¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

sábado, 17 de enero de 2009

Panorama desde la zona del blanco y II

Haim Hariri

A mediados de Diciembre, cuando el período de seis meses de "cese de fuego" finalizó, Hamás se negó a reanudarlo, lanzando 90 cohetes en un sólo día sobre poblaciones Israelíes. Visto en retrospectiva, éste hecho previno una situación futura mucho más peligrosa. Si se hubiese renovado el "cese el fuego", Hamás podría haber recibido cohetes que alcanzasen a todo el territorio Israelí y posiblemente misiles Iraníes mucho más precisos. El abastecimiento Iraní de explosivos y armas, a la par del floreciente negocio de contrabando de mercancías, hubiese pasado a través de los túneles bajo la frontera entre Gaza y Egipto eficiente y regularmente. Si esa eficiencia fuese utilizada para mejorar la vida de los palestinos en Gaza, todo el Medio Oriente podría ser una zona enteramente distinta. Pero, conjugada con el contrabando de armas, era esencial crear la farsa de la "Crisis Humanitaria".

Durante la operación actual, cuando la Fuerza Aérea Israelí decide bombardear una casa utilizada como depósito de misiles, las autoridades Israelíes telefonean a cada una de las familias y les otorgan 15 minutos para evacuar el edificio. Hamás entonces envía a las mujeres y a los niños al techo para evitar el bombardeo de los aviones Israelíes. Israel desarrolló un cohete miniaturizado que se lanza a uno de los vértices del techo, causando un potente pero inofensivo estruendo, para espantar a las mujeres y niños del techo, antes que

las bombas verdaderas destruyan los misiles o los depósitos de explosivos allí localizados. A veces, las mujeres y los niños utilizados como escudos humanos por Hamás, escapan, el edificio explota y seguidamente ocurre una espectacular explosión secundaria causada por los misiles u otros materiales de guerra. En otras ocasiones gente de Hamás sube al techo e impide que las mujeres y los niños abandonen el edificio. En tales casos la operación no se lleva acabo para evitar victimas civiles, a riesgo que tales cohetes sean lanzados contra Israel al día siguiente.

A través de la historia, ningún país hizo esfuerzos tales para evitar víctimas civiles, durante combates en contra de asesinos cuyos únicos blancos son solo y exclusivamente poblaciones civiles. A nadie en Kosovo, Serbia, Georgia o Irak, se le ofrecieron tales cortesías por parte de las potencies bombardeantes o atacantes. Los medios de comunicación de Occidente nunca mencionan estos hechos.

Muchos de los heroicos comandantes de Hamás se esconden en el hospital central de Gaza, en un complejo sistema de bunkers, seguros de que Israel no va a atacar al hospital. El portavoz de Hamás realiza declaraciones desde la maternidad del mismo hospital, sabiendo que Israel no lo atacará allí. Irónicamente, de todos los no-Israelíes, los líderes de Hamás son los únicos que saben con seguridad que Israel nunca va a herir civiles deliberadamente. Ellos se aprovechan de este hecho. El resto del mundo cree en las mentiras de Hamás y culpa a Israel por dañar a civiles.

Repetidas declaraciones de "crisis humanitaria" salen de ese hospital. Los médicos nunca nos dicen que los líderes de Hamás escondidos allí los usan a ellos y a sus pacientes como escudos humanos. No sabemos que parte de los médicos han sido atemorizados y que parte son deliberadamente cómplices. Probablemente parte de ellos son miembros activos de Hamás y otros, justificadamente, temen hablar. Nunca oímos una sola palabra por parte de la

Cruz Roja Internacional respecto al uso de los hospitales como cuarteles de líderes terroristas.

Uno de los más terribles testimonios "imparciales" respecto a la situación humanitaria en el hospital, es impartido repetidamente a los medios de comunicación occidentales por un "Medico Noruego" (Mads Gilbert) que trabaja allí. Ese hombre es bien conocido desde el año 2001 cuando, en entrevistas en la televisión Noruega, apoyó y justificó los ataques del 9/11. Demás está decir que ninguna de las redes de noticias menciona este hecho. Se le presenta solo como "Un Médico Noruego" que atiende a los heridos. Mads Gilbert también fue responsable de una gran polémica en Noruega al afirmar vehementemente que Médicos sin Fronteras debía elegir un bando y sólo curar a esos heridos, permitiendo que los otros heridos murieran.

Las ambulancias Palestinas son utilizadas rutinariamente para transportar terroristas. Esta práctica fue utilizada también en Cisjordania durante la ola de terror del 2001-2002. Una ambulancia es el medio ideal para transportar a un asesino suicida a través de los puestos de control. En el peor de los casos, si el criminal es atrapado, hay por lo menos una buena fotografía de los horrendos Israelíes atacando y deteniendo una ambulancia. Es una situación de "todos ganan". Si una ambulancia repleta de sanísimos terroristas de Hamás y de explosivos es atacada, las fotografías son aún mejores para los medios de comunicación occidentales y para Al Jazeera.

Algunos líderes de Hamás se mueven a través de Gaza rodeados de niños, y a veces sosteniendo niños en sus brazos. Existen casos bien documentados en los cuales terroristas de Hamás arrastran a niños reacios por sus orejas cuando van de un edificio a otro. Nada de esto se menciona en los medios de comunicación occidentales.

Algunas de las mezquitas, que sirvieron como depósitos de municiones, fueron destruidas por Israel. En cada uno de esos casos, las fotografías aéreas muestran una explosión primaria, causada por el misil aéreo, y una explosión secundaria mucho más grande, causada por los misiles y otros explosivos almacenados en la mezquita. La explosión secundaria es una prueba clara y absoluta de lo que se había escondido en la mezquita. Las hermosas alfombras de las mezquitas nunca causarían una explosión secundaria. Los medios de comunicación occidentales poseen esto videos, pero raramente los muestran o mencionan su existencia.

Los mismos medios de comunicación occidentales muestran repetidamente fotos de niños heridos o muertos. Algunos han sido desgraciadamente heridos o muertos por ataques Israelíes a objetivos militares y terroristas; otros son obviamente fotos de niños con pintura roja untada sobre sus caras. Al menos en uno de los casos, el mismo niño, obviamente pintado y no herido, ha sido presentado a las cámaras de televisión de distintas redes, varias veces por distintos hombres, cada uno de los cuales declaró ser su padre.

A pesar de las enormes precauciones adoptadas y los esfuerzos de las fuerzas Israelíes, niños y civiles inocentes han resultado heridos y muertos. Esto es verdaderamente trágico. Pero la única alternativa de Israel es no hacer nada y absorber los miles de misiles sobre su población civil esperando que misiles más mortíferos y de más largo alcance comiencen a destruir todo en Israel. Israel debe elegir entre un suicidio a nivel nacional o un ataque a los terroristas, tomando todas las precauciones posibles para impedir víctimas civiles, pero sabiendo que esas víctimas pueden darse cuando el enemigo usa niños como escudos humanos, esconde explosivos en mezquitas, dispara morteros desde escuelas y esconde a los perpetradores en hospitales.

Muchos de los terroristas de Hamás se esconden en búnkeres seguros, dejando a sus familias en zonas de guerra. Ellos están dispuestos a combatir hasta el último civil palestino, pero no hasta el último terrorista de Hamás. Mujeres y niños circulan en los campos de batalla sirviendo de protección, mientras francotiradores de Hamás disparan. Las mujeres y los niños no son admitidos en el limitado espacio de los bunkers de Hamás. Más de una vez, se observan mujeres transportando chalecos de explosivos. Los soldados Israelíes, que tratan de ayudar a esas mujeres a salir de la zona de combate, se arriesgan seriamente a ser víctimas de un ataque suicida.

Cuando terroristas de Hamás mueren, son denominados por las "Fuentes de la ONU" como civiles. Esa es la forma por la cual las "Fuentes de la ONU" llegan a las grandes cantidades de civiles muertos de las cuales informa. Es interesante que Al Jazeera casi nunca muestre cadáveres de hombres jóvenes, y los medios de comunicación occidentales, alimentados por fuentes Palestinas, siguen la corriente.

La estación de televisión de Hamás ("Al Aksa TV) y Al Jazeera muestran repetidamente, 24 horas por día, fragmentos de vídeo clips acompañados de música a gran volumen, mostrando niños heridos y sangrando incluyendo miembros mutilados. Algunos heridos son reales y otros no, pero los vídeos son presentados ininterrumpidamente entre cada dos noticias. Las noticias mismas mienten muchas veces, pero eso no tiene importancia. Lo que importa es que los vídeos, editados como avisos comerciales, lavan el cerebro a una audiencia a lo ancho del mundo y a una nueva generación de futuros simpatizantes del terrorismo.

Ha resurgido un vídeo tomado hace unos años en Gaza. En él se documenta la explosión accidental de un camión de Hamás, que llevaba un gran número de misiles, a una celebración Palestina en Gaza. Hubo muchos muertos y heridos en este accidente, y las fotos fueron devastadoras. El evento sucedió hace unos años e Israel no jugó en el ningún papel. Las redes europeas de noticias, incluyendo France 2, lo muestran ahora como evidencia del actual comportamiento "criminal" de Israel. El canal Francés se disculpó posteriormente, pero la cantidad de personas que escucharon la disculpa es significativamente menor que aquellos que vieron las horribles escenas y creyeron las mentiras. En este caso, por lo menos, el engaño fue elaborado por Hamás y France 2 fue aparentemente la víctima y no el perpetrador, como lo fue en casos anteriores y bien conocidos.

Israel abre diariamente los pasos fronterizos, durante la batalla para proveer de alimentos básicos y medicamentos a la población civil. No existe antecedente de un gesto parecido en otra guerra a lo largo de la historia, ciertamente no cuando el gesto es hacia el bando que ataca solamente civiles y anuncia repetidamente que su único objetivo es aniquilar a su oponente. La mayoría de las provisiones son capturadas por los terroristas de Hamás y utilizadas para sus propias tropas y su floreciente mercado negro, y nunca lo distribuye en forma organizada a la población. "Fuentes de la ONU" afirman que la cantidad de provisiones es insuficiente.

El hecho que los asesinos de Hamás usan esas tácticas, mentiras y métodos no es para nada sorprendente. El hecho que la comunidad internacional, con todos sus periodistas investigadores, digieren tales mentiras con avidez, sin desenmascararlas, es lo que exige explicaciones.

Panorama desde la zona del blanco I

Haim Harari

Enero 2009

Traducido del Inglés por Oved Kedem

Estas palabras son escritas a corta distancia del impacto más septentrional, por ahora de los misiles de Hamás, apuntados metódicamente hacia la población civil de Israel como única meta. Este mensaje puede ser denominado "Panorama desde la zona del blanco".

Durante ocho años, 5.000 misiles han sido lanzados deliberadamente hacia centros poblados Israelíes, por los terroristas de Hamás. Los misiles son muy imprecisos. Las buenas noticias son que muchas veces caen en campos vacíos. Las malas noticias es que cuando alcanzan edificios y gente, matan, mutilan y destruyen. Es un horrendo juego de Ruleta “Iraní”.

Pero el hecho más significativo es que el propósito indiscutible de los misiles es matar civiles a diestra y siniestra. Dado que las más no aciertan a impactar a ciudades enteras y caen fuera de ellas, es posible que no puedan ser dirigidos hacia objetivos militares o estratégicos. El movimiento Hamás no alega nada que no sean intentos deliberados de matar civiles dentro de Israel. El mundo sabe de los cohetes pero raramente menciona que están destinados pura y exclusivamente a atacar a civiles.

Hamás denomina sistemáticamente a Israel "el territorio ocupado". Denomina a toda ciudad en Israel como "asentamiento ilegal". Declara que su objetivo es destruir a Israel. Se ha atribuido orgullosamente, la movilización y envío de numerosos asesinos suicidas a autobuses, supermercados, centros de compras, fiestas de bodas y otros sitios de aglomeración. Declara explícitamente que lo continuará haciendo. Dado que Israel logra prevenir ataques suicidas por medio una combinación de murallas de protección, servicios de inteligencia y otras medidas defensivas, los misiles son el medio preferido por Hamás para matar a civiles Israelíes.

Hamás ha sido definido como organización terrorista, no solo por Israel, no solo por los Estados Unidos, sino también por la Unión Europea, que no es sospechosa de ser pro-Israelí.

La misma Unión Europea, que se niega a definir a Hezbollah como organización terrorista, declara oficial y repetidamente que Hamás lo es. Hamás está totalmente financiado y controlado en gran medida por Irán, un país comprometido con la destrucción de Israel abierta y totalmente, al tiempo que continúa disfrutando de relaciones comerciales con gran parte del mundo occidental.

Los medios de comunicación de Hamás, y en especial su estación de televisión independiente, transmiten diariamente programas infantiles (incluyendo programas para jardines de infancia) que describen a los Judíos (y no solo a los Israelíes) como cerdos, perros, escoria de la sociedad y seres que deben ser eliminados. En uno de esos programas aparece un conejo que come Judíos. Existe muchísima documentación sobre tales programas, que incluyen dibujos animados y programas con presentadores infantiles. La mayoría de las agencias de noticias occidentales no dan a publicidad tales fenómenos, mientras que algunas de ellas publican declaraciones de líderes de Hamás.

Las 7:45 es la hora preferida por Hamás y lo ha sido durante los últimos ocho años para el lanzamiento de cohetes, pero solo durante los días hábiles. ¿Por que? Porque esa es la hora en que las calles transitan multitudes de niños Israelíes que van a la escuela. Ellos no quieren desperdiciar cohetes durante los fines de semana, cuando no hay niños en las calles.

Niños de ocho años de edad de la ciudad de Shderot, a pocos kilómetros de la frontera con Gaza, conviven desde su nacimiento con esos cohetes. No conocen otra realidad. Cuando suenan las sirenas, disponen de exactamente 15 segundos para llegar a algún cobijo improvisado. Alumnos de octavo grado, de 13 años de edad, no han ido nunca a la escuela, sin temer que un cohete los alcance en el camino. Sus padres nunca se sintieron tranquilos al enviar a sus hijos a la escuela. Es muy difícil, para quien vive en un lugar normalmente

seguro, imaginar el significado de enviar a tu hijo o hija a la escuela, día a día durante ocho años, con el temor constante que sean alcanzados por un ataque de misiles, destinado a matar a los niños. Parecería que el mundo acepta esta realidad.

Israel se retiró de la franja de Gaza en el 2005. Ni un solo soldado o civil quedaron allí. Todo estaba listo para que la gente de Gaza, comenzase una nueva vida y un floreciente desarrollo económico. No había bloqueo, los puestos fronterizos estaban abiertos. Al contrario: se desataron ataques de cohetes hacia Israel, un golpe de Estado de Hamás, arrojando a palestinos de Fatah a su muerte desde los techos de edificios y torturando a gente de su propio pueblo en sus prisiones. Es de lamentar que Israel no reaccionase con toda su fuerza cuando los primeros cohetes se lanzaron desde Gaza, pero existía la ingenua ilusión que por medio de tratativas, conversaciones, acuerdos orales, y cierres temporales de los puestos de frontera, se podían lograr resultados. Lo que Israel no tuvo en cuenta fue que Irán, directamente o a través de Hezbollah, pagaba por cada cohete que lanzaba Hamás.

Por medio de un elaborado sistema de túneles excavado por Hamás bajo la frontera Gaza-Egipto, miles de toneladas de explosivos y misiles iraníes modernos han sido introducidos a Gaza. El gobierno Israelí aceptó, estúpidamente, a mediados del 2008, una tregua de seis meses. Durante esa "pseudo tregua", muchos cohetes fueron lanzados a Israel, por una gama de organizaciones palestinas reales y ficticias, con el claro apadrinamiento de Hamás, que alegaba que mantenía la tregua.

En el ínterin, Hamás pudo prepararse muy bien para el siguiente round. Recibió cohetes Iraníes aún imprecisos pero con cabezas de combate y alcance más grandes, conteniendo numerosas bolillas de acero, para incrementar las víctimas civiles en un mayor radio.

Nuevamente, la falta de precisión de los cohetes garantizaban que puedan ser usados sólo en contra blancos civiles aleatorios. Pero ahora el alcance de los cohetes expone a casi un millón de Israelíes y el daño es más significativo.

Cohetes más grandes y mejores estaban ahora almacenados en mezquitas, escuelas, hospitales y edificios de apartamentos. Ataques de morteros se agregaron al menú de ataque contra civiles Israelíes. Escuelas financiadas por las Naciones Unidas fueron usadas para lanzar proyectiles de morteros y misiles. Los invernaderos Israelíes, dejados intactos después de la retirada fueron destruidos, sus partes metálicas fueron convertidas en cohetes primitivos y sus locaciones sirvieron como áreas de lanzamiento. El lanzamiento de cohetes contra la población Israelí da mejores ganancias que el cultivo de frutillas y flores en invernaderos.

Cada vez que Israel abrió los pasos fronterizos para abastecer de alimentos y combustible a Gaza, Hamás intentó explotar los pasos fronterizos. El abastecimiento de demasiados alimentos y combustible podría estorbar al floreciente mercado negro controlado totalmente por los jefes de Hamás y sus aliados. Podría también deteriorar su aparato propagandístico.

La mayoría del abastecimiento era transportado a través de túneles excavados desde Egipto, auspiciados por Hamás, creando negociados lucrativos para las "familias" de Hamás.

Los medios de comunicación occidentales declaman permanentemente un absurdo mantra por la cual Israel tiene la obligación de abastecer de combustible, electricidad, alimentos y medicamentos a una región proscripta, dominada por una organización terrorista.

Se presume que Israel debe proveer a Hamás con materias primas para los cohetes a ser lanzados contra sus ciudadanos, con electricidad para la maquinaria de producción de tales cohetes, con provisiones para sus diseñadores y fabricantes, con los materiales de construcción de refugios seguros en los subsuelos de escuelas y hospitales para los líderes de Hamás. Por un lado se alega que Hamás es gobierno legítimo elegido democráticamente por la mayoría de la ciudadanía, y simultáneamente se alega que esa ciudadanía que eligió a esos matones es inocente y sufriente. Esta inconsistencia nunca se menciona.

Cuando, como consecuencia de los repetidos ataques de Hamás, los pasos fronterizos se cerraban, el juego internacional de la "crisis humanitaria" comienza a jugarse exitosamente, con la plena cooperación de los medios de comunicación occidentales. Incidentes famosos incluyen fotografías de los pobres residentes de Gaza con velas y (aparentemente) sin electricidad, en un cuarto con pesadas cortinas, mientras la luz del día es visible a través de las aberturas entre las cortinas. La mayoría de los medios de comunicación occidentales usan sin reparos esas fotos falsificadas y, cuando la mentira se descubre, nunca la mencionan. A los líderes de Hamás nunca les faltaron comestibles, combustible, vehículos lujosos y todos los atractivos que pueden proveer las ganancias del mercado negro,

Quedan pocos periodistas residentes en Gaza, dado que varios de ellos fueron secuestrados por Hamás. Casi toda la información que llega a los medios occidentales proviene de los palestinos, que apoyan a Hamás, o que temen a Hamás, o son activistas en sus filas o todas las anteriores posibilidades juntas. El lector del New York Times, o el espectador de una red televisiva Europea, nunca sabe cual es la fuente de las noticias que le son entregadas. Todas las fotografías y videos, provienen de fuentes Palestinas, que no tienen ningún reparo en servir al aparato propagandístico. En la televisión occidental, los cohetes de Hamas son siempre lanzados desde campos abiertos, nunca desde una escuela o un barrio apiñado de gente, tal como sucede en la vida real.

Las fuentes de las Naciones Unidas en Gaza son citadas frecuentemente, condenando a Israel como causa de la "Crisis Humanitaria". Pero esas fuentes son generalmente empleados de la UNRWA, la agencia de la ONU que, desde 1948, hace todos los esfuerzos para perpetuar el status de "refugiados" de los bisnietos de los refugiados de 1948. Los abuelos de esos "refugiados" fueron desplazados hace 60 años a una distancia de 20 minutos en automóvil y nunca fueron reubicados porque desde entonces reciben alimentos gratuitamente de manos de la ONU. La ONU se opuso vehementemente a cualquier intento de reubicación de los refugiados, sus hijos y nietos. Los pocos refugiados verdaderos que viven aún, tenían 18 años cuando fueron desplazados y hoy en día tiene 80 años. Todos los terroristas son la tercera o cuarta generación de "refugiados" mantenidos como tales por "cortesía" de la UNRWA.

Esas organizaciones de la ONU emplean, por propia voluntad, a numerosos activistas de Hamás. Cuando estos hacen declaraciones en nombre de "fuentes de la ONU en Gaza", nunca se menciona quienes son esas "fuentes de la ONU". El público recibe la impresión de que se trata de fuentes fiables y veraces, mientras se le proveen las mentiras de Hamás. Los medios nunca cuentan que los puestos de trabajo de esa gente depende de la perpetuación de la miseria de los así llamados "refugiados".

Un director y docente de Ciencias de una de las escuelas de UNRWA en Gaza, era uno de los líderes de la industria de cohetes del Jihad Islámico, una organización terrorista, colaboracionista de Hamás. La ONU denegó vehementemente las acusaciones Israelíes respecto al empleo de un terrorista, hasta que fue eliminado por Israel y loado por sus amigos como líder del Jihad Islámico y diseñador de cohetes.

Cuando camioneros Israelíes transportaban abastecimientos humanitarios a Gaza, fueron frecuentemente atacados por Hamás. Al menos uno de los chóferes Israelíes fue deliberadamente asesinado. La ONU no protestó. Pero, cuando en la batalla actual, un camionero árabe empleado por la ONU fue muerto accidentalmente, la ONU se indignó y paralizó, en protesta, toda su actividad "humanitaria", en afinidad a las clamorosas denuncias de todas las "fuentes de la ONU".

Las Fuerzas de Defensa de Israel registran cada detalle de esta "actividad quimérica" usando mini aviones robots y por medio de una penetración eficiente de los servicios de inteligencia en los rangos de Hamás. Ellos conocen qué edificio de apartamentos es utilizado como depósito de misiles, también la dirección y el teléfono de los líderes de Hamás, y las escuelas utilizadas como depósitos de municiones, etc.

15 segundos




Por Sderot, por Netivot, por Ashdod... por todas esas ciudades y pueblos que llevan ocho años viviendo bajo la amenaza de los qassam. Porque los qassam, Katyusha, grad y morteros lanzados desde la franja no distinguen entre civiles o militares, entre palestinos o israelies, entre judíos, musulmanes, drusos o cristianos. Porque más de 9000 proyectiles han sido lanzados desde la franja, porque ha habido 37 muertos, 6 de ellos en las ultimas dos semanas (entre ellos dos hermanas palestinas), porque en los ultimos 20 días han resultado heridos cerca de 1300 israelies, porque un millón está en el radio de acción de los proyectiles... porque si suena la alarma, sólo tienen 15 segundos para llegar al refugio antiereo que salve sus vidas. Porque los ataques de Hamas, la yihad islámica,... sí son indiscriminados.

Tamid Am Israel Jai BShalom BIsrael!!!

texto robado de Judaica

La verdadera pregunta y sus respuestas

Una respuesta a Felipe Giménez Pérez que abarca a todos los críticos de Israel, a fin de que sepan colocar el interrogante donde corresponde.

por Gustavo Perednik

Respuesta a las dudas que sobre Israel formula Felipe Giménez

La verdadera pregunta

Con mucha altura Felipe Giménez Pérez ha planteado dudas que representan a una buena parte de la opinión pública europea. Me permito responderlas desde un análisis de su perspectiva.

Me resulta útil comenzar agradeciendo la bienvenida que me dio Fernando Genovés en su columna, porque me sorprendió su conjetura de que la voz judía podría suponerse harto presente en España. De mis frecuentes visitas y conferencias en este país, mi impresión es diametralmente opuesta. La voz que impregna los medios españoles, su vida cultural y su «corrección política» no es la judía sino precisamente la antijudía. Rara vez puede leerse o escucharse en medios masivos españoles una palabra comprensiva de Israel.

Esa influencia también se percibe en el texto de Giménez Pérez, a pesar de su visible buena disposición para con el pueblo judío, y a pesar de que atenúa sus cuestionamientos presentándolos como los del «abogado del diablo».

Sin embargo, para hallar la injusticia de sus argumentos, basta con ponerlos en un plano relativo. Israel no es una entelequia ni un concepto abstracto. Es un Estado, uno de los casi doscientos de este planeta, pero curiosamente el único al que persistentemente se le revisa el «pecado original» de su concepción, como si el resto de los doscientos países hubieran sido paridos virginalmente.

Seamos directos: ¿Hay algún país que no padezca pecados originales? ¿La expoliación de España en las Américas, o el robo de las tierras a los indios americanos por parte de todos los modernos Estados de América, no son pecados? El comportamiento colonial de los países europeos en el Tercer Mundo, que les permitió acumular las fortunas que los hicieron poderosos, ¿no son pecados?

¿Cómo han nacido Jordania o Arabia Saudita? ¿No son creaciones pecaminosas de los imperios modernos? ¿Ha revisado el autor los orígenes de los otros Estados, acompañados en general por agresiones e injusticias?

¿Por qué está Europa empeñada en hurgar solamente los pecados de Israel, un diminuto país que, a diferencia de todos los demás pecadores, era indispensable para salvar millones de vidas de las garras europeas? ¿No cabe preguntarse por qué los defectos de Israel son magnificados con lupas y las vilezas de sus enemigos (y del mundo entero) son salteadas o aun aprobadas?

La respuesta

Los europeos tienden a creer que el motivo de su enfermiza obsesión con Israel es su humana solidaridad con el oprimido pueblo palestino. Pero esa fingida solidaridad tiene un doble mentís. Primeramente, que de entre centenares de pueblos carentes, sólo los palestinos despiertan la solidaridad europea. Segundamente, que toda vez que los palestinos sufren por culpa de otros regímenes (Jordania, Kuwait, Arafat) no hay protestas ni lamentaciones. Sólo cuando puede acusarse a Israel (aun indirectamente, como en el caso de Sabra y Shatila) hay furibunda empatía.

El núcleo de la verdad es que Europa necesita repetirse a sí misma que Israel es victimario. Así aplaca sus propias culpas por la inmisericorde destrucción del pueblo judío que viene perpetrando durante siglos.

Por ello nos acusan siempre. Por ello Giménez, aun con buena voluntad, no puede superar la necesidad de inspeccionar en Israel (y sólo en Israel) para revelar pecados de nacimiento.

No hay creaciones humanas perfectas; Israel tampoco lo es. Pero cuando de los doscientos Estados a disposición para el análisis crítico, Europa concentra su cuestionamiento privativamente en la legitimidad de Israel, sus preocupaciones morales resultan sospechosas. Vamos a los hechos.

La tierra de Israel fue independiente sólo cuando la poseyó el pueblo hebreo. Este fue despojado de su tierra por la fuerza, y nunca renunció a ella. No existe otro pueblo que haya mantenido por su tierra una incesante fidelidad de más de tres milenios. Y presencia constante. Siempre hubo comunidades de judíos en Israel, aun en los largos períodos durante los que los imperios de turno lo habían prohibido expresa y estrictamente. Importantes comunidades se restablecieron en Jerusalén y en Tiberíades desde el siglo noveno.

El sionismo, como aspiración de retorno y de reparar una injusticia histórica, es milenario. Lo expresaron tanto judíos religiosos (Maimónides o Najmánides, quien se radicó en Israel en el siglo XIII) como irreligiosos como Baruj Spinoza, quien en 1670 declaraba que los judíos recuperarían Israel.

Lo que se produjo en el siglo XIX fue la politización del sionismo, tal como le ocurrió al resto de los movimientos nacionales (aunque en el caso de los judíos acuciaba la urgencia de una solución a su problema nacional, ya que la incansable crueldad europea arreció con mayor fuerza y saña). La urgencia del pueblo judío por recuperar su tierra fue una carrera contra el tiempo... en la que llegó tarde.

Y destaquemos que aunque el pueblo judío era consciente de sus derechos históricos sobre toda la tierra de Israel, siempre estuvo dispuesto a contentarse con sólo una pequeña parte de ella. Estuvo listo a recuperar con alivio aunque más no fuera un territorio cien veces más pequeño que España, un rinconcito en este planeta al que poder volver a llamar finalmente patria, y dejar de ser perseguido. Renunciaba al todo para lograr un poco, por la premura que imponía que miles y miles de judíos fueran asesinados. El nadir de su martirologio llegó en la Segunda Guerra Mundial, cuando uno de cada tres judíos fue asesinado.

Me pregunto: ¿No es este todo esto suficiente para despertar mayor comprensión para con los «pecados» de Israel, para mirarlos con menor rigor del que aplicamos a los pecados de todos los demás países del orbe?

Agréguese que desde el comienzo la idea fija de Israel fue tender una y otra vez su mano de paz a los árabes. Se cansó de proponerles por todos los medios, hacer juntos del desierto un vergel, construir una tierra cuya prosperidad iba a beneficiar a los dos pueblos. Algunos de los árabes, respondieron al llamado. El Emir Feisal de Hejaz firmó en 1919 un tratado con la Organización Sionista Mundial, que preveía la convivencia en paz de los dos pueblos en un Estado hebreo renacido que traería beneficios a sus ciudadanos de todas las etnias y religiones. Pero el sufrido pueblo árabe terminó una vez cayendo presa de los líderes más fanáticos y sanguinarios, y las voces de los que deseaban crear en paz, fueron ahogadas en sangre.

La verdad demográfica

Vayamos a las cifras, que son la preocupación fundamental del texto de Giménez, y el núcleo de la deliberada ignorancia europea sobre la cuestión. Los diversos imperios que la gobernaron les habían prohibido a los judíos regresar a Palestina, porque sólo ellos tenían aspiraciones independentistas en el territorio. Cuando a pesar de las trabas, los judíos revivieron su audacia y comenzaron a regresar a la tierra de Israel en gran escala (1882) moraban allí (junto a algunos miles de judíos) unos doscientos mil árabes. Éstos no tenían ni identidad nacional ni cultura distintivas. Apenas vieron asomar los primeros frutos de la inmigración israelita, los empobrecidos árabes de los países vecinos respondieron a la obra creadora del sionismo: comenzaron ellos también a encaminarse a la entonces Palestina, precisamente porque el arribo de los judíos traía nuevas opciones de trabajo. No había pueblo palestino. No lo hubo hasta bien entrado el siglo XX.

Hasta hoy mismo puede verse en la práctica los beneficios que a los árabes les trajo el renacimiento de la patria hebrea. Es irrefutable que los árabes gozan de mayor prosperidad en Israel que en cualquier país árabe. Y no hablo sólo de nivel económico o cultural. En Israel hay parlamentarios palestinos, jueces palestinos que actúan sin temor, partidos políticos palestinos, diarios y radios. De hecho, es el único país del mundo en donde árabes como grupo exhiben tanta libertad. En ningún país árabe pueden ejercerla.

¿Que la situación podría mejorar? Por supuesto. Pero comenzar por criticar a Israel para que se corrija, y omitir las flagrantes violaciones de derechos humanos en el resto del mundo, sobre todo en el mundo de los enemigos de Israel, es a todas luces sospechoso. Resulta de una acendrada obsesión contra lo judío. Contra la cultura judía, la vitalidad judía, el país judío. Saltear ese dato no mejora la situación.

Los judíos no despojaron a ningún pueblo. La mayor parte de la tierra era estatal. Y el Estado moderno, eran los imperios otomano y británico. Los judíos vinieron a trabajar la tierra, no a desposeer a nadie. Construyeron sus kibutzim, sus aldeas colectivas, su agricultura de avanzada, sus universidades. De todo ello se vieron beneficiados también los árabes, a quienes sus líderes ofrecían sólo las alternativas de bombas, muerte y odio.

El conflicto de Palestina no comienza con la llegada de los judíos, como arguye Giménez Pérez, sino con el rechazo de los líderes árabes.

La guerra la desata el agresor. Esos mismos líderes nefastos que no se opusieron al imperio colonial, sí descargaron su ira contra un puñado de necesitados que venían a trabajar el desierto porque en Europa los trataban como un virus, y porque sabían que esa tierra les pertenecía por legítimo derecho histórico. Y Europa alentaba al agresor.

El tema central

El conflicto del Medio Oriente es la historia de una violencia terrorista que tiene un perpetrador muy concreto. Una guerra entre una parte que fue agredida desde el comienzo y se defiende como puede, y está dispuesta a renunciar a algunos de sus derechos en aras de la paz, y la otra intransigente que mata sin discriminación y celebra aun el asesinato de niños.

Por supuesto que la parte agredida comete y cometió errores. Bien concluye Giménez con que Israel no siempre tiene razón. Nadie tiene siempre razón. Pero uno no debería comenzar a juzgar una situación por medio de ensañarse con la víctima.

Ignoro quién es el autor judío al que cita Giménez. Como pertenezco a un pueblo democrático, estoy habituado a que abunden escritos de judíos desde todas las posiciones imaginables. Pero en rigor habla muy bien del sionismo que cuando se deban mencionar ejemplos reales (y no mitos) de la vileza de Israel, lo que se traiga a la memoria es que había inmigrantes judíos que rompían huevos y envenenaban tomates.

En funesto contraste, el movimiento nacional árabe-palestino, apuntó y apunta deliberadamente a matar mujeres y niños. Se alió con Hitler. Fue iracundo. Exaltaba la lucha genocida del fundamentalismo islámico (que es una forma violenta de expansión imperialista).

No hay países perfectos. Pero a Israel le asiste la razón de ser la víctima de regímenes atroces.

Y a la mayoría de los españoles (Felipe Giménez incluido, aun como «abogado del diablo») les cabe el pecado original de buscar con lupa las fallas de Israel y saltear los horrores que perpetran sus enemigos, que es un modo de alentarlos en su embate genocida. Y de azuzarlos con el mito del «pueblo despojado» que es moneda corriente en Europa.

Giménez señala la discriminación insita en la Ley de Retorno israelí, que privilegia la inmigración judía por sobre la no-judía. Otra vez, establezcamos una perspectiva relativa. ¿Hay algún país en el mundo que no ejerza esa discriminación? Si yo quisiera inmigrar a España ¿no me facilitaría mis derechos descubrirme nieto de españoles? Del mismo modo, ser judío significa para Israel ser descendiente de los poseedores de esta tierra. Que el momento de esa posesión haya sido remoto, no debilita el reclamo histórico: lo fortalece. No se trata de que hace dos mil años los judíos poseyeron Judea, sino que durante dos mil años fueron el único pueblo en reclamarla como propia.

Otra vez, Giménez menciona las leyes de propiedad de tierra en Israel, que determina que nadie es verdadero propietario de la tierra, sino el ente de forestación. Son leyes muy humanistas que han permitido hacer del desierto un oasis agricultor. Pero Giménez no se detiene en logros sino en pecados. En contraste, no ha revisado las leyes de tierras de ningún otro país. Se habría enterado que la ley de Jordania (uno de los más moderados de entre las naciones árabes) pena explícitamente con la muerte a quien venda tierra a judíos. Habría descubierto que los judíos tienen expresamente prohibida la entrada a Arabia Saudita y a otros países, aun como turistas. ¿Por qué entonces poner el dedo acusador contra Israel? ¿No puede reconocerse aquí nuevamente la obsesión europea?

Preveo a algunos de mis contradictores, que espero mantengan la altura de Giménez. Me espetarán que eludo el tema. Que lo que se espera de mí es que explique a Israel, no que muestre cuán feo es el mundo. Pero ése es el quid. No me avengo a que Israel siempre deba explicarse y defenderse desde el banquillo de los acusados. Que la Bélgica que arrasó el Congo, la que ni siquiera juzgó a sus criminales nazis, en este mundo de ayatolas y tiranos, haya elegido para incriminar sólo al Primer Ministro judío. Que la cínica Europa acuse, e Israel siempre deba defenderse. Pues no lo acepto.

Me recuerda a un rector universitario que en la década del veinte sugirió que se redujera el número de judíos admitidos a la universidad, debido a que «se copian en los exámenes». Cuando alguien le replicó que los cristianos también se copian, el rector se despachó impávidamente: «¡No me cambie el tema! Estamos hablando de los judíos». Bueno, amigo Giménez, permítaseme cambiar el tema.

robado de apoyando a Israel

viernes, 16 de enero de 2009

LA LIBERTAD ESCUPIDA

por Pilar Rahola

Lo confieso. Iba a titular este artículo de forma más contundente y explícita: "La izquierda fascista". Pero me ha frenado el sensato artículo de Lluís Foix, en La Vanguardia de ayer. Ciertamente, y como yo misma he escrito en ocasiones, hay que tener mucho cuidado con el uso de algunos grandes conceptos que han teñido de horror el pasado de Europa.

Foix habla del uso perverso del término genocidio para atacar la incursión militar de Israel. Yo, que coincido con él, cometería el mismo error si usara el término fascista para definir a los sectores que tengo la intención de analizar. El fascismo es un fenómeno ideológico con un largo historial de violencia y muerte y no es equiparable a nada. Y si es la expresión extrema y trágica de las ideas de derechas, no podemos olvidar que también existe la versión extrema y trágica de las ideas de izquierdas. Del fascismo al comunismo, todos convergen en el mismo gusto por tiranizar y matar. Dejemos, pues, las ideologías totalitarias para la memoria negra de la historia.

Como resulta evidente, sin embargo, que actualmente existen sectores de la izquierda que presentan tics inequívocamente intolerantes, y cuyo dogmatismo fanático impide la disidencia, a veces de forma violenta, también resulta fácil considerarlos fascistas de izquierdas. No caeré en la trampa, e intentaré considerarlos solamente intolerantes, incapaces de asumir dos actitudes fundamentales de la cultura de la libertad: el derecho a la disidencia y el derecho a no ser sospechoso por ejercerla.

Por supuesto, escribo por la herida, no en vano tengo el dudoso honor de ser blanco, junto con algunos otros colegas, de las iras de sectores organizados que, con la excusa de la defensa del pueblo palestino, están demonizando nuestro derecho a pensar distinto. Guardianes celosos del pensamiento único, y esclavos de su miedo a pensar en libertad, disparan contra el pianista para impedir cualquier posibilidad de reflexión crítica.

Sobre el conflicto de Palestina no se debate. Se imponen argumentos camuflados de solidaridad y pacifismo, y cualquier análisis que esté fuera de la ortodoxia progre es enviado a los infiernos de la maldad y de la complicidad asesina. Por supuesto, todo bien aliñado con campañas de difamación, insultos en todos los foros posibles, y algunas lindas amenazas.

Estos mismos que se manifiestan de forma gritona en las calles, levantando bondadosas banderas de solidaridad, son los mismos que nos atizan con esas banderas, en un intento burdo de hacernos callar porque pensamos distinto. Su intolerancia llega hasta el punto de intentar monopolizar, no solo la verdad del conflicto, sino también la defensa de la paz. Es decir, no sólo niegan el debate. También se creen con el derecho a considerarse "los buenos" de la tragedia que se vive en Tierra Santa, en un ejercicio pueril de maniqueísmo. Buenos palestinos y malos israelíes y resumen en blanco y negro un conflicto que hace 60 años que dura.

Por supuesto, los que tenemos opiniones más complejas sobre el rompecabezas de Oriente Próximo somos tildados de genocidas, cómplices de la matanza, y otras lindezas al uso. ¿Y si resultara que para defender la paz, se necesita un pensamiento más complejo? ¿Y si los enemigos de la paz, estuvieran en las filas que defienden? ¿Y si algunos palestinos lo tuvieran más claro que los papistas europeos que dicen defenderlos? ¿Y si Israel fuera la única alternativa real que le queda al pueblo palestino, cuando se libere de las ideologías que los oprimen? Ni contemplan la posibilidad de pensarlo, imbuidos de una pretendida superioridad ética que les permite negar toda opción que no sea la de su verdad bíblica. La superioridad ética de la intolerancia.

En este proceso de demonización de la disidencia, se ha llegado a momentos de pura locura. Por ejemplo, las manifestaciones de Madrid y Barcelona, donde los gritos de Allah Akbar, los pasamontañas y las pistolitas, los vivas a Hamas, las quemas de banderas israelíes y americanas y los grupos islamistas se manifestaban en buena compañía con 'L´estaca', los progres al uso y los pacifistas de toda la vida. Y con el propio conseller de Interior, en uno de los actos más vergonzosos de la historia de esta conselleria.

Como dicen algunos mossos, ¿cómo van a recibir información sobre islamismo radical por parte de otros servicios de inteligencia, si su propio conseller se manifiesta en tamaña compañía?

Dicen que se manifestaron a favor de la paz, pero se oyeron gritos de guerra. Dicen que se manifestaron a favor de la solidaridad, pero en la manifestación se repartieron revistas donde seis ciudadanos catalanes -Joan Culla, Vicenç Villatoro, Lluís Bassat, Miquel Sellarès, Pilar Rahola i Jaume Renyer- eran señalados con la diana de la maldad y la sospecha. ¿Ellos señalan, y quizás otros disparan? Por supuesto, recibirán la querella pertinente.

Y finalmente, dicen que se manifestaron a favor de Palestina, y solo oímos el ruido atronador del odio contra Israel. De tolerancia, nada. De solidaridad, con el ojo tuerto. Y de libertad, sólo el grito, usado para imponer el pensamiento único, y acallar las bocas disidentes.

robado a Avalon

Occidente continúa expiando sus culpas

Prof. George Chaya* Diario An Nahar, Beirut, Lebanon, Domingo 28 de Diciembre (Version en español del original en árabe)

Muchos israelíes y palestinos han buscado la paz durante generaciones. Es el sueño al que nadie ha renunciado y que se ha ido renovando cíclicamente en el escenario del Israel actual, donde hoy se vislumbra con angustia lo que deparara el futuro. Para los creyentes de las tres religiones monoteístas: judíos, cristianos y musulmanes la hoguera de odio que no cesa representa no solo un drama sino lo peor, algo que se define en una sola palabra: fracaso.

El grupo islamista Hamás equivocó su estrategia en los últimos ocho años con sus "golpes y amagues" al estado hebreo. Israel erró al retirarse de Gaza tres años atrás. Los fundamentalistas leyeron el gesto israelí como signo de debilidad. Hoy ambas dirigencias y lo que es peor, los dos pueblos están pagando sus errores.

Lo que se percibía como desenlace, finalmente ocurrió. Israel bombardeó objetivos del movimiento islamista Hamas en la Franja de Gaza destruyendo almacenes de armamento y munición, centros de entrenamiento y estaciones operativas de seguridad causando centenares de bajas entre sus filas. La operación, de la que Israel dio aviso previamente, acaba de comenzar y con ella se reaviva el proceso de asunción de culpabilidad histórica en varios países europeos y occidentales.

En las ultimas 20horas este "proceso residual, psico-culposo y antisemita" se ha visto acompañado a gran escala desde la prensa occidental en periódicos y agencias cuyos artículos y comunicados parecen ignorar intencionalmente las circunstancias especificas como las particularidades de sus motivos.

No han sido pocas las agencias que, presurosamente mostraron sus posiciones sesgadas y antisemitas. Ejemplo de ellos son los cientos de artículos que se pueden leer en una importante variedad de periódicos e Internet, muchos de ellos escritos por ecologistas y defensores de los derechos humanos, en definitiva, activistas "de la plumilla pacifista" que hablan de genocidio y holocausto de l pueblo palestino pero ignoran pornográficamente las acciones del grupo terrorista palestino y sus lanzamientos de cohetes sobre la población civil israelí en los días, meses y años previos a la ofensiva de la Fuerza Aérea Israelí.

Lo cierto es que en estas posiciones informativas parciales, subjetivas y racistas puede observarse una cierta asincronía y patrones que despliegan viejas y conocidas posiciones antisemitas hoy encubiertas en expresiones tales como "antisionismo" lo cual representa en esencia, ni mas ni menos que otra desilusión que la prensa ideológica sesgada disemina a sus lectores muchas veces incautos.

La obsesión con Israel y su conflicto con los palestinos, hace que se llegue afirmar que el Estado Judío representa "el nuevo nazismo" o en el mas morigerado de los casos, que es la nueva Sudáfrica del Apartheid, por lo que juzgo in necesario ampliar ejemplos ante semejante discurso que engloba un inequívoco y completo "wishfull thinking".

Estos dislates universales por un lado alivian el peso de la culpabilidad que conllevan las distintas historias nacionales de no pocos países europeos que jamás afrontaron su responsabilidad durante la era del nazismo, pero la liviandad en la utilización del termino, pretende finalmente mostrar que cualquiera puede jugar "el rol de nazi", con lo cual, la responsabilidad moral será siempre menos exigente. Después de todo, estos roles se van alterando casi aleatoriamente para muchos medios de prensa europeos temerosos de perder beneficios económicos de los que gozan dada su amistad con las compañías petroleras árabes.

Tampoco ha faltado en las ultimas horas la siempre dispuesta y sesgada opinión de las manifestaciones de gran parte de la izquierda internacional uniéndose al colectivo de las victimas siempre que no pertenezcan a lo que consideran sus enemigos en lo que configura su ya conocido y reiterado ejercicio de hipocresía universal irrespetando la vida humana, y es allí donde "los campeones de los derechos humanos" miden los muertos según sea el arma que los mata, y a mayor numero de victimas mejor para el aquelarre verbal sobre sangre y muerte que desatan histéricamente.

Esto no debe llamar la atención pues existe una tendencia de grandes sectores de la izquierda a reconocer de manera simplificada a las naciones o pueblos como únicos actores reales en conflictos y situaciones políticas, fuera de todo matiz y diferenciació n interna. Así, ellos suelen hablar de "Los palestinos/árabes" o "Los EE.UU." sustentando sus discursos en posiciones que abrevan en la más oscura ignorancia de la realidad. Del mismo modo que cierto sector del movimiento antirracista internacional reduce a los inmigrantes a la condición exclusiva de victimas. Así, gran parte de la izquierda apoya la lucha contra Israel en términos resistencialistas y rotula como pueblo oprimido al pueblo palestino, pero también lo hace por carencia de conocimientos sobre el conflicto y una alta dosis de antisemitismo.

Todos estos grupos se convierten en instrumentos psicológicos de "alivios de la culpa", algunos de forma conciente y otros desde la ignorancia, pero siempre prestos a calificar "la nazificación" de Israel insuflan esa fantasía con alta carga emocional casi hasta el paroxismo. Lo que los delata en la irracionalidad de la ideología que profesan y da por tierra con cualquier postulado que pretendan esgrimir "es su apoyo a la muerte y el oscurantismo" que caracteriza el terrorismo islamista.

De allí que estas horas son importantes, el publico debe interiorizarse, leer, investigar, racionalizar y procesar la información que esta recibiendo, pues sin tener en cuenta estos aspectos del neo-antisemismo yihadista apoyado por varios sectores en occidente, la lucha contra el terrorismo mantendrá graves e insalvables insuficiencias. La lucha de Israel contra el terrorismo es un combate inevitable que se debe interpretar apropiadamente teniendo en cuenta la continua transformació n de las acciones de los terroristas hacia formas innovadoras, oportunistas y hasta menos obvias. Esta es la responsabilidad que los medios de prensa internacionales deben respetar y rescatar en defensa de lo moral y lo ético, y desde luego el aspecto sobre el que la opinión pública debe estar atenta sin permitir que se le engañe bajo ningún concepto con información sesgada.

Israel hoy esta luchando para proteger a sus ciudadanos y por su supervivencia misma como en todas y cada una de las guerras libradas por los últimos 60 años. Pero por sobre todo simboliza la primera línea de batalla en defensa de la cultura occidental y Judeo-Cristiana contra el avance de la sin razón, el oscurantismo y el odio. Muchos lo saben en la dirigencia política occidental, por caso el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania condenó a Hamás por el abandono de la cesación del fuego con Israel e instó al grupo a que "de inmediato cese los insufribles ataques con cohetes contra la población civil israelí", el primer ministro británico, Gordon Brown, expresó su preocupación con la situación en Gaza y pidió durante los últimos 5 meses a las facciones palestinas poner fin a los ataques con cohetes sobre poblados y ciudades de Israel. Lo propio hizo el portavoz del Vaticano, el Reverendo Federico Lombarda y el presidente Francés Sarkozy en varias oportunidades el último mes.

Para quienes no conocen el escenario de una región que es "un pañuelo" y las dificultades de una democracia rodeada por países con regímenes muy distintos en valores culturales, el análisis puede ser maniqueo y simplista, cuando no superficial y erróneo, pero la realidad y la cuestión de fondo es mucho más compleja. Por ello, una genuina lucha contra el terrorismo no debe focalizarse exclusivamente en las acciones militares, sino que debe ser sustentada por una información fidedigna y realista y ella no debería apoyarse en la ideología del odio a los símbolos de la modernidad que Israel encarna en la región solo por la cercanía de las relaciones del estado hebreo con los EE.UU., relacionar aspectos relativos a la globalización y al capitalismo como lo pretende la izquierda anacrónica es tan absurdo como inverosímil a los ojos de las personas de buena voluntad y de paz. Algo tan maniqueo y falaz como sostener que los árabes o los musulmanes no pueden ser antisemitas, idea esta basada en "la noción paternalista del buen salvaje".

Es tiempo de tener claro el pensamiento que no todo ser humano tiene la misma capacidad moral de distinguir entre el bien y el mal. La ilustración es nuestra principal arma y probablemente la única que disponemos.

Oriente Medio: “La crisis es moral, luego es política”

Por: George Chaya

Es cierto que existe un conflicto Árabe-Israelí- por 60 años, pero ahí no es donde radica el asunto principal. Los millones de seres humanos que murieron en la guerra Irán-Irak no tenían nada que ver con Israel. Todas las controversias relacionadas con el mapa del Oriente Medio, no importa qué pueda usted leer u oír en los medios de comunicación mundiales, no son, ni han sido el punto central de las derivaciones de este conflicto de vieja data en el trastornado escenario regional.

Nadie bien intencionado y que rinda culto a la verdad completa puede negar que en las matanzas masivas en Sudán fue el régimen islamista quien masacro a sus ciudadanos cristianos de raza negra y que no hubo allí ninguna presencia de cualquiera de los imperialismos tan criticados y repudiados por la moda mediática. El magnicidio reciente de la ex primer ministro Bhutto fue cometido por un jihadista suicida que no provenia de Paris, Washington o Tel Aviv. Los brutales atentados del pasado mes en Argelia contra las oficinas de la ONU no tienen que ver con occidente ni con Israel, contrario a ello, fueron reivindicados por Al Qaida-Magreb, un brazo de Al Qaida Irak.

Saddam Hussein -de cuya ejecución a instancias de un tribunal chiita iraki acaba de cumplirse un año- no invadió Kuwait, ni asesinó a su propia gente a causa de Israel. El fallecido presidente sirio Haffez Al Assad no cumplió órdenes de Washington, Moscú, Tel Aviv o Paris cuando reprimió y extermino en una semana a miles de sus ciudadanos en la ciudad de Hamma, Siria. El terrorismo talibán en Afganistán y la guerra civil desatada allí, las voladuras de los Budas y otros tantos desastres en ese país, no fueron ordenados ni ejecutados por Israel, Aznar, Bush, Blair o Sarkozy para desgracia y frustración de algunos medios prensa occidentales que lo hubieran deseado.

El problema medular es que este escenario es absolutamente disfuncional bajo cualquier estándar del mundo moderno, y lo hubiera sido aunque un Estado Palestino independiente hubiera existido por los últimos 60 años. Aunque es un hecho innegable que casi toda la gente en la región culpa de esta situación a los EE.UU., a Israel, a la civilización occidental, al cristianismo, al budismo, a todos y a todo, excepto a ellos mismos.

Lo cierto es que los hechos de los últimos años desarrollaron cuatro situaciones emergentes que siempre han existido pero nunca de forma tan desenfrenada como en la actual crisis regional. A saber:

I) El primer elemento es el asesinato suicida. Los crímenes suicidas no son un accionar nuevo pero se han popularizado últimamente. Esto representa un arma psicológica muy poderosa. Y aunque el 11 de septiembre fue cuantitativamente menos letal que muchos terremotos y desastres naturales o Saddam haya asesinado mensualmente un número de personas mayor que el de todas las que murieron a causa de asesinatos suicidas desde la ocupación de Irak por la Coalición. El ataque de un terrorista suicida crea grandes titulares, es espectacular y con la ayuda de la cobertura histérica mediática, puede socavar gobiernos democráticos. Pero en realidad el asesinato masivo por medio de un suicida no tiene nada que ver con verdaderas creencias religiosas fanáticas, hay otros elementos detrás de este accionar, dinero, poder, odio racial entre ellos. Ningún guía espiritual musulmán jamás se ha volado a sí mismo. Ningún hijo de político o líder religioso árabe lo ha hecho. Ni espere usted verlo algún día.

II) Un segundo aspecto es el discurso, “las palabras”, más precisamente las mentiras. Las palabras pueden causar destrucción. Instigan al derramamiento de sangre, asesinan personas. Es frecuente la discusión sobre las conductas de políticos y diplomáticos y que ellos inexorablemente tienen que mentir en sus funciones profesionales. Pero las normas de la política y la diplomacia son bien distintas en comparación con el grado de incitación y de mentiras inequívocamente deliberadas que ha alcanzado niveles increíbles en el escenario regional que refiero. Usted se sorprenderá, pero existe un increíble número de personas en el mundo árabe que miran Al Jazzira TV y creen que el 11 de septiembre nunca sucedió, o que fue una provocación estadounidense o peor aún, que el atentado del 18 de julio de 1994 en la Mutual Judía -AMIA- de Buenos Aires, Argentina, donde murieron mas de 80 personas fue un complot judío-sionista tal como lo presenta en las ultimas semanas Al Manar TV .

III) El tercer elemento es económico. Grandes cantidades de petrodólares y euros provenientes de la UE podrían haber resuelto muchos problemas sociales, educacionales y de sanidad en esta parte disfuncional del mundo, pero son canalizados hacia organizaciones militantes que reivindican la muerte y el asesinato como modo de lucha política.

IV) Un cuarto y último aspecto del conflicto es la ruptura total de todas las leyes del mundo civilizado. El mundo occidental cree en la democracia, en el gobierno de la ley y en el imperio de la ley internacional, los derechos humanos y la prensa libre. En esta región los hechos demuestran que hay hábitos que se han convertido en ingenuos y han perdido vigencia si es que alguna vez la tuvieron. Respetar los sitios y símbolos religiosos, no utilizar ambulancias ni hospitales para actos de guerra y no usar a civiles y niños como escudos o bombas humanas. En este aspecto, nunca en la historia hubo tal desprecio por la vida humana como observamos ahora.

En otras palabras, suponer que las concesiones territoriales son la llave para un progreso en el conflicto palestino-israelí en el 2008 es completamente falso. La realidad es que se esta ante una ideología jihadista ascendente y convencida de que lidera una batalla contra Israel y el occidente infiel extendida al Magreb y proyectada hacia Al Andaluz y mas allá. En este contexto, cualquier concesión territorial así como otras, sean hechas unilateralmente o por medio de acuerdos refuerzan el convencimiento de los jihadistas que Israel y occidente son débiles y pueden ser conquistados por medios militares. En realidad estas concesiones no sólo no resuelven la centralidad del conflicto sino que lo agravan. La mayoría de los israelíes apoyaron los retiros unilaterales de Líbano en el año 2000 y de Gaza en 2005, creyeron, que aceptar las demandas territoriales anularía la causa del controversial y el resultado fue que las reacciones de Hezbollah y el Hamas mostraron claramente que el motivo central del conflicto en la región no es territorial sino ideológico.

Muchos creen que la causa del problema es la ocupación. A menudo en occidente se cree que ocupación significa los territorios ocupados después de la guerra de los seis días de 1967. Cuando en realidad, el problema coyuntural no es regresar a las fronteras que estableció la partición, sino que los líderes jihadistas no han aceptado aún ninguna variable, y que no aceptaran jamás reconocer al Estado de Israel. Occidente cree que el desarrollo económico es la base y el punto de partida para neutralizar los sentimientos nacionalistas y religiosos, que ello traerá la paz y la seguridad. A los que eso creen, les diría que se puede ser bien pensado pero “no ingenuo”.

En la medida en que la comunidad internacional condene a Israel y abandone a las débiles pero emergentes democracias regionales como la de Irak y Líbano en lugar de aislar firmemente a los países financistas y exportadores de ideología jihadista y el accionar terrorista: “ni Occidente, ni las Democracias podrán ganar”. La victoria de la democracia y la paz en la región no depende exclusivamente de resolver el conflicto palestino-israelí como equivocadamente se pretende en cuanta cumbre se quiera desarrollar .

La solución va más allá en esta materia y se relaciona con la imposición de políticas firmes y de inequívoca claridad moral.

Una UE desacreditada

Prof. George Karim Chaya*

La UE podía permitirse realizar análisis maniqueos, porque los proyectiles de Hamás sólo impactaban contra los cultivos o en la acera. Ahora, sin embargo, tiene a su merced a alrededor de 1.000.000 de israelíes, la séptima parte de la población.


La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. O, en su interpretación europea del conflicto de Gaza, el terrorista incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea que no mate europeos será considerado como menos terrorista. Al igual que Groucho Marx, la Unión Europea se dispone ahora a intentar que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte. No se esfuerce por entenderlo, simplemente no tiene sentido.

El 27 de diciembre de 2 001, el Consejo de Europa adoptó la Posición Común 2001/9 31/PESC en cuyo anexo al primer artículo, "Grupos y Entidades", puede leerse "Hamás (incluido Hamás-Izz al-Din al Qassem)" en el décimo puesto, después de "Grupos de Resiste ncia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO)". La condena de la Unión Europea a Hamás sobre el papel es tan tajante que en el puesto undécimo aparece la Fundación Tierra Santa, la fachada de Hamás dedicada al proselitismo, las relaciones públicas y la captación de fondos. Además, que se distinga a Hamás de su brazo militar, Hamás-Izz al-Din al Qassem, muestra que la UE considera que Hamás es un grupo terrorista, se mire por donde se mire.

Ahora bien, fuera del papel, las cosas comienzan a cambiar. La Unión Europea se muestra hoy más partidaria de legitimar a Hamás que muchos países árabes. Dentro de la lista de organizaciones terroristas de la UE aparecen grupos que actúan dentro de sus fronteras, pero no parece que nadie plantee que la manera para terminar con ellos sea incorporarlos a una mesa de negociaciones o concederles un Estado propio. La política de la UE con Hamás recuerda al de esos nostálgicos comunistas procastristas que, una vez al año, viajan a Cuba con sus VISA; ya se sabe, el comunismo es lo mejor, pero para el resto de mortales.

Sin embargo, la legitimación de Hamás por parte de la Unión Europea toda vía es más absurda que todo esto. Su obsesión con la tregua tiene difícil explicación de no ser para contener el alza del precio del petróleo. Que digan que, en cas o contrario, se podría radicalizar a los musulmanes que habitan en Europea no tiene demasiado sentido, ¿acaso no radicalizan mucho más las soflamas coránicas del Ministerio saudí de la Da'wa que se pueden adquirir en cualquier mezquita de Barcelona o Londres?

Rusia no ha pagado ningún precio por su invasión de Georgia. Tanto es así que las repúblicas ex soviéticas (las mismas que la Unión Europea no protege pero a las que critica por su escaso europeísmo, ¿acaso no observan ninguna relación?) han visto frustrado su deseo de entrada en la UE por la vía rápida. Rusia sólo posee el 11% el petróleo mundial y la quinta parte del gas; pero los responsables de la política exterior de la UE quieren hacernos creer que van a presionar a los países productores musulmanes (los mayores exportadores de crudo) para que dejen de financiar a Hamás. ¿En qué universo piensan que vivimos?

Pero el verdadero quebradero de cabeza de la UE es que los proyectiles de Hamás ya están alcanzando los núc leos de población civil israelíes. Hasta hace poco, sus diplom áticos podían permitirse realizar análisis sesgados y maniqueos d e la realidad, porque los proyectiles sólo impactaban contra los cultivos o causaban algún cráter en la acera. Ahora, sin embargo, Hamás tiene a su merced a alrededor de 1.000.000 de israelíes, la séptima parte de la población. Europa se ha atado a sí misma las manos, ya que carece de cualquier credibilidad para neutralizar a los terroristas: su misión libanesa no ha supuesto ningún obstáculo para el rearme de Hizbulá.

Para colmo, su única opción para detener a Hamás pasa por conceder pequeños regalos a Irán que no puede permitirse, tanto porque pondría en un brete a la Administración entrante estadounidense como porque sabe lo que se avecina con su programa nuclear. Lo último que quiere Europa es volver a ser la principal responsable de un nuevo genocidio judío.

La Unión Europea debe reconocer que no puede estar en misa y repicando: si no es una empresa, debería tomar decisiones responsables aunque no sean políticamente rentables. Y si, por el contrario, es una empresa, entonces debería comportarse como tal y dejarse de resoluciones morales con las que no engaña a nadie... empezando por Irán, Hamás o Hizbulá.

¿Qué está pasando en Europa?

Diario La Razón, Madrid.

30 Diciembre 08 - George Chaya


El panorama es el clásico ya vivido con Hizbulá: operación israelí tras el goteo de proyectiles durante una tregua que nunca existió (cayeron 215 cohetes durante la «tregua»), aluvión de declaraciones de condena más o menos «desproporcionadas», trampas a los periodistas con fines propagandísticos (la agencia France Presse había distribuido unas «imágenes» que la blogosfera ha encontrado en un telediario de hace cuatro años) y grupos «pacifistas» que no mueven nunca un dedo mientras llueven cohetes ni condenan ningún atentado de Al Qaida y que ahora se interesan «por la paz» mientras defienden a Hamas (igual que se interesaron «por la paz en Líbano» defendiendo a Hizbulá). Y, sin embargo, el cambio no ha pasado desapercibido, por ejemplo, a la CNN. ¿Qué ha pasado en las cancillerías europeas que, de pronto, parecen ver con buenos ojos las operaciones 0israelíes?

Al considerar el contexto, la sorpresa es aún mayor. Alemania se oponía recientemente al envío de tropas para poner coto a las ambiciones del revolucionario Nkunda en Goma, donde están teniendo lugar varias «gazas» a diario. Gran Bretaña anunciaba hace semanas la posibilidad de aplicar la ley islámica sobre el derecho romano en su suelo, y el mensaje de Navidad de la reina se acompañó de un segundo «mensaje» del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. El caso del juez italiano que toleró unos malos tratos porque el propinador de palizas era musulmán es harto conocido, como el caso del Senado francés, en busca de encontrar la forma de encajar las prácticas financieras islámicas en el marco financiero de la UE, en plena crisis (buena suerte). Y, sin embargo, el cambio es monumental.

El ministro de Exteriores belga, por ejemplo, manifestaba hace menos de 24 horas de manera informal que «el conflicto palestino israelí es sólo el 44 por número de muertos». Francia condena «usos desproporcionados» en lo que parece ser su fórmula, pero es la primera vez que usa los mismos términos para referirse a las exigencias a los palestinos. Los cambios no han pasado desapercibidos a las cadenas estadounidenses, que lo achacan a la salida de Bush.

Algunos citan el creciente malestar judío en todo el mundo con Europa, a la que no ven mover un dedo cuando los palestinos atacan, ni siquiera cuando grupos árabes torturan en pleno París a judíos, como en el caso Ilam Halimi, o el más reciente, Mathieu Roumi. Otros hablan de electoralismo, con un Kadima que no remonta en las encuestas y cae, a pesar de sus hinchas mediáticos, cada vez que Livni abre la boca. Después de todo, Hizbulá está al norte gracias a ella, y Gaza es Gaza por ella. Entonces, ¿qué es lo que ha motivado este cambio realmente? En una palabra: Obama

El 7 de octubre de 2008, antes de las elecciones estadounidenses, el ministro francés de Exteriores daba un traspié en una entrevista publicada en el diario israelí «Haaretz». Bernard Kouchner afirmaba que mientras «Francia entiende los peligros del programa nuclear iraní», no está particularmente preocupada «porque Israel ha dicho siempre que no va a tolerar un Irán nuclear». El traspié pone de relieve la naturaleza dual de la política exterior europea en general y francesa en particular: Israel es un tampón que caerá primero y se llevará la peor parte, dando a Europa un tiempo precioso para pedir ayuda a Estados Unidos; y por otra, es un saco de boxeo al que pedir comportamientos que no es que Europa no pida a sus inmigrantes, es que tampoco pide a los vecinos de Israel.

Sin embargo, el 12 de diciembre, ya victorioso Obama y pasado el trago del resbalón del titular de exteriores, Nicolas Sarkozy expresaba en los medios una preocupación extrema: «Postura de Obama sobre Irán ‘profundamente inmadura', afirma Sarkozy», reza el mismo «Haaretz». En la práctica, «Sarko» llevaba preocupado desde su reunión con Obama en julio, pero salía ahora a la luz que las reuniones separadas mantenidas entre el entonces aspirante y los consejeros del presidente francés «arrojaron resultados similares», según la prensa francesa. El sentir se expresaba de forma parecida ante las noticias de las negociaciones entre Siria e Israel, en las que el único punto de acuerdo es que los Altos del Golán, con su sistema de radar israelí imprescindible para controlar el acceso de los suministros de la OTAN a Irak y Afganistán al margen de Irán, no puede estar en manos de la ONU, como pide la UE.

En una palabra, lo que parece suceder es que los israelíes se han hartado de los europeos. ¿Queréis paz con Siria, pero poder abastecer a los efectivos desplegados? Es asunto vuestro. ¿Que queréis incluir a Hamas en la mesa de negociaciones? Perfecto, pero, ¿Qué os comprometéis -y con qué número de tropas- a hacer cuando Hamas derroque no ya a Abas sino a la monarquía jordana o al régimen egipcio, asfixiado por la crisis y la Hermandad Musulmana islamista?

Tradicionalmente, Estados Unidos se ocupaba de los hechos y Europa de los ideales, lo que tenía la ventaja adicional para Europa de no tener que sufrir las bajas, consecuencia de defenderlos. La llegada de Obama ha cambiado las tornas. Siendo rigurosos, Europa no ha cambiado, sólo está manifestando por primera vez de cara a la opinión pública lo que manifiesta a puerta cerrada, cuando los «flashes» se apagan y los periodistas han salido: que le gusta el petróleo barato, y que no le gusta Hamas. Es el primer impacto de la llegada de Obama. Habrá más.


*George Chaya es politólogo especializado en Oriente Medio

Teatro del Absurdo

Por Julián Schvindlerman

Colaborador de Comunidades - 8/1/09

Suele decirse acerca de las guerras que se sabe como éstas comienzan pero no como terminan. Podemos arriesgar que la guerra Hamas-Israel marcará una excepción a esta regla. Como si se tratase de un guión escrito por un artista perverso, la puesta en escena ha sido hasta el momento precisa. El primer acto comienza con la evacuación israelí de una zona disputada con sus vecinos. Acto seguido, éstos atacan al estado judío sin que mediare provocación alguna previa. El tercer acto marca el ejercicio de la autodefensa contemplado en el artículo 51 de la Carta de la ONU. Al cuarto acto interviene la comunidad internacional, colmada de indignación por la "desproporción" de la respuesta israelí. En el quinto acto -imprescindible para dar ese toque chic al drama- vemos a los intelectuales y a los artistas, muy especialmente a los judíos, expresando estupor urbi et orbi por la conducta de Israel y alertando por la moralidad perdida. El sexto acto trae la tragedia anticipada; una enorme pérdida de vidas en un solo golpe letal y la consiguiente presión mundial, poniendo así fin a la infeliz odisea. Cae el telón, y un nuevo intermezzo emerge hasta el siguiente show. Sería cómico de no ser tan trágico.

Esta guerra ha destruido dos mitos fundamentales de la cosmovisión que ha informado a la política israelí de la última década y media. Ha quedado develado que la fórmula tierras por paz, tan elemental en su enunciado teórico, es impracticable en el terreno práctico. La cesión parcial israelí de Gaza y Cisjordania a la OLP en 1994 derivó en la peor intifada de la historia nacional judía a partir del año 2000. La retirada unilateral de la zona de seguridad de El Líbano ese mismo año fue recompensada con una guerra impuesta por el Hizbullah en 2006. La evacuación total de la Franja de Gaza en 2005 terminó en la actual confrontación iniciada por Hamas. Nadie puede asegurar que similar destino no espera a posibles futuras concesiones en los Altos del Golán o en Judea y Samaria. El otro gran mito hecho añicos es la noción ingenua de que una vez probada la voluntad de paz israelí, la familia de las naciones entenderá su reacción ante agresiones infundadas. Desde el año 2001 al último día del 2008, cayeron en suelo israelí 10.048 cohetes y morteros. Desde el 2005, Hamas disparó alrededor de 6300 cohetes contra civiles israelíes desde Gaza. En la víspera del vencimiento de la tregua informal entre las partes, llegaron a caer ochenta cohetes en un solo día. Cuando, finalmente, Jerusalem decidió responder, el mundo entero salvo Estados Unidos la censuró.

Tal censura, a su vez, no suele ser modesta. Acusaciones alucinantes la caracterizan. Rápidamente las palabras "crimen de guerra", "nazi", "apartheid" y "limpieza étnica" pasan a ser usadas con alarmante repetitividad. Que Israel no haya iniciado la confrontación, o que haya demostrado una paciencia imposible de hallar en otras partes ante una agresión tan continua como prolongada, son hechos más rápidamente olvidados todavía. No importa que el ejército israelí haya contactado telefónicamente a enemigos no-combatientes para alertarlos de un ataque inminente. Tampoco importa que Israel haya permitido el paso a más de trescientos camiones de ayuda humanitaria en los primeros días de la contienda solamente. Y menos aún importa que hayan resultado muertos (al momento de escribir estas líneas) menos de 700 palestinos, mayormente miembros de Hamas, lo que equivale al 0.05% de una población de un millón y medio de habitantes de Gaza. Vaya genocidio.

Nunca faltan las voces de prominentes personalidades de la izquierda israelí que en este caso han oscilado entre el sermón ("un niño en Sderot es lo mismo que un niño en Gaza y quien lastime a cualquiera es maldito", Tom Segev), lo fantástico ("creo que estamos más cerca de la paz de lo que hayamos estado jamás", Amos Oz), y lo delirante ("debemos cesar total y unilateralmente el fuego durante 48hs, e incluso si los palestinos disparan contra Israel, no responderemos", David Grossman). A ellas no tardan en sumarse las condenas de conocidos judíos de la diáspora que emplean su fama para denostar a Israel. Así, el músico argentino-palestino-israelí Daniel Barenboim pide a Israel -no a Hamas- mostrar "una mayor inteligencia que la de tirar bombas". León Rozichner titula una nota en Página12 "´Plomo fundido´ sobre la conciencia judía". Santiago Kovadloff usa su valioso espacio en La Nación para afirmar que Israel "revela escasa lucidez cuando se enfurece y ataca" y enseñar con filosófica claridad que "el hecho en sí de recurrir a las armas constituye, para el Estado judío, una derrota moral incalculable".

Como trasfondo, numerosas manifestaciones pro-Hamas ocurren en todo el Medio Oriente, en Europa y otros lugares. El fervor es elevado y da lugar a acontecimientos insólitos. En Irak, un terrorista se inmola en medio de una multitud antiisraelí. En Nueva Zelanda, un sacerdote católico arroja pintura roja y gotas de su propia sangre sobre una placa conmemorativa de Yitzjak Rabin. En Francia, un automóvil en llamas embiste contra una sinagoga de Toulouse. En Buenos Aires, izquierdistas radicales y árabes lanzan tomates y zapatos contra la embajada israelí. En este dramático contexto, la dirigencia judeo-argentina permanece, como siempre, ausente. Después de algunas idas y venidas decide pasar a la acción: convoca a un acto en apoyo a Israel…a puertas cerradas. Quizás en muestra de empatía con los residentes de Sderot que deben ocultarse en bunkers subterráneos, la DAIA, AMIA y OSA deciden llevar a cabo el acto en el salón principal ubicado en el segundo subsuelo del edificio de Pasteur. Discursos sentidos serán pronunciados, pero el acto subterráneo sienta un precedente vergonzoso. El hecho está teñido de cobardía y luce como un ocultamiento del apoyo a Israel. Alegan razones de seguridad. Si este es el caso, de ahora en más todo acto que recuerde la voladura de la AMIA, la embajada de Israel, y nuevos aniversarios del estado judío deberán hacerse siguiendo esta modalidad. En realidad, es el síndrome Kovadloff -compulsión por agradar al gentil- institucionalizado. En contraste, los judíos europeos, aún cuando están muy expuestos a la hostilidad de las comunidades islámicas locales, han salido a tomar el espacio público. Al escribir estas líneas, manifestaciones ya han acontecido o están por acontecer en Bruselas frente a la embajada iraní, en Londres en Trafalgar Square, en Roma en el Parco dei Principi, y otras más en París, Ámsterdam, Frankfurt, Estocolmo y Budapest.

Las razones de la condena a Israel difieren, más el resultado final acumulado es el mismo. Podrá incluir críticas pro forma al Hamas, pero en tanto la responsabilidad última por las vidas perdidas sea asignada al estado judío, el cinismo de aquellos que atacan a civiles protegiéndose con civiles será vindicado. Y si el ardid funciona, ¿por qué habrían los terroristas de abandonarlo?