie se moleste en denunciarlas. Se trate de África, de América o de Asia, no hay nada que tenga interés aparte de la condena constante al Estado de Israel.

Y estando las cosas así, uno se siente tentado a caer en el cinismo. Pero cínicos o no, nosotros seguiremos aquí mañana, y si no somos nosotros habrá otros. Porque siempre habrá quien piense, sienta o grite desde lo más profundo del corazón “Tamid Am Israel Jai!”.

Así que eso “TAMID AM ISRAEL JAI! Nosotros no nos rendimos J

domingo, 8 de noviembre de 2009

Amnistia Internacional y el agua

Por fin, Amnistía Internacional ha hecho algo bueno. Y no, no quiere decir que haya decidido por fin descubrir que existe África, o que haya mirando en un diccionario para ver el significado real de “proporcionalidad”.
Proporcional sería que si unos quince millones de africanos han sido asesinados en la zona de los lagos, la autoproclamada conciencia del mundo se molestara en hacer algo, aunque solo fuera condenarlo o airearlo.
Proporcional sería que si hace un informe sobre Oriente Medio, Israel-Palestina, ocupe la mitad de su informe para hablar del lado palestino, con testimonios, y no con cuatro líneas y cinco conclusiones.
Pero pasando de la proporcionalidad, gracias a Amnistía Internacional he descubierto algo que no sabía. La culpa de los problemas de agua en los territorios ocupados los tienen las piscinas, las piscinas israelíes, claro. Porque según Amnistía Internacional es impensable que existan piscinas en Oriente Medio en más lugar que en Israel.
Leyendo como hago una vez cada x tiempo el blog
Sobreisraelopinamostodos me encontré con otra realidad que desconocía, en los territorios ocupados, hay piscinas, y piscinas llenas de agua.
Para comprobarlo, me gusta comprobar todo lo que puedo, me bastó con hacer una sencilla búsqueda en google: “swimming pool Nablus”. Elegí una localidad al azar a ver qué salía, y ahí llegó mi tercera lección.
Aprendí que además de que el problema de escasez de agua la tienen las piscinas israelíes, además de que en los territorios ocupados existen piscinas, descubrí que hay hoteles.
Hoteles con cosas tan básicas como televisión por satélite, Internet, piscinas, baño turco, fitness,… y claro dado que los palestinos son extremadamente pobres ¿Quién podría alojarse en semejantes hoteles?
Lo único que se me ocurre, dado lo difícil que es entrar en los territorios ocupados y en Gaza, que los hoteles estén hechos para los periodistas. Porque a nadie se le ocurriría pensar que en lugares como Belen exista una industria turística, ¿verdad?
Aunque claro, eso no explicaría la existencia de casas de tres pisos, aire acondicionado, jardines, dos piscinas y varios baños, porque podría estar equivocado, pero para mantener ese tipo de lujos, se necesita una gran cantidad de agua y energía.
Hay quien podría pensar que las piscinas están en desuso, pero leyendo noticias en la página de la agencia de noticias palestina maan, parece que las piscinas abrieron este verano, como todos los años.
Y llegando a la última reflexión del día, ¿cómo es que a la organización que no hace tanto (2005) explicaba a Alan Dershovitz que su informe sobre violencia de genero en los territorios ocupadas se basaba en los datos recogidos en parte por Internet, se le han pasado las piscinas, los baños turcos, los jardines,… o las casas de lujo?
Dudo mucho que se deba a que mi búsqueda fuera más exhaustiva que la que un diligente defensor de los derechos humanos pueda hacer. Yo simplemente escribí: “swimming pool Nablus”.