¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

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lunes, 29 de diciembre de 2008

El Derecho de Israel

YA se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.

Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia. Hace tres años Israel se retiró de Gaza como acto de buena voluntad para intentar dar un impulso a unas negociaciones sobre los dos estados, el Israel y el palestino, cuya existencia hoy es aceptada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes. En la otra parte no sucede lo mismo. Cada vez son más los palestinos que siguen las consignas de Hamás y Teherán, rechazan la solución de dos Estados y llaman a la destrucción de la «entidad sionista». Hay muchos responsables de que así sea. Y no todos están en la región. Están ante todo los terroristas de Hamás que con la ayuda de Irán y Siria y la inapreciable colaboración de la corrupción del aparato de Al Fatah de la Autoridad Palestina, consiguieron ganar unas elecciones, liquidar a sus oponentes y establecer un Estado terrorista en la frontera sur de Israel.

Mientras desde Israel, pese a la confusión y las convulsiones políticas internas, se hacían esfuerzos por proseguir las negociaciones con la Autoridad Palestina en el poder en Cisjordania, Hamás y su patrón iraní Ahmadineyad han ido ganando terreno, comprensión internacional, amigos y armas. No sólo en Rusia, China o Pakistán, también en Europa por supuesto. ¡Qué confusión de valores por nuestros lares! Pocos hechos tan significativos como que en el Reino Unido, donde más activamente se ha hecho campaña para aislar al Estado de Israel, un canal de televisión decidiera estas navidades emitir un saludo de Nochebuena del presidente iraní, el adalid de la destrucción del Estado judío, el látigo de infieles, el carcelero de mujeres intelectuales, el verdugo de homosexuales, miembro de la Alianza de Civilizaciones con el turco Erdogán y el español Zapatero, nuestro hombre de la Kafiya. «Comprensión hacia Hamás», «no aislar a los islamistas», «no radicalizarlos». Este sempiterno pregón de nuestro ministro Moratinos parece ya omnipresente en el discurso vacuo e insensato de gran parte de la clase política europea. Y lo es porque previamente ha sido asumido por los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública. Pese a toda la cultura de apaciguamiento, negociación de principios y relativismo general que se nos inocula a diario, nadie en España se atrevería a decir que las pistolas de ETA son inocuas porque tienen menos capacidad de fuego que las armas de la Guardia Civil. Es la artera forma de analizar la realidad comparando elementos no comparables. Es la que lleva a tanto intelectual y vocero en nuestros medios a decir que los misiles artesanales de Hamás son poco más que una broma pesada y que no justifican nunca una acción contundente del agredido para acabar con ellos. Es la que lleva a tanto idiota a pensar que las armas son malas independientemente de quienes las tenga.

El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.

Mucho se hablará ahora durante y después de esta campaña militar -que todos deseamos corta, pero puede ser muy larga y dolorosa para todos- sobre el papel en su desencadenamiento del punto de inflexión en la historia de Estados Unidos que supone la llegada de Barack Obama a la presidencia. Creo que nadie debiera sobrevalorarlo. También creo desencaminados los intentos de explicar la operación militar israelí como parte de la dinámica electoral interna de Israel. Nada había más lejos de los deseos de la ciudadanía israelí que entrar ahora en este conflicto. Porque conocen la guerra. Y todos saben que estos muertos del fin de semana no son los primeros ni los últimos. Y que muchos no serán terroristas sino también niños y niñas tanto palestinos como israelíes y muchos soldados israelíes como la campaña prosiga por tierra. Lo que sí debería estar claro es que los defensores de esta operación militar de Israel somos los que sufrimos por todas las muertes, también por las ahora habidas en todos los bandos. Y enfrente hay un enemigo que se alegra de las muertes, también de las propias. Y las busca en Israel, en las Torres Gemelas, en Londres o Atocha, en la India o en Afganistán. Forman parte de una cultura de la muerte que es enemiga de nuestra sociedad tanto como del Estado de Israel. Y que si Israel fallara en su autodefensa, por supuesto que desaparecería como Estado democrático pero todas las demás sociedades abiertas perderíamos nuestro bastión más firme en la defensa de la ciudadela de la libertad. Una ciudadela que tiene muchas murallas minadas o tambaleantes en Occidente por el miedo a luchar, la falta de voluntad de ganar, por su confusión de valores y su incapacidad para el sacrificio. O porque, ilusos, creen que tratamos con un enemigo como nosotros. Esperemos que esta tragedia tenga un receso al menos. Pero la guerra será larga y la lista de víctimas también. La única nota de optimismo que tengo para concluir esta reflexión está en mi profunda convicción de que Israel, con la sabiduría de miles de años de supervivencia y la memoria de quienes aun son testimonio vivo de la última vez que -ante la pasividad de todos- se quiso exterminar a su pueblo, nos dará una nueva lección a la civilización. A la única civilización existente. Israel sabrá defender, cueste lo que cueste, pese a quien pese, llore quien llore, su sagrado derecho a la existencia en libertad y dignidad.

por Hermann Tertsch para ABC

miércoles, 3 de octubre de 2007

Auténticos animales

Hay quien dice que el trato que damos a las criaturas con las que compartimos existencia en este mundo está relacionado de manera muy intensa al trato que tenemos con nuestros congeneres. Esto podría crear bastante polémica, sobre todo en los grandes defensores de las costumbres tradicionales españolas como el "arte del toreo" o el de los "tiradores de cabras por campanario", sin olvidarnos de los simpáticos deportistas de la noble disciplina de la ruptura de cuellos de pollos.

Precisamente por no ofender, no voy a comparar seres humanos con animales, y no asociaré un determinado comportamiento anti-ecológico con una conducta anti-social.

Contemplemos Oriente Medio desde el punto de vista del maltrato animal, aunque parezca raro. Si vemos la televisión palestina, apreciaremos el arte de enseñar y educar en el respeto a los animales a través de la manera más práctica; la puesta en práctica del maltrato.

Os animo a que echeis una ojeada al Palestinian Media Watch estos días, y vereis la pedagogía de Hamas para el respeto a la naturaleza. http://www.pmw.org.il/. Parece que al morir Farfur, el grandioso ratón martir palestino, una abeja toma su lugar para seguir enseñando a los niños como funciona la vida.

En estas imagenes queda claro lo que no se le debe hacer a un gato o a un león. Me pregunto si los animales se darían cuenta de que no les están maltratando de verdad, ya que es para un programa de televisión "pedagógico" sin maldad ni crueldad. Me pregunto si el gato disfruta con el nuevo uso que le han dado a su rabo, o si el león encajará bien lo de ser visitado con piedras como cortesía.

La cultura judía enseñó desde hace milenios a respetar a un animal. No a verlos como iguales, o como miembros de una cadena a la que los humanos nos subordinamos tal y como lo entiende el ecologismo actual, evidentemente. Pero sí a RESPETARLOS. Como dijo un sabio "piensa que ese animal estuvo en la Creación mucho antes que tú, que Di-s le creó a él antes que a ti". Sabias palabras.

por Tails

lunes, 12 de marzo de 2007

Al-Qaeda amenaza a Hamas

En el último mensaje de Al-Qaeda además de las consabidas amenazas a todo aquello que se mueva, léase, la presencia de tropas españolas en Afganistán, las amenazas contra Austria y Alemania por lo mismo, la satanización de Estados Unidos, de Israel, y el deseo irrefrenable de acabar con ambos, pero especialmente con Israel,… se ha colado una amenaza contra Hamas.

¿Y ahora Hamas por qué? Sin olvidar que la unidad del mundo árabe es ilusoria, y la del mundo musulmán lo es aun más, parece extraño que Al-Qaeda amenace, que no regañe a Hamas por plegarse a los deseos de Estados Unidos (sic).

Hamas nunca ha renunciado a sus bases fundacionales, en las que se dice claramente que cualquier acuerdo firmado con Israel es papel mojado. Pero parece que Al-Qaeda esa unión con Al-Fatah para disimular, que no solucionar, porque no ha acabado con la guerra civil de tapadillo que se declaró, más abiertamente, en Gaza tras el asesinato de los tres niños pequeños de un simpatizante de Al-Fatah, como represalia contra su padre; no les ha hecho mucha gracia. Esa coalición forzada por un mundo árabe harto de la mala prensa que hacía aún más difícil plantear la creación de un estado palestino.

A Al-Qaeda le parece que Hamas se está volviendo proisraelí de repente, y ahí uno siente que la risa floja le invade… ¿Hamas… proisraelí? ¿proamericana? Es de todos sabido que durante años Hamas, sin hacerle ningún asco al origen del dinero, ha hecho caridad utilizando el dinero que generosamente le fueron pasando organizaciones como UNICEF. Eso sí olvidando decirle a los niños a los que adoctrinan, que el dinero que pagaba su adoctrinamiento y sus picnics, y las pegatinas de sus héroes de la infancia, los Shahid, (los mártires suicidas), venía de los malvados occidentales a los que los niños aprenden a odiar.

Si ya es escalofriante saber que las ONGs que tanto quieren hacer por el bienestar de los niños han tenido la genial idea de darle dinero a Hamas sin preocuparse para qué lo usaban. Más lo es saber que con el dinero de UNICEF se han hecho algunas de las campañas de glorificación de los Shahid que se emiten en los programas infantiles de la televisión palestina.

Debería estar claro que decir que Hamas sigue las tesis americanas, es una locura. Hamas sólo tiene un interés, perpetuarse en el poder como sea, quitándose de encima a todo aquel que le molesta. Ya lo ha demostrado al retirar libros afines a la política educativa de Al-Fatah, que para Hamas es excesivamente laica. Y tampoco es que tenga ningún problema para hacer el juego de Irán o Siria, si ambos regimenes están dispuestos a financiarles cuando sea necesario.

Pero por si acaso, no vayamos a liarla, Hamas se ha apresurado a asegurar que sigue odiando a Israel, y que busca su desaparición. Por si las moscas.